El reciclaje inclusivo es el que promueve la inserción de los recicladores de base en la gestión de los residuos, reconoce el valor económico, social, ambiental, político y cultural del oficio y facilita su inclusión y remuneración en los nuevos modelos de gestión de residuos.

Así lo denomina la Fundación Reciclaje Inclusivo, que estima que Brasil es el país de la región más desarrollado en esta área, seguido de Argentina y Colombia que cuentan con modelos interesantes.

“Estos países son los que van a la vanguardia, sobre todo gracias a leyes nacionales que reconocen a los recicladores. En menor medida, el reciclaje se está desarrollando en Chile, Ecuador y Perú”, explica Álvaro Alaniz, coordinador técnico en la Red Latinoamericana de Recicladores (Red LACRE) y fundador de la Fundación Reciclaje Inclusivo.

Se estima que en la región latinoamericana dos millones de personas viven de la recuperación y comercialización de materiales reciclables, pese a la altísima tasa de informalidad que existe en esta actividad.

Asimismo, según datos de la plataforma Latitud R, que promueve el reciclaje inclusivo en América Latina, en la región solo se recicla el 4,5 % de los residuos sólidos que se generan, mientras que el 45 % se dispone inadecuadamente.

 

Iniciativas en reciclaje inclusivo

Para Carolina Palacio, representante de la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCYR) y soporte a la Alianza Global de Recicladores, las asociaciones de recicladores son un factor clave que impulsa las políticas públicas en esta área.

En ese sentido, pone como ejemplos a la Asociación Nacional de Recicladores (ANR) de Colombia, que logró que su servicio sea reconocido y se pague por tonelada recuperada, para así conformar un salario.

En Brasil, el Movimiento Nacional dos Catadores de Materiais Recicláveis (MNCR) fue parte de una ley de residuos que dio lugar a la logística inversa: las empresas pagan por los residuos que generan y aportan al reciclaje inclusivo en todo ese país.

En Argentina el sindicato de los trabajadores y las trabajadoras de la economía popular, y una federación que agrupa cooperativas de cartoneros lograron dar ingresos e infraestructura a los cartoneros del país.

Mientras, en Ecuador una red de recicladores nacional, también logró el reconocimiento de los y las recicladoras en su país.

En todos estos casos, las políticas públicas son pensadas por ellos mismos, y propuestas por sus propias organizaciones.

Para Latitud R es crucial la tarea de las organizaciones de recicladores en términos productivos, para alcanzar volúmenes que sean rentables. Y, por otro lado, es clave la representación, que las organizaciones de los recicladores le pongan voz a un colectivo que busque ingresos de manera digna.

Vía Infobae







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