Estados Unidos oficializó al Perú como aliado principal no miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, una categoría que consolida una relación preferencial de cooperación militar y estratégica sin implicar la adhesión plena a la Alianza Atlántica.
El anuncio marca un nuevo capítulo en la política exterior peruana y refleja un alineamiento geopolítico con la administración estadounidense encabezada por Donald Trump. Una alianza entre Lima y Washington como socio clave en América del Sur.
EE.UU. designa a Perú como aliado principal no miembro de la OTAN
El estatus de aliado principal no miembro de la OTAN otorga al Perú acceso reforzado a cooperación en materia de defensa, entrenamiento militar, intercambio de información y eventuales facilidades para la adquisición de equipamiento.
Sin embargo, este reconocimiento no conlleva las obligaciones que asumen los Estados miembros. El país no queda sujeto al principio de defensa colectiva y, en consecuencia, Estados Unidos no estaría obligado a intervenir militarmente en caso de un conflicto que involucre al territorio peruano.
La designación se gestó como parte de la política exterior impulsada por el Gobierno de José Jerí, bajo la conducción del canciller Hugo de Zela. En diciembre pasado, De Zela sostuvo una reunión en Washington D. C. con Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos.
Tras ese encuentro, el Gobierno estadounidense comunicó al Congreso peruano su intención de conceder al Perú esta categoría estratégica, considerada una señal de confianza política y cooperación a largo plazo.
Desde la Cancillería se ha informado que el secretario de Estado de Estados Unidos fue invitado a visitar el Perú con motivo de la conmemoración de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países.
La visita, prevista para inicios del presente año, podría servir para profundizar los alcances de esta nueva etapa bilateral y detallar los mecanismos de cooperación que se activarán a partir del reconocimiento.
El nombramiento posiciona al Perú dentro de un grupo selecto de países que, sin integrar formalmente la OTAN, mantienen una relación estrecha con Washington en materia de seguridad y defensa.
En un contexto regional marcado por tensiones geopolíticas y reconfiguraciones estratégicas, la decisión refuerza el papel del país como socio relevante de Estados Unidos en América del Sur y abre un debate interno sobre los alcances políticos y estratégicos de este alineamiento internacional.









