Un estudio internacional reveló que los tumores en gatos domésticos presentan mutaciones genéticas muy similares a las del cáncer humano, especialmente en el cáncer de mama; el hallazgo abre nuevas posibilidades para desarrollar tratamientos más precisos mediante la medicina comparada.

Investigadores analizaron casi 500 tumores felinos y detectaron genes clave asociados a la agresividad del cáncer; los resultados refuerzan el enfoque One Medicine y posicionan a los gatos como modelos biológicos relevantes para futuras terapias oncológicas. Foto: Stakeholders.

Por Stakeholders

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Cada 20 de febrero se celebra el Día Internacional del Gato, una fecha que busca homenajear a uno de los animales de compañía más populares del mundo. El origen de la celebración está ligado a»Socks», el gato que vivió en la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton en Estados Unidos.

Tras su muerte el 20 de febrero de 2009, usuarios de internet y defensores de los animales comenzaron a recordar esta fecha. Con el tiempo, la jornada se consolidó como símbolo sobre el bienestar animal. Ahora, un estudio de la revista Science revela que los tumores felinos comparten alteraciones genéticas clave con los humanos, un hallazgo que ayudaría a comprender mejor el cáncer de mama.

¿Cómo el cáncer felino se puede relacionar con el cáncer de mama?

La investigación fue liderada por el Wellcome Trust Sanger Institute junto con la Ontario Veterinary College y la University of Bern. El equipo analizó el ADN de tumores provenientes de casi 500 gatos domésticos de cinco países y encontró mutaciones genéticas comparables a las observadas en humanos, especialmente en cáncer de mama.

Los científicos examinaron cerca de mil genes asociados al cáncer humano en 13 tipos distintos de tumores felinos, comparándolos con tejido sano, y concluyeron que muchos de los cambios biológicos que impulsan la enfermedad siguen patrones similares entre especies.

Uno de los resultados más relevantes se identificó en los carcinomas mamarios felinos, una forma frecuente y agresiva de cáncer en gatos. El estudio detectó siete genes conductores clave cuando mutan. El más común fue FBXW7, alterado en más del 50 % de los tumores analizados; en humanos, las mutaciones en este gen se asocian con peor pronóstico en cáncer de mama, lo que evidencia un paralelismo biológico directo.

El segundo gen más frecuente, PIK3CA, apareció en el 47 % de los tumores mamarios felinos y también está implicado en el cáncer de mama humano, donde ya existen terapias dirigidas mediante inhibidores de PI3K.

Los investigadores destacan que este trabajo se sustenta en el enfoque One Medicine, que promueve un intercambio bidireccional de conocimiento entre medicina humana y veterinaria. Los gatos comparten entorno, aire y contaminantes con sus dueños, por lo que están expuestos a riesgos ambientales similares que influyen en el desarrollo del cáncer. Esta coincidencia convierte a los felinos en modelos biológicos valiosos para estudiar cómo el ambiente y los hábitos afectan la aparición de tumores.

El cáncer de mama, la principal enfermedad que ataca a la mujer

El impacto potencial del hallazgo cobra relevancia frente a la magnitud del problema. El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado en mujeres a nivel mundial, con más de 2,3 millones de nuevos casos anuales según estimaciones internacionales.

Aunque la supervivencia ha mejorado gracias al diagnóstico temprano y a los avances terapéuticos, la enfermedad sigue mostrando una gran heterogeneidad, ya que algunos tumores responden bien a los tratamientos mientras otros desarrollan resistencia. La comparación genética con tumores felinos podría ayudar a identificar nuevos marcadores de agresividad y respuesta terapéutica.

La investigación también aporta evidencia experimental prometedora. Los científicos observaron que ciertos fármacos de quimioterapia resultaron más eficaces en tumores mamarios felinos con mutaciones en FBXW7, al menos en muestras de tejido, lo que sugiere la posibilidad de terapias personalizadas aplicables en ambas especies.

Además, se hallaron similitudes genéticas en tumores de sangre, pulmón, piel, hueso, sistema gastrointestinal y sistema nervioso central, lo que indica que el paralelismo biológico va más allá del cáncer de mama.

Aunque los animales domésticos ya han contribuido a avances médicos, como ocurrió con los perros en investigaciones sobre cáncer óseo y linfomas, la oncología felina había permanecido limitada por la falta de estudios genéticos a gran escala.

Este trabajo comienza a cerrar esa brecha y, según los autores, representa uno de los mayores avances en el conocimiento molecular del cáncer en gatos, marcando el fin de la llamada caja negra genética de los tumores felinos.

Así, la medicina comparada vuelve a demostrar que muchas enfermedades comparten bases biológicas entre especies. El gato que convive diariamente con millones de familias podría aportar información clave para entender por qué algunos cánceres se vuelven más agresivos y cómo anticipar mejores tratamientos, mostrando que las respuestas a grandes desafíos médicos pueden encontrarse tanto en el laboratorio humano como en la genética de nuestros compañeros animales.

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