En un contexto marcado por la creciente urgencia de la crisis climática y los compromisos internacionales asumidos por el Perú, la sostenibilidad ambiental debería ocupar un lugar central en la agenda electoral. Sin embargo, el análisis de los planes de gobierno de los candidatos presidenciales para 2026 revela una brecha significativa entre el reconocimiento del problema y la capacidad de respuesta desde la política pública.
Stakeholders descubrió que aunque la mayoría de propuestas incorpora el concepto de sostenibilidad, este se mantiene, en gran medida, en el plano discursivo. Más allá de matices ideológicos, el patrón es claro: predominan los enfoques orientados al crecimiento económico, la seguridad y la gobernanza, mientras que la agenda ambiental aparece fragmentada, sin metas concretas ni estrategias de implementación.
Elecciones 2026 en Perú: ¿qué partidos integran la sostenibilidad como eje estructural?
Un grupo reducido de candidatos destaca por incorporar el componente ambiental de forma más articulada dentro de su visión de desarrollo. En este segmento, el Partido Morado y Juntos por el Perú presentan las propuestas más completas.
Desde el Partido Morado se plantea medidas concretas como transición energética, ordenamiento territorial basado en evidencia y protección de ecosistemas, lo que lo posiciona como uno de los programas más robustos en términos ambientales.
Por su parte, Juntos por el Perú propone un cambio de modelo de desarrollo, cuestionando el enfoque extractivista y promoviendo el concepto de “buen vivir”, donde lo ambiental y lo social están estrechamente vinculados.
Sin embargo, incluso en estos casos persiste un desafío clave: traducir la ambición en políticas ejecutables, con metas claras, indicadores y cronogramas definidos.
La sostenibilidad como discurso: avances conceptuales sin ejecución
Un segundo grupo, más amplio, incorpora la sostenibilidad en el plano conceptual, pero no logra convertirla en una agenda operativa sólida.
Aquí se ubican propuestas como las de Primero la Gente, Partido Demócrata Verde, Somos Perú y Ahora Nación. Estos planes reconocen la importancia del desarrollo sostenible, la transición energética o la protección ambiental, e incluso integran el enfoque ESG de manera transversal.
No obstante, el principal problema es la falta de instrumentos concretos: ausencia de metas cuantificables, debilidad en los mecanismos de implementación y escasa claridad regulatoria. En términos prácticos, esto limita su capacidad de respuesta frente a desafíos urgentes como el cambio climático, la gestión del agua o la degradación de ecosistemas.
Este grupo refleja una tendencia creciente en la política peruana: la sostenibilidad como narrativa necesaria, pero aún insuficiente en términos de política pública.
Los partidos que sostienen el crecimiento primero, ambiente después
La mayoría de los planes de gobierno analizados se ubica en un tercer bloque, donde el crecimiento económico, la seguridad y la gobernanza predominan claramente sobre la agenda ambiental.
Partidos como Fuerza Popular, Avanza País, Renovación Popular, Podemos Perú y Alianza para el Progreso priorizan la reactivación económica, la inversión privada y el desarrollo de infraestructura. En estos casos, el componente ambiental aparece subordinado, generalmente vinculado a la compatibilización de actividades extractivas con estándares básicos, sin una visión climática integral.
Un patrón común es la ausencia de políticas específicas sobre transición energética, reducción de emisiones o adaptación al cambio climático. La sostenibilidad se plantea como un complemento del crecimiento, no como una condición para el desarrollo.
¿Qué partidos políticos no incluyen la sostenibilidad en estas elecciones 2026 en Perú?
Finalmente, algunos planes presentan una debilidad más marcada: la casi inexistencia de propuestas ambientales. Es el caso de agrupaciones como Integridad Democrática, Frente de la Esperanza y País para Todos, donde la agenda se centra en seguridad, orden interno y crecimiento económico, dejando de lado la discusión ambiental.
En estos programas, el enfoque ESG se reduce principalmente a la gobernanza (seguridad e institucionalidad), con una dimensión social limitada y un componente ambiental prácticamente ausente.
En un contexto marcado por la crisis climática, la presión sobre los recursos naturales y los compromisos internacionales del Perú, la sostenibilidad ya no es un elemento accesorio, sino un eje estratégico del desarrollo. Sin embargo, la evidencia muestra que la política aún está en transición: del discurso ambiental a la acción concreta.
El desafío para el próximo gobierno no será solo incorporar la sostenibilidad en sus planes, sino convertirla en políticas públicas efectivas, medibles y alineadas con la urgencia climática.









