Panamá activó una medida de alto impacto para la conservación marina y fijó una cuota cero indefinida para la exportación comercial de tiburones y rayas protegidas por CITES. La decisión, anunciada por el Ministerio de Ambiente, prohíbe de manera indefinida las exportaciones internacionales de estas especies incluidas en los Apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres; el objetivo es frenar la presión comercial sobre poblaciones vulnerables y reforzar los mecanismos de control en el país.
De acuerdo con la información oficial, la cuota cero está vigente desde el 1 de enero de 2026 y veta las exportaciones comerciales internacionales de tiburones y rayas amparadas por CITES; la restricción se extiende a especies, productos, subproductos, partes o derivados.
¿Por qué Panamá frena la exportación de tiburones?
La cartera explicó que la medida busca “prevenir la sobreexplotación y generar el tiempo necesario para fortalecer la información científica, sistemas de monitoreo poblacional, mecanismos de control y trazabilidad”, un enfoque que apunta a cerrar brechas en datos y vigilancia antes de permitir cualquier reactivación del comercio.
El Ministerio de Ambiente precisó que la prohibición no tiene una fecha de cierre definida y dependerá de avances concretos en investigación y fiscalización. “Esta medida se mantendrá vigente hasta que se desarrollen investigaciones científicas por especie, se implementen monitoreos poblacionales y se afiancen acciones efectivas de trazabilidad y control de los especímenes y de las transacciones asociadas”, señaló el comunicado oficial, en una señal clara de que Panamá busca condicionar cualquier uso futuro a evidencia científica y sistemas de seguimiento robustos.
La decisión responde, además, a una lectura ambiental y ecológica de largo plazo. El Ministerio sostuvo que se trata de una acción orientada a la conservación de estas especies “amenazadas y garantizar su supervivencia”, en un contexto marcado por la “vulnerabilidad biológica de los tiburones y rayas, su valor ecológico en los ecosistemas marinos y la necesidad de asegurar que cualquier uso futuro sea compatible con la conservación de las poblaciones silvestres”.
Con ello, Panamá refuerza el argumento de que la regulación del comercio internacional no solo es un asunto económico, sino un componente central de la sostenibilidad oceánica.
La cuota cero, sin embargo, contempla excepciones específicas. El Ministerio detalló que solo quedan fuera de la prohibición los “usos científicos, médicos, educativos y aquellos requeridos para la aplicación de la ley, judicial o forense”; estos casos deberán cumplir previamente con los procesos de autorización formales establecidos por el despacho, en su condición de autoridad administrativa de CITES en Panamá. La inclusión de estas excepciones busca permitir actividades de investigación y procedimientos legales sin abrir una puerta al comercio internacional con fines lucrativos.
En paralelo, Panamá formalizó la comunicación de la medida ante el sistema internacional de CITES. “MiAMBIENTE en su calidad de Autoridad Administrativa CITES notificó oficialmente a la Secretaría de la Convención y a las Partes sobre la implementación de esta medida, ya CITES notificó mundialmente la medida, como parte de las acciones nacionales para la protección de los recursos marinos y el manejo responsable de las especies de interés comercial”, agregó el comunicado. Con esta notificación, el país coloca su decisión dentro del marco de compromisos multilaterales y refuerza la trazabilidad de sus acciones frente a otros Estados.
La prohibición indefinida marca un punto de inflexión en la gestión de especies marinas de alto valor comercial y alta sensibilidad ecológica. En un escenario global donde la demanda puede acelerar la sobreexplotación y presionar a las poblaciones silvestres, Panamá opta por cerrar el comercio internacional de tiburones y rayas protegidas por CITES.
Al mismo tiempo, gana tiempo para fortalecer investigación, monitoreo, control y trazabilidad, pilares que el propio Ministerio considera indispensables para cualquier decisión futura compatible con la conservación.









