Un estudio internacional confirma que los océanos registraron en 2025 su mayor nivel de calor histórico, consolidando una tendencia que intensifica fenómenos extremos, eleva el nivel del mar y refuerza la urgencia de reducir las emisiones globales.

El Contenido Calorífico del Océano alcanzó un récord sin precedentes por noveno año consecutivo, evidenciando el rol clave del océano en la crisis climática y los riesgos crecientes para los ecosistemas y las sociedades humanas.
El Contenido Calorífico del Océano alcanzó un récord sin precedentes por noveno año consecutivo, evidenciando el rol clave del océano en la crisis climática y los riesgos crecientes para los ecosistemas y las sociedades humanas.

Por Stakeholders

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Por noveno año consecutivo, los océanos del planeta registraron en 2025 el mayor nivel de calor desde que existen mediciones modernas. El Contenido Calorífico del Océano, conocido como OHC por sus siglas en inglés, alcanzó un nuevo máximo histórico y consolidó la tendencia sostenida del calentamiento global.

Este indicador resulta clave, ya que el océano absorbe más del 90 por ciento del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero, convirtiéndose en el principal regulador del sistema climático terrestre.

Calentamiento del océano: un estudio global con respaldo científico

Los datos confirman que el calentamiento oceánico no es un fenómeno aislado, sino una señal estructural del cambio climático.

En términos prácticos, el océano actúa como un amortiguador térmico, pero su capacidad de absorción también implica consecuencias directas sobre el nivel del mar, los ecosistemas marinos y la intensidad de los eventos climáticos extremos.

Los resultados fueron publicados en la revista Advances in Atmospheric Sciences por un equipo internacional de más de 50 científicos pertenecientes a 31 instituciones.

El análisis integró información del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, Copernicus Marine de la Unión Europea, NOAA NCEI de Estados Unidos y el metaanálisis oceánico CIGAR RT, con aportes de Asia, Europa y América. Todas las fuentes coincidieron en un mismo diagnóstico: el OHC alcanzó en 2025 el nivel más alto jamás registrado.

La magnitud del aumento resulta contundente. El estudio estima que el calor almacenado por los océanos se incrementó en 23 zettajulios, una cantidad equivalente a 37 años del consumo mundial de energía primaria, considerando petróleo, carbón y gas natural.

Además, cerca del 16 por ciento de la superficie oceánica mundial alcanzó un récord absoluto de OHC, mientras que aproximadamente el 33 por ciento se ubicó entre los tres valores más altos de sus registros históricos.

¿Qué regiones sufren por el calentamiento del océano?

El calentamiento oceánico no se distribuye de manera homogénea. Las regiones más afectadas fueron los océanos australes, el Atlántico norte, el Mediterráneo y el Indopacífico.

En contraste, se observó un enfriamiento relativo en el Pacífico ecuatorial, el Índico occidental y el Atlántico tropical, fenómeno asociado a la transición hacia condiciones de La Niña.

En cuanto a la superficie marina, la temperatura media anual global en 2025 fue la tercera más alta desde que existen registros, con un valor 0,5 grados Celsius por encima del promedio del período 1981-2010.

Aunque quedó levemente por debajo de los niveles de 2023 y 2024, la variación respondió principalmente al paso de El Niño a La Niña en el Pacífico tropical.

El informe recuerda que el aumento de la temperatura oceánica eleva el nivel del mar, intensifica las olas de calor y favorece fenómenos meteorológicos extremos.

Durante 2025, las temperaturas superficiales más cálidas se vincularon con inundaciones en México y el noroeste del Pacífico, sequías severas en Oriente Medio, perturbaciones generalizadas en el sudeste asiático y ciclones tropicales más intensos debido al aumento de la evaporación y de las lluvias extremas.

Estos impactos confirman que el calentamiento oceánico no solo afecta a los ecosistemas marinos, sino que condiciona directamente la estabilidad social, económica y ambiental de millones de personas en todo el mundo.

La decisión está en manos de la humanidad, el salvar los océanos

El equipo científico subraya que, pese a los avances en la investigación climática, la mayor incertidumbre sigue dependiendo de las decisiones humanas.

“Juntos, podemos reducir las emisiones, prepararnos mejor para los cambios que se avecinan y ayudar a salvaguardar un clima futuro en el que los seres humanos puedan prosperar”, destacan los autores del estudio.

El récord de calor oceánico en 2025 constituye una advertencia clara. Los océanos, pilares del equilibrio climático, reflejan que la crisis climática ya no es un escenario futuro, sino una realidad en desarrollo.

La capacidad de respuesta global, basada en la reducción de emisiones y en la adaptación de las sociedades, determinará el rumbo de un planeta cada vez más cálido y vulnerable.

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