Desde el 1 de octubre, la Remuneración Mínima Vital (RMV) pasó de S/1.130 a S/1.230 como parte del ajuste progresivo que llevará el sueldo mínimo a S/1.300 durante el primer semestre de 2027. Si bien la medida busca mejorar los ingresos de los trabajadores, especialistas advierten que sus efectos económicos van más allá del aumento directo de S/100 mensuales.
Según explica Germán Lora Álvarez, abogado laboralista y profesor de la Universidad del Pacífico, la RMV funciona como referencia para diversos beneficios y obligaciones laborales. Por ello, el incremento también repercute en otros componentes de la planilla empresarial.
El impacto no se limita al salario mínimo
Entre los conceptos que aumentan junto con la RMV figuran la asignación familiar, las subvenciones otorgadas bajo determinadas modalidades formativas y la remuneración mínima establecida para el trabajo nocturno.
Para Lora, el efecto económico debe evaluarse considerando el costo laboral integral que asumen las empresas y no únicamente el incremento salarial.
En ese sentido, sostiene que cada ajuste de la remuneración mínima activa una serie de obligaciones vinculadas que terminan elevando los gastos laborales totales de los empleadores.
Las mypes sentirían el mayor impacto
El especialista señala que el efecto del incremento no será igual para todas las empresas.
Las compañías medianas y grandes suelen contar con una mayor proporción de trabajadores cuyos ingresos se encuentran por encima de la RMV, por lo que el impacto directo sobre sus estructuras salariales resulta más limitado.
En cambio, la situación es distinta para las micro y pequeñas empresas, donde una parte importante de los trabajadores percibe remuneraciones cercanas al salario mínimo y donde los costos laborales tienen una incidencia más significativa sobre la operación del negocio.
Según Lora, este escenario podría complicar los procesos de formalización de algunas empresas o generar dificultades adicionales para aquellas que ya operan dentro de la economía formal.
El contexto económico añade nuevos desafíos
El incremento salarial ocurre además en una coyuntura en la que muchas empresas enfrentan otros factores de presión.
Entre ellos figura el Fenómeno El Niño, que podría obligar a negocios de distintos sectores a destinar recursos adicionales para implementar medidas preventivas, afrontar contingencias operativas o responder a posibles afectaciones en su actividad.
Por ello, Lora considera que el análisis sobre la RMV no debería enfocarse únicamente en el monto del incremento, sino también en el momento elegido para aplicarlo.
“La pregunta era: ¿es el momento oportuno para hacerlo?”, plantea el especialista.
El riesgo para la formalización laboral
Otro aspecto que genera preocupación es el posible impacto sobre la formalización del empleo.
De acuerdo con el especialista, los mayores riesgos se concentran en las actividades económicas con menor productividad o menor capacidad para absorber costos laborales adicionales. Si los ingresos del negocio no crecen al mismo ritmo que las obligaciones laborales, la contratación formal puede volverse más difícil.
Lora también llama la atención sobre los trabajadores del hogar, un sector donde la informalidad sigue siendo elevada.
En este caso, el aumento de la RMV también debe ser asumido por los empleadores. Si los hogares no cuentan con capacidad económica para absorber el mayor gasto, podría mantenerse el incentivo para conservar relaciones laborales fuera de la formalidad.
¿Cómo deberían definirse futuros aumentos?
El incremento aprobado contempla un segundo tramo de S/70 que elevará la RMV hasta S/1.300 durante el primer semestre de 2027.
Para Lora, las futuras actualizaciones deberían sustentarse en indicadores técnicos como la productividad, la inflación y la evolución de la informalidad laboral. Sin embargo, considera que esos criterios responden principalmente a la discusión sobre cuánto debe aumentar el salario mínimo.
El especialista sostiene que también resulta necesario evaluar factores extraordinarios que afecten la capacidad de las empresas para asumir mayores costos, especialmente en contextos económicos complejos.
En ese escenario, el principal desafío para las autoridades será equilibrar la mejora de los ingresos de los trabajadores con la sostenibilidad de las empresas, particularmente de las mypes, que concentran gran parte del empleo en el país y cuentan con menor margen para absorber nuevos costos laborales.









