Noruega eliminará en 2027 la cría de pollos de crecimiento rápido y el sacrificio de pollitos macho, tras un acuerdo clave entre los principales actores de la industria avícola.

La transición, que incorporará tecnología de sexado in ovo y afectará a más de 70 millones de aves al año, marca un giro ético y productivo que podría influir en otros países europeos.

Por Stakeholders

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Noruega avanzará hacia la eliminación progresiva de la cría de pollos de crecimiento rápido en la industria cárnica y del sacrificio de pollitos macho en la producción de huevos. La meta es concretar ambos cambios durante 2027, en lo que constituye una transformación estructural del sector avícola.

La decisión no surge de una ley estatal, sino de un acuerdo entre los principales actores de la industria. Sin embargo, su alcance tendrá efecto nacional. La empresa Nortura, promotora del pacto y propietaria de la única incubadora de pollos del país, desempeña un rol central. Si cumple lo comprometido, el impacto práctico equivaldrá a una regulación obligatoria.

¿Cuándo será la fecha clave del cambio en la industria avícola en Noruega?

El fin definitivo de la cría de pollos de crecimiento rápido se fijó para diciembre de 2027. En paralelo, el sacrificio de pollitos macho deberá cesar en julio del mismo año.

En sustitución de esta práctica se implementarán técnicas de sexado in ovo, un procedimiento que permite determinar el sexo del embrión antes de su nacimiento y detener la incubación en caso de tratarse de un macho. Con ello, el sector busca reducir el sufrimiento animal dentro de la cadena productiva y elevar los estándares de bienestar.

El cambio afectará a más de 70 millones de pollos cada año en Noruega y evitará el sacrificio anual de aproximadamente tres millones de pollitos macho en la industria del huevo.

La transición responde también a una presión social creciente a favor de sistemas de producción más éticos. Organizaciones como Anima Norway celebraron el acuerdo como un avance significativo, tras años de campañas contra prácticas consideradas controvertidas.

Las implicancias éticas y ambientales en la industria avícola en Noruega

La cría intensiva en jaulas ha sido cuestionada por sus efectos en el bienestar animal. La restricción del movimiento genera estrés, lesiones y comportamientos anómalos.

Además, la alta densidad de aves en espacios reducidos incrementa riesgos sanitarios y la necesidad de intervenciones veterinarias frecuentes.

Desde la perspectiva ambiental, los sistemas intensivos concentran grandes volúmenes de residuos orgánicos y emisiones asociadas. Avanzar hacia modelos menos acelerados y menos densos podría reducir impactos sobre suelos, agua y calidad del aire.

Aunque la decisión no emana de una norma gubernamental, el acuerdo marca un precedente relevante en Europa. El giro del sector avícola noruego podría influir en otros mercados y acelerar la transformación ética y ambiental de la producción de pollo a escala internacional.

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