México registra una reducción histórica de la sequía. El Monitor de Sequía en México, elaborado por la Comisión Nacional del Agua a través del Servicio Meteorológico Nacional, informó que solo el 7% de la superficie nacional mantiene algún grado de sequía, de moderada a excepcional.
A mediados de enero, más de 2.000 municipios dejaron de presentar condiciones de estrés hídrico, un avance sustancial frente a los años críticos recientes.
¿Cómo México redujo la sequía en el Sistema Cutzamala?
La mejora responde a la recuperación de las lluvias y al incremento en el almacenamiento de agua en presas estratégicas. Trece estados superaron los niveles más severos de sequía, mientras el almacenamiento nacional alcanzó 72% al cierre de 2025.
El Sistema Cutzamala, clave para el abastecimiento del Valle de México, se recuperó hasta 97%. Además, más de 80 presas alcanzaron el 100% de su nivel de aguas ordinarias, especialmente en el norte del país, donde las lluvias intensas permitieron recargar acuíferos y mejorar la disponibilidad de agua potable.
El Monitor de Sequía clasifica el fenómeno en categorías que van de anormalmente seco a sequía excepcional. El instrumento evalúa precipitación acumulada, escurrimientos superficiales y almacenamiento en presas. Su actualización periódica permite a autoridades y ciudadanía conocer el estado hídrico y planificar decisiones estratégicas en gestión del agua.
La recuperación contrasta con la crisis hídrica que marcó el periodo 2021 a 2025. El sector agrícola y pecuario sufrió caída en la producción de frijol, maíz y arroz; aumentó la mortalidad de ganado por falta de agua y forraje.
En el ámbito urbano, varias presas del norte y centro alcanzaron niveles críticos, con riesgo de Día Cero en distintas ciudades. El impacto económico elevó costos de producción, incrementó la demanda energética y afectó infraestructura de transporte. Los ecosistemas también resintieron la escasez, con más incendios forestales y pérdida de biodiversidad.
Especialistas advierten que el escenario favorable no elimina el riesgo estructural. La sequía persiste como fenómeno recurrente vinculado al cambio climático y a la variabilidad de las lluvias.
Recomiendan mantener estrategias de gestión eficiente del agua, reforzar monitoreo y prevención, impulsar políticas de adaptación climática y promover tecnologías de riego sustentable junto con la reutilización de aguas residuales tratadas. También subrayan la necesidad de fortalecer la educación ambiental para involucrar a la población en el cuidado de los recursos hídricos.
La reducción de la sequía a 7% del territorio marca un punto de inflexión tras años de emergencia. Sin embargo, la resiliencia hídrica de México dependerá no solo de ciclos de lluvia favorables, sino de la capacidad institucional y social para administrar el agua con criterios de sostenibilidad y largo plazo.









