Por Stakeholders

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Matilde Schwalb, directora del Centro de Liderazgo, Ética y Responsabilidad Social de la Universidad del Pacífico (CLERS) y profesora principal del Departamento de Administración de dicha casa estudios, conversó con Stakeholders sobre la tendencia que existe en la actualidad en sobreponer o confundir los términos de R0esponsabilidad Social y de Sostenibilidad.

POR NOREYMA PAZ
npaz@stakeholders.com.pe

¿Según su consideración existe diferencia entre la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y Sostenibilidad?

Esta discusión que se está generando sobre si es RSE o Sostenibilidad, es el reflejo de que el tema está en la agenda pública y eso es una muy buena noticia, porque la gente está conversando sobre eso, y por lo tanto hay interés sobre el tema. Mucho se ha escrito sobre este tema -tanto de parte de académicos como de prácticos-, y más que el nombre lo importante es que lo que hay detrás, porque aunque lo llamemos de forma igual o distinta lo fundamental es el significado. Responsabilidad Social Empresarial o Corporativa, Sostenibilidad, Valor Compartido, Filantropía Estratégica, son diferentes nombres que se están dando para un mismo concepto. Así, por ejemplo, el término de Valor Compartido, que se propuso como algo novedoso y distinto a la Responsabilidad Social Empresarial es, en el fondo, lo mismo. Los que consideran que se trata de dos términos distintos son los que entienden, equivocadamente, la Responsabilidad Social Empresarial como filantropía y esto no es así. La verdadera RSE es un compromiso total de la empresa, que se expresa en las decisiones estratégicas de la organización. No equivale a tener un área dedicada a eso, sino más bien, es la forma como la empresa se comporta en todo lo que emprende, desde en qué negocio está, hasta cómo trata a sus clientes.

Se descubre si una empresa es socialmente responsable cuando se la observa actuando en todas sus dimensiones, no porque esté declarado en su misión, entrega donaciones o tenga un departamento dedicado a realizar cosas por la comunidad. Hay que ver la forma cómo se hace el negocio en todos sus aspectos, desde cómo se diseña el producto, cómo responde a las quejas de sus clientes, cómo trata a sus empleados, si promueve el desarrollo de sus proveedores, cómo se relaciona con el Estado, entre otros temas. Es el corazón de la empresa el que debe estar comprometido. De modo que la RSE -que es un espíritu, una filosofía, una forma de dirigir o gestionar la empresa-, se llame como se llame, supone hacerse cargo -responder por- de todos los impactos que la empresa ocasiona en otros públicos.

Cabe agregar que el término sostenibilidad -probablemente porque toma su nombre del concepto de Desarrollo Sostenible- ha estado más vinculado, históricamente, a los temas ambientales que a los sociales. Pero, como el término “sostenibilidad” refiere a los mismos tres pilares -económicosocial y ambiental- de la RSE, hoy se los considera prácticamente como términos equivalentes.

¿Considera usted que las acciones sociales de una empresa deben estar enmarcadas en su Cadena de Valor?

Efectivamente debe estar presente en todo, en cómo fabrica, con quién fabrica y para quién fabrica. Hoy día una empresa no puede decir que hay temas que no son de su incumbencia y no tomarlos en cuenta, por ejemplo, a su red de proveedores que pueden incurrir en graves faltas como la contratación ilegal, el abuso y la explotación infantil, entre otros. El problema no es cuánto dinero gana una empresa, sino lo que se está haciendo para ganar ese dinero.

El análisis de la cadena de valor de una empresa supone preguntarse si existen prácticas reprochables en la fabricación de un producto o que tengan serias consecuencias para los distintos actores. Las empresas sí se están dando cuenta de lo importante que es conducir los negocios bajo la filosofía que plantea la Responsabilidad Social Empresarial, pero esto es un proceso que toma tiempo.

El ideal sería que no se tenga que hablar más de RSE porque está implícito en la forma en que se conducen los negocios.
La empresa debe recuperar el verdadero sentido y el rol que tiene en la sociedad. Su rol, por tanto, no es solo hacer dinero; esa es la consecuencia de hacer las cosas y hacerlas bien, sin dañar a otros. La verdadera responsabilidad social es hacerse cargo de aquello en lo que se impacta; una empresa no se puede sustraer a la realidad que ayuda a construir ni de los impactos negativos que genera.

¿Cuál considera que es el rol de los jóvenes en el marco de los temas de Responsabilidad Social Empresarial y de Sostenibilidad?

Este es un tema mucho más cercano a los jóvenes, así como lo ambiental, la lucha por el derecho a los animales, la inequidad, e igualdad de género, entre otros. Hay una tendencia entre los jóvenes a ser más sensible con estos temas. Esto lo observamos en las propuestas de negocios que los jóvenes estudiantes elaboran durante su carrera.

Estas propuestas, sin ser sociales, o sea, que si tienen fines de lucro, buscan tener un impacto positivo en la sociedad.
Son propuestas de negocio que tienen una visión clara de los impactos, tanto los positivos, como los negativos.

Los jóvenes por tanto, se preocupan por mitigar los efectos negativos y potenciar los efectos positivos. Ellos quieren hacer la diferencia y eso es una buena noticia.

¿Cómo deben valorarse los informes de impacto social de cara a la Responsabilidad Social y la Sostenibilidad?

Las empresas que buscan la excelencia miden sus impactos con el fin de mitigar los impactos negativos y potenciar los positivos. Las memorias de sostenibilidad facilitan la elaboración del disgnóstico de RSE de la organización, ya que permite identificar oportunidades de mejora desde la perspectiva de la sostenibilidad. Con estos informes se miden los impactos más allá de lo que hace un informe financiero. En este proceso de reportar, la empresa se comunica con la gente, transmite sus valores, educa, descubre sus impactos positivos y negativos. El Global Reporting Initiative GRI es una guía que orienta en el proceso de elaboración de los reportes de sostenibilidad. EL GRI ofrece indicadores para facilitar la medición de los impactos de la organización y da la posibilidad de comparar el desempeño de la organización evaluada con otras organizaciones pares de otras partes del mundo y de su misma región. Sin embargo, cada organización debe adaptar la gestión de sus impactos a su realidad y crear sus propios indicadores.







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