Dos macheteros regresaron al bosque de Junín; uno de ellos había sido rescatado del tráfico ilegal en 2020 y el otro nació en cautiverio. Ambos ejemplares de Dinomys branickii fueron liberados en la concesión para conservación Sacha Causay, en una intervención liderada por el centro “El reino del machetero”, ubicado en Chanchamayo, y que, según informó el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor), marca un precedente al convertirse en el primer centro de conservación de fauna silvestre que libera dos individuos de esta especie.
La historia del machetero mayor explica por qué su retorno al bosque era viable. “Cuando llegó, nos dimos cuenta de que atacaba, peleaba, escarbaba, hacía su madriguera, trepaba, olfateaba y marcaba territorio. Su conducta era completamente silvestre, por eso lo aislamos del contacto humano y de otros especímenes”, relató Eduardo Jorge Valverde, titular del centro de conservación.
¿Cómo se produjo el regreso del machetero a su hábitat en Junín?
El objetivo de esta liberación apunta también a reforzar la especie en su entorno natural. “Estamos liberando dos macheteros machos que se reproducirán con hembras silvestres, lo que ayudará a incrementar su población”, agregó.
La iniciativa se concretó con el respaldo de Osinfor, la ONG Atiycuy Perú y empresarios locales de la Selva Central, una articulación que permitió sostener un proceso que no se limita al traslado de animales, sino que exige preparación previa, criterios sanitarios y seguimiento posterior.
El regreso de los macheteros al bosque se realizó bajo las disposiciones del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), autoridad que autoriza la translocación de fauna silvestre en el Perú. El proceso incluyó documentación técnica y procedimientos definidos para reducir riesgos. “Se presentaron protocolos de transporte, instalación, manejo del animal y liberación”, explicó Eduardo Jorge.
La liberación fue planificada con un año de anticipación; durante ese periodo se realizaron controles sanitarios y etogramas para verificar que los ejemplares respondieran a estímulos del entorno con conductas propias de la vida silvestre. El criterio es clave porque, en animales rescatados del tráfico, el contacto con humanos puede alterar su comportamiento y comprometer su supervivencia al volver a un ecosistema abierto.
Luego del retorno a su hábitat, ambos roedores serán monitoreados por guardabosques de la concesión Sacha Causay, mediante cámaras trampa y seguimiento a distancia, una etapa decisiva para confirmar su adaptación y evaluar su desplazamiento en el territorio.
¿Qué es el machetero, el roedor rescatado del tráfico de fauna?
El machetero es considerado el segundo roedor más grande de Sudamérica; su relevancia ecológica va más allá de su tamaño. Sus fuertes incisivos le permiten romper semillas y dispersarlas, una función que contribuye a la regeneración natural del bosque y al mantenimiento de dinámicas esenciales en los ecosistemas de la Selva Central.
En ese contexto, cada liberación no solo representa un acto de rescate, sino una oportunidad para recuperar procesos ecológicos que se ven amenazados cuando la fauna silvestre es extraída de su ambiente por redes ilegales.
El centro de conservación “El reino del machetero” se ubica frente al río Perené, en el centro poblado Villa Progreso, provincia de Satipo, en Junín. Alberga ejemplares rescatados del tráfico ilegal en la Selva Central; su nombre se inspira en la denominación popular del roedor, asociada al filo de sus dientes, comparados con un machete.
El proyecto inició en 2017 bajo la administración de Walter Jorge Durán, primer titular del área. Tras su fallecimiento en 2020, su hijo Eduardo asumió la continuidad del espacio, convirtiéndolo en una apuesta personal y de largo plazo. “Seguir con el centro es retomar la idea que tenía de pequeño y verlo como un propósito de vida”, contó Eduardo, de 29 años, quien dejó su trabajo como diseñador industrial para dedicar sus conocimientos al fortalecimiento del centro y al bienestar animal.
Actualmente, el centro alberga 32 animales, entre ellos 16 macheteros y otras especies rescatadas. Algunos, ya habituados a la presencia humana, son exhibidos como parte del componente educativo; otros permanecen aislados y bajo observación por presentar un comportamiento más silvestre, una condición que puede abrir la puerta a futuros retornos al bosque, como el que acaba de concretarse en Junín.









