El embarazo infantil y adolescente sigue impulsando uniones tempranas en el Perú. Un estudio advierte que el 86 % de las mujeres que se unieron entre los 10 y 15 años ya había tenido su primer hijo siendo menor de edad, una situación que expone a miles de niñas a violencia y abandono escolar.

Especialistas alertan que la normalización de las uniones tempranas, muchas veces vinculadas a embarazos producto de violencia sexual, continúa afectando el futuro de adolescentes en el país y exige una respuesta urgente desde el Estado y la sociedad.

Por Stakeholders

Lectura de:

El embarazo temprano y las uniones informales continúan marcando la vida de miles de adolescentes en el Perú. Un estudio de UNFPA y Plan International advierte que esta problemática mantiene una relación directa con los embarazos infantiles y adolescentes, además de prácticas culturales que normalizan que niñas y adolescentes inicien una vida adulta de manera prematura.

Según la investigación, el 86 % de las mujeres que se unieron entre los 10 y los 15 años ya era menor de edad cuando nació su primer hijo; en las zonas rurales esta proporción se eleva hasta el 90 %. Estas cifras evidencian cómo el embarazo temprano suele convertirse en el detonante de uniones que se consolidan bajo presión social o familiar.

El embarazo infantil genera preocupación en el Perú

Selmira Carreón, coordinadora técnica de Participación e Influencia de Plan International Perú, explica que la reacción social frente a un embarazo adolescente suele ser la formación inmediata de una pareja, incluso cuando la joven es menor de edad.

“Cuando ocurre un embarazo temprano, la respuesta social es que la pareja se una, aun cuando se trata de una adolescente. En muchos casos, estos embarazos son productos de violencia sexual, forzando a la niña a unirse a su agresor”, comenta.

La normalización de estas prácticas también aparece reflejada en la percepción social. El sondeo “Infancias en juego: Uniones tempranas en Perú bajo la lupa”, elaborado por Plan International en 2025, revela que una de cada cuatro personas considera aceptables las uniones tempranas o forzadas cuando existe un embarazo, una cifra que evidencia la persistencia de patrones culturales que perpetúan este fenómeno.

Detrás de estas estadísticas existen historias concretas. Flor, nombre ficticio para proteger su identidad, conoció a su pareja cuando tenía 15 años, mientras él ya era mayor de edad. Poco tiempo después quedó embarazada. En su comunidad, la costumbre establece que una mujer embarazada debe “formar una familia”, incluso si es menor de edad, por lo que su familia decidió que debía convivir con el padre del bebé.

Esa decisión marcó el inicio de un ciclo de violencia. Flor relata que durante la convivencia sufrió agresiones físicas, psicológicas y económicas. “Me pegaba, me insultaba. Hasta le gritó y golpeó a mis papás. Yo no entendía por qué todo se volvió así”, recuerda.

La mayoría de las jóvenes madres peruanas conviven con sus parejas

En 2023, el Estado peruano aprobó la Ley N.º 31945, que prohíbe el matrimonio con menores de edad. Sin embargo, las uniones informales continúan fuera del marco legal. Según datos citados por Plan International, el 82 % de las víctimas de estas uniones son adolescentes mujeres que viven en convivencia, una situación que las expone a mayores riesgos de violencia y abandono escolar.

Para Ada Mejía, gerente de Implementación Programática de Plan International, es necesario reconocer esta práctica como una forma de violencia contra niñas y adolescentes. “Es urgente que esta práctica sea reconocida como una forma de violencia. Que, desde los hogares y las comunidades, cuestionemos las prácticas socialmente aceptadas que están dañando el futuro de las adolescentes. Normalizar las uniones tempranas y forzadas es una manera de perpetuarlas”, señala.

Frente a este escenario, la organización impulsa desde noviembre de 2025 la campaña “Niñas libres de uniones forzadas”, una iniciativa que articula a adolescentes lideresas, organizaciones de cooperación internacional, entidades públicas y comunidades para visibilizar el problema y promover acciones de prevención.

Plan International es una organización humanitaria y de desarrollo independiente que promueve los derechos de la niñez y la igualdad de las niñas. La institución trabaja en más de 80 países y, en el Perú, desarrolla programas en Lima, Cusco, Piura, Tumbes, Loreto y Trujillo enfocados en educación de calidad, prevención de la violencia y empoderamiento económico de niñas y adolescentes.

LEA TAMBIÉN: Nuevo hallazgo en el río Tigre: investigadores peruanos descubren pez endémico en la Amazonía







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.