El contexto de las Elecciones Generales de Perú 2026 no solo marca la agenda pública, también influye en la dinámica de los entornos laborales.
Un estudio de Talana revela que el 54% de profesionales ha hablado de política en su centro de trabajo y que una proporción similar reconoce que estas conversaciones han aumentado respecto a periodos anteriores.
Elecciones 2026: trabajadores evitan hablar de política durante su hora laboral
La muestra, compuesta por 150 profesionales entre gerentes y analistas senior, muestra que la coyuntura política permea las organizaciones; el 46% tiene entre 25 y 34 años y el 51% ocupa cargos de jefatura o coordinación.
En este escenario, el 64% afirma sentirse cómodo abordando temas políticos y el 66% percibe un entorno de confianza para expresar opiniones dentro de su empresa.
Sin embargo, el dato más relevante apunta a la autocensura; el 59% admite que en algún momento ha optado por moderar o reservar su postura por cómo podría ser percibida por colegas o superiores, mientras que el 68% prefiere escuchar antes que opinar cuando surgen estos debates en la oficina. Esta tensión entre apertura y cautela configura un nuevo reto para la gestión del clima organizacional.
Para Daniel Abusabal, country manager de Talana en Perú, el fenómeno requiere atención estratégica: “En periodos electorales es natural que aumente la conversación política. Lo relevante para las organizaciones es cómo se administra ese intercambio dentro de equipos que deben mantener coordinación, foco en resultados y colaboración constante”, señaló.
El especialista advierte que entornos con autocensura o tensiones no gestionadas pueden afectar directamente la productividad y el trabajo en equipo; además, podrían impactar en la retención de talento en el mediano plazo.
En organizaciones donde más de la mitad de los colaboradores ocupa posiciones de liderazgo intermedio, la forma en que se gestionan estas conversaciones incide en el desempeño de las áreas.
“Cuando los colaboradores perciben que expresar una opinión puede tener consecuencias en su reputación interna, tienden a adoptar posiciones más conservadoras. Por eso, el liderazgo cumple un rol clave en establecer reglas claras de respeto y promover espacios donde la diversidad de pensamiento no se traduzca en fricción operativa”, añadió Abusabal.
El estudio confirma que las empresas no operan al margen del contexto político del país; en un año electoral, la gestión del clima laboral se convierte en un factor estratégico. La capacidad de sostener entornos de confianza, respeto y diálogo puede marcar la diferencia en la cohesión interna y la continuidad operativa.
“El desafío es fortalecer culturas organizacionales que prioricen el respeto, la escucha activa y el enfoque en objetivos comunes, especialmente en contextos de alta polarización”, concluyó el ejecutivo.









