El vuelo VS100 está operando bajo dispensa especial sin pasajeros que paguen, utilizando combustible elaborado principalmente a partir de sebo y otros productos de desecho

En un hito histórico para la aviación comercial, el martes 28 de noviembre de 2023, despegó desde el Aeropuerto de Heathrow en Londres el primer vuelo transatlántico impulsado al 100% por combustible de aviación sostenible. El vuelo, operado por Virgin Atlantic y parcialmente financiado por el gobierno del Reino Unido, ha generado reacciones diversas, siendo celebrado por la industria aérea y los ministros, pero también criticado por científicos y grupos ambientalistas, según The Guardian.

Este vuelo emblemático busca reducir las emisiones netas de carbono, un objetivo ambicioso en una industria criticada constantemente por sus contribuciones significativas al cambio climático. ¿Puede este vuelo pionero ser la respuesta a los desafíos ambientales que la aviación enfrenta hoy en día?

Aviación sostenible… ¿una realidad?

Las aerolíneas han volado anteriormente con una mezcla de hasta un 50% de combustibles alternativos, llamados combustibles de aviación sostenibles (SAF), pero el vuelo VS100 está operando bajo dispensa especial sin pasajeros que paguen, utilizando combustible elaborado principalmente a partir de sebo y otros productos de desecho.

Este primer vuelo transatlántico sostenible, que voló desde el Aeropuerto de Heathrow en Londres, tiene como objetivo demostrar la viabilidad de reducir significativamente las emisiones netas de carbono derivadas de los vuelos comerciales. A medida que la conciencia sobre el cambio climático y la huella de carbono ha incrementado, la aviación se ha convertido en un foco crítico debido a sus considerables emisiones de gases de efecto invernadero.

El secretario de transporte en Reino Unido, Mark Harper, quien abordó el vuelo, resaltó la importancia de este avance al afirmar: «El vuelo de hoy, impulsado al 100% por SAF, muestra cómo podemos descarbonizar el transporte tanto en el presente como en el futuro, reduciendo las emisiones de ciclo de vida en un 70% e inspirando a la próxima generación de soluciones».

Por su parte, el canciller Rishi Sunak consideró que este vuelo representa «un hito importante hacia la consecución de un viaje aéreo más respetuoso con el medio ambiente y la descarbonización de nuestros cielos». Las declaraciones de los representantes del gobierno británico reflejan la apuesta por alcanzar la meta de «jet zero», un objetivo que busca minimizar las emisiones de carbono asociadas con la aviación.

Desafíos de la aviación

Virgin Atlantic, la aerolínea pionera en este proyecto, sostiene que este vuelo hacia Nueva York demuestra la seguridad y eficacia de los combustibles de aviación sostenibles como sustituto seguro del queroseno convencional. Sir Richard Branson, fundador y presidente de Virgin Atlantic, quien también abordó el vuelo, resaltó «El mundo siempre asumirá que algo no se puede hacer, hasta que lo hagas».

El componente central de esta iniciativa es el uso de combustibles de aviación sostenibles (SAF), considerados por las aerolíneas como una ruta crítica para reducir las emisiones netas, ya que estos pueden utilizarse en aviones existentes. Sin embargo, la disponibilidad actual de este tipo de combustible es mínima en comparación con el volumen total de queroseno utilizado en todo el mundo.

Shai Weiss, director ejecutivo de Virgin Atlantic, subrayó la importancia de la colaboración radical para alcanzar este hito, pero también reconoció los desafíos futuros al señalar: «Simplemente no hay suficiente SAF y está claro que, para lograr una producción a gran escala, necesitamos ver una inversión significativamente mayor».

Apostar por el combustible sostenible

El gobierno británico, consciente de la importancia de esta tecnología emergente, ha anunciado su compromiso continuo con la industria SAF en el Reino Unido, resaltando la creación de empleos, el crecimiento económico y la aspiración hacia la meta de «jet zero». Se espera que para 2025 estén en construcción cinco plantas comerciales en el Reino Unido dedicadas a la producción de SAF, aunque el combustible utilizado en este vuelo fue importado de Estados Unidos y la Unión Europea.

Pese a los elogios y las esperanzas expresadas por la industria y el gobierno, las críticas por parte de los defensores del medio ambiente no se han hecho esperar. Los activistas señalan que las afirmaciones de la aviación y el gobierno sobre el vuelo son engañosas, especialmente la declaración del Departamento de Transporte de que los SAF harán que el vuelo sin culpa sea una realidad.







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