En medio de una de las regiones más afectadas por la escasez hídrica, Brasil impulsa una de sus obras de infraestructura más ambiciosas; el Cinturão das Águas do Ceará, un sistema de canales que busca trasladar agua a zonas donde las lluvias no alcanzan.
Según la última actualización oficial publicada el 18 de diciembre de 2025, el proyecto alcanza un 91% de avance y mantiene junio de 2026 como fecha prevista de culminación. “Ya hemos alcanzado el 91% antes de que termine el año”, afirmó Fernando Santana, secretario de Recursos Hídricos de Ceará.
¿Por qué Brasil construye un río artificial en el estado de Ceará?
Aunque se le denomina “río artificial”, la obra consiste en una compleja red hidráulica diseñada para transportar agua desde el Proyecto de Integración del río São Francisco hacia el interior del estado. El primer tramo abarca 145,3 kilómetros; inicia en la represa de Jati y se extiende hasta el río Cariús, en Nova Olinda, a través de canales abiertos, sifones y túneles.
Uno de los aspectos más relevantes es su diseño operativo; gran parte del sistema funciona por gravedad. El proyecto oficial lo define como “totalmente gravitário” y le atribuye una capacidad máxima de 30 metros cúbicos por segundo; este enfoque reduce la necesidad de bombeo constante y permite contener el consumo energético, un factor clave en la sostenibilidad de la infraestructura.
El impacto social es significativo; de acuerdo con la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará, el área de influencia directa alcanza a 24 municipios y aproximadamente 561.000 personas. Además, al integrarse con el sistema Eixão das Águas, la red puede reforzar el abastecimiento de más de cinco millones de habitantes, incluida la región metropolitana de Fortaleza. La prioridad se centra en el consumo humano, seguido por actividades industriales, turísticas, ganaderas y agrícolas.
Las autoridades también aclaran un punto clave sobre su funcionamiento; la presencia de tramos sin agua no implica fallas en el sistema. El Gobierno de Ceará ha desmentido contenidos descontextualizados que muestran canales secos; el flujo se activa según la demanda en periodos críticos o conforme avanzan las etapas de ejecución. El sistema está diseñado para operar cuando las condiciones lo exigen, no para mantener caudal permanente.
La utilidad del proyecto ya se puso a prueba; en febrero de 2024, el tramo de emergencia permitió liberar agua desde el kilómetro 53, en Missão Velha, hacia el embalse de Castanhão. El recorrido alcanzó cerca de 300 kilómetros y contribuyó a reforzar el suministro para aproximadamente 4,5 millones de personas, lo que evidenció su capacidad operativa en escenarios de estrés hídrico.
El Cinturão das Águas busca conectar 12 cuencas hidrográficas con la transposición del río São Francisco; su objetivo responde a una lógica concreta, llevar agua a territorios donde la geografía y el clima limitan su acceso.
En una región donde cada sequía impacta en la economía, la agricultura y la vida cotidiana, esta infraestructura se perfila como una herramienta estratégica para garantizar el abastecimiento y reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático.









