El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl protagonizado por Bad Bunny se consolidó como una puesta en escena cargada de símbolos culturales, identidad y memoria colectiva. Durante trece minutos, el artista puertorriqueño convirtió uno de los escenarios más vistos del mundo en un relato visual sobre Puerto Rico, la diáspora latina y las tensiones sociales que atraviesan a la región.
Para Benito Antonio Martínez Ocasio, la Isla del Encanto no solo es su lugar de origen, sino la matriz creativa desde la que ha construido su música y su discurso artístico, algo que quedó explícito ante millones de espectadores globales.
¿Qué referencias usó Bad Bunny en el show de medio tiempo del Super Bowl?
La caña de azúcar
La presentación inició en campos de caña de azúcar, una referencia directa a la historia agrícola del Caribe y al trabajo de los jíbaros, figura central de la identidad puertorriqueña. Los trabajadores rurales aparecieron vestidos con atuendos tradicionales, entre ellos la pava, el sombrero de paja típico de la isla.

El recorrido escénico incluyó escenas cotidianas profundamente reconocibles en Puerto Rico y América Latina, como puestos de piragua, coco frío y comida callejera, personas jugando dominó y mujeres arreglándose las uñas, elementos que retratan la vida comunitaria más allá del folclor superficial.
El boxeo y la flor de Maga
El boxeo, deporte con una fuerte tradición en países hispanos, también tuvo presencia mediante dos pugilistas que aparecieron durante la puesta en escena, reforzando la idea de resistencia, disciplina y orgullo popular.
En esa misma línea simbólica, la flor de maga, flor nacional de Puerto Rico, fue incorporada en los atuendos de artistas invitados como Lady Gaga y el director de orquesta Giancarlo Guerrero, elevando el valor cultural del símbolo dentro de un evento global.
Postes de luz
Uno de los momentos más potentes del espectáculo ocurrió cuando Bad Bunny ascendió por postes eléctricos mientras interpretaba El Apagón. La escena funcionó como una denuncia directa a los constantes cortes de energía que sufre la isla, un problema que se agrava durante desastres naturales y que se ha convertido en una herida abierta para la población. La crítica social se integró así de forma explícita en la narrativa musical.
Familia latina viendo televisión
Otra escena cargada de significado mostró a una familia observando por televisión el momento en que Bad Bunny recibe un Grammy a mejor álbum del año. En ese instante, el artista entrega el premio a un niño, un gesto que puede interpretarse como un reflejo de su propia infancia y una afirmación de que los sueños son alcanzables, incluso desde contextos marcados por la desigualdad.
La diáspora latina y «Toñita»
La diáspora puertorriqueña en Estados Unidos también tuvo un lugar central. Durante la interpretación de NUEVAYoL apareció Toñita, figura emblemática de la comunidad boricua en Nueva York y dueña de un reconocido club en Williamsburg, Brooklyn.

La escena se complementó con referencias a bodegas y espacios urbanos que representan la vida latina en esa ciudad. En otra secuencia, un niño dormido en una silla durante una fiesta evocó una imagen común en celebraciones hispanas, donde la vida familiar y la música conviven sin interrupción.
La casita
La casita rosa, símbolo recurrente en los conciertos de Bad Bunny, reapareció como un espacio de encuentro cultural, esta vez acompañada por figuras como Karol G, Cardi B, Jessica Alba y Pedro Pascal.

El español presente en el evento más «estadounidense» posible
El español dominó casi toda la presentación, desde la apertura con la frase Que rico es ser latino hasta el anuncio Benito Antonio Martínez Ocasio presenta el «espectáculo de medio tiempo del Súper Tazón», marcando un hito lingüístico en la historia del evento.
Entre las frases más destacadas, Bad Bunny afirmó que algo más poderoso que el odio es el amor, un mensaje que dialoga con el contexto actual de tensión migratoria y que se reforzó en escenas de unión y familia.
El cierre, con la expresión God Bless America seguida del nombramiento de todos los países del continente, redefinió el concepto de América como una identidad plural y compartida. El balón de fútbol americano con la inscripción juntos somos América sintetizó esa idea.
El sapo Concho, la rana Coquí
El coquí, rana emblemática de Puerto Rico y símbolo nacional por su sonido inconfundible, también formó parte del espectáculo, reafirmando el vínculo con la isla.
Ricky Martin y «Lo que le pasó a Hawaii»
La participación de Ricky Martin, interpretando Lo que le pasó a Hawaii, añadió una capa política al mensaje, aludiendo al debate sobre la independencia puertorriqueña y reconociendo a uno de los artistas que abrió camino internacional a la música de la isla.

Más que un show musical, Bad Bunny ofreció una declaración cultural y política que convirtió el medio tiempo del Super Bowl en una plataforma de visibilidad latina, donde la identidad, la memoria y la crítica social se integraron en un relato coherente y profundamente simbólico.









