Investigadores de la UNMSM desarrollaron filtros biodegradables con nanofibras de alta eficiencia para mascarillas, elaborados a partir de residuos naturales, con el objetivo de fortalecer la producción nacional y reducir el impacto ambiental.

Científicos de San Marcos crean filtros biodegradables para mascarillas usando almidón de papa y pepa de mango, una innovación que busca independencia tecnológica y mayor sostenibilidad frente a brotes de influenza. Foto: Stakeholders.
Científicos de San Marcos crean filtros biodegradables para mascarillas usando almidón de papa y pepa de mango, una innovación que busca independencia tecnológica y mayor sostenibilidad frente a brotes de influenza. Foto: Stakeholders.

Por Stakeholders

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Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) ha desarrollado filtros biodegradables de alta eficiencia para mascarillas, elaborados con fibras nanométricas a partir de residuos naturales como almidón de papa y pepa de mango.

La innovación surge en un contexto de alerta sanitaria por el incremento global de casos de influenza A (H3N2), que ha reactivado la importancia del uso de protección respiratoria. El proyecto, liderado por científicos del Centro de Investigaciones Tecnológicas, Biomédicas y Medioambientales (CITBM), busca fortalecer la capacidad nacional de producción de sistemas de filtración y reducir la dependencia de insumos importados.

San Marcos desarrolla filtros biodegradables para mascarillas

Según explicó Justiniano Quispe Marcatoma, investigador principal, el objetivo es fortalecer la capacidad nacional frente a eventuales escenarios de escasez.
“Las mascarillas que usamos vienen de afuera, es importado. Si en algún momento el problema se agrava y se cierran las fronteras, nuevamente tendremos escasez. La idea es que el país tenga la capacidad de producir estos sistemas de filtración”, señaló.

El desarrollo se inició en 2020, durante la pandemia de la COVID-19, en los laboratorios de la Facultad de Física de la UNMSM. Desde entonces, el equipo amplió sus aplicaciones, enfocándose en mejorar la eficiencia de filtrado y reducir el impacto ambiental. Las fibras producidas miden entre 100 y 200 nanómetros, lo que permite una alta capacidad de retención de partículas.

Uno de los principales aportes del proyecto es su enfoque sostenible. “El problema de las mascarillas es que no son biodegradables. Uno de nuestros objetivos es producir filtros o membranas que se degraden tras su uso”, afirmó Quispe Marcatoma. Para ello, el equipo emplea residuos agroindustriales como insumos clave.

El filtro desarrollado puede adherirse a distintos materiales, como algodón o telas médicas tipo Notex. “Muchas personas usan tela para cubrirse, pero sin filtro no hay protección completa. Nosotros producimos el filtro, que puede integrarse a esos materiales”, precisó el investigador, destacando que, aunque la UNMSM no fabrica mascarillas, sí cuenta con capacidad para producir el componente más crítico.

El proyecto se ejecuta en la Unidad de Síntesis y Caracterización de Materiales (USyCAM) del CITBM, especializada en nanomateriales y membranas poliméricas para aplicaciones tecnológicas. En paralelo, el Ministerio de Salud reiteró el llamado a vacunarse contra la influenza y mantener medidas preventivas como el lavado de manos y el uso de mascarilla ante síntomas respiratorios.

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