La Unión Europea dio un paso concreto en su estrategia para reducir los residuos plásticos al oficializar la eliminación de los sobres monodosis de aderezos en bares, restaurantes y hoteles.
La normativa, recientemente aprobada, entrará en vigor el 12 de agosto de 2026 y busca transformar prácticas habituales del sector gastronómico para disminuir el uso de envases plásticos de un solo uso en los 27 países del bloque.
Adiós a los sobres de Ketchup y mayonesa: ¿qué establece la norma de la Unión Europea?
La medida forma parte del Reglamento de Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR, una de las principales herramientas regulatorias de la UE para avanzar hacia una economía circular.
El objetivo central es reducir la generación de residuos, fomentar la reutilización de materiales y promover modelos de consumo más responsables en actividades cotidianas como la restauración.
A partir de agosto de 2026, los comensales dejarán de encontrar sobrecitos individuales de ketchup, mayonesa, mostaza, sal, azúcar o aceite en mesas y barras de restaurantes y cafeterías.
En su lugar, los establecimientos deberán optar por alternativas más sostenibles como dispensadores higiénicos, botellas reutilizables o recipientes recargables destinados al consumo dentro de los locales. La normativa establece que estos sistemas deben garantizar condiciones adecuadas de higiene y seguridad alimentaria.
Los sobres monodosis, sin embargo, no desaparecerán por completo en el corto plazo. La regulación contempla excepciones para la comida para llevar y el servicio de delivery, siempre que los envases cumplan con criterios específicos de sostenibilidad definidos por la legislación comunitaria.
Algunos países, como España, prevén además márgenes transitorios para el uso de envases compostables certificados mientras el sector se adapta plenamente a la nueva normativa.
La Comisión Europea justificó la decisión al señalar que los envases monodosis representan una fracción significativa de los residuos urbanos difíciles de reciclar.
Datos oficiales indican que más del 36 por ciento de los residuos generados en la Unión Europea provienen de envases, y una parte considerable corresponde a productos de un solo uso, cuya gestión supone un alto costo ambiental y económico.
Desde Bruselas, el énfasis está puesto no solo en reducir el volumen de plástico desechado, sino también en modificar patrones de consumo. La normativa busca incentivar prácticas más conscientes y avanzar hacia un sistema en el que los materiales se mantengan en uso durante más tiempo, con menores impactos sobre el entorno.
Para el sector gastronómico, el cambio implica un proceso de adaptación progresivo. La UE estableció un calendario que otorga tiempo a bares, restaurantes y hoteles para reorganizar sus sistemas de servicio, aunque muchos negocios deberán asumir inversiones iniciales en nuevos dispensadores y equipamiento.
Algunos representantes del sector hostelero expresaron preocupaciones relacionadas con los costos, la logística y la implementación en locales pequeños.
En contraste, organizaciones ambientalistas celebraron la medida como un avance significativo en la lucha contra la contaminación plástica. A su juicio, la eliminación de los sobres monodosis no solo reduce residuos, sino que envía una señal clara sobre la necesidad de transformar hábitos profundamente arraigados en la vida cotidiana.
Analistas coinciden en que el verdadero desafío va más allá de sustituir un tipo de envase por otro. El éxito de la normativa dependerá de la capacidad de cambiar comportamientos de consumo y de consolidar modelos de servicio que integren la sostenibilidad sin afectar la experiencia del cliente.
La eliminación de estos envases desechables representa, en ese sentido, un paso tangible hacia una hostelería menos dependiente del plástico y más alineada con los objetivos ambientales de la Unión Europea.
La medida se inscribe en una tendencia más amplia del bloque comunitario por regular productos de uso cotidiano y reducir su impacto ambiental. Desde la forma de aliñar una ensalada hasta el diseño completo de la experiencia gastronómica, la UE apuesta por transformar lo cotidiano como parte de su respuesta a la crisis global de residuos.









