Los depósitos de relaves abandonados representan hoy el mayor riesgo estructural para la minería en el Perú debido a que muchos fueron construidos con metodologías antiguas y estándares técnicos que ya no garantizan su estabilidad, advierte el ingeniero Franklin Olaya.

El especialista señala que el país aún debe actualizar sus criterios de diseño frente al cambio climático y fortalecer la fiscalización estatal. Foto: Stakeholders.

Por Bryam Esquen Del Carmen

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La estabilidad de los depósitos de relaves se mantiene como uno de los principales desafíos de la industria minera en el Perú. Aunque la gran minería ha elevado sus estándares de seguridad en los últimos años, los pasivos ambientales y la falta de actualización de algunos criterios técnicos mantienen riesgos latentes.

Así lo advierte Franklin Olaya, docente de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien señaló a Stakeholders que el mayor peligro sigue siendo una falla estructural catastrófica en estos depósitos. El tema cobra relevancia en un contexto en el que la industria viene impulsando espacios de discusión técnica como INDUMIN 2026, encuentro organizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y GERENS Escuela de Postgrado, con el apoyo del Ministerio de Energía y Minas del Perú, orientado a promover el diálogo sobre sostenibilidad, productividad y formalización de la minería a pequeña escala.

Depósitos de relaves siguen siendo un desafío para la seguridad minera

“El principal riesgo es la falla catastrófica del depósito de relaves debido a la licuación completa o parcial de los relaves depositados”, explica el especialista. Este fenómeno ocurre cuando el material pierde su resistencia y se comporta como un fluido, lo que puede provocar el colapso de la presa y el desplazamiento masivo de residuos mineros.

Como antecedente reciente menciona el desastre de Brumadinho, en Brasil, ocurrido en 2019, donde el colapso de una presa de relaves provocó una de las mayores tragedias ambientales de la minería moderna.

El experto advierte que el problema no se limita a los depósitos actualmente en operación. De hecho, identifica un riesgo mayor en los relaves que ya no se encuentran activos. “Los relaves abandonados han sido construidos con metodologías obsoletas que no aseguran la estabilidad física y geoquímica”, señala. Muchos de estos depósitos fueron diseñados con estándares antiguos o con criterios técnicos que hoy ya no se consideran adecuados, lo que incrementa la posibilidad de fallas estructurales si no reciben monitoreo o mantenimiento.

Otro factor que comienza a generar preocupación en la ingeniería de relaves es la variabilidad climática. Si bien los proyectos mineros suelen considerar eventos extremos de precipitación dentro de los cálculos hidráulicos, el impacto del cambio climático todavía no se incorpora completamente en el análisis estructural de estas instalaciones.

Olaya explica que los eventos de lluvia extrema suelen incluirse en los balances de agua y en el cálculo del borde libre del depósito; sin embargo, “la variabilidad climática aún no se incorpora explícitamente en la evaluación de la respuesta mecánica de los depósitos de relaves”. Esta brecha técnica, añade, obliga a revisar y actualizar los criterios de diseño utilizados actualmente.

La regulación peruana aún no se alinea con los estándares internacionales

En materia regulatoria, el especialista observa otra diferencia relevante entre el Perú y los estándares internacionales más recientes. El marco normativo peruano aún no se encuentra alineado con el Global Industry Standard on Tailings Management, conocido como GISTM.

Este estándar internacional promueve un enfoque integral para la gestión de relaves, que incluye la participación del operador, el diseñador y paneles de expertos independientes. “El GISTM propone un enfoque holístico de mejora continua en el manejo de relaves”, afirma Olaya, quien destaca que varias empresas mineras adoptan estas guías de forma voluntaria aun cuando la normativa local no las exige.

La capacidad de fiscalización del Estado también representa un desafío frente al crecimiento de la actividad minera. Olaya reconoce que existen profesionales con la formación adecuada dentro del sector público, pero considera necesario fortalecer el sistema de supervisión.

“El Estado cuenta con personal técnico capaz; sin embargo, se necesita implementar programas de capacitación continua y promover el reclutamiento de mayor personal”, explica. A su juicio, esto permitirá asegurar una fiscalización que responda con mayor rapidez al avance de la industria.

Respecto a las soluciones tecnológicas, el especialista descarta la idea de imponer un único método de disposición de relaves en todo el país. La tecnología, afirma, debe elegirse de acuerdo con las condiciones de cada operación.

Factores como el clima, la geografía y la escala de producción influyen en la decisión. En regiones con condiciones húmedas, por ejemplo, algunas alternativas como los relaves filtrados o desaguados pueden no resultar viables.

A nivel internacional, países como Chile y Australia han logrado avances significativos en la gestión de relaves mediante la combinación de regulación, estándares técnicos y una cultura de mejora continua.

En el caso peruano, Olaya advierte que los mayores riesgos futuros podrían concentrarse en la minería de pequeña y mediana escala si no se actualizan los estándares técnicos. Mientras las grandes compañías suelen adoptar normas internacionales más estrictas, los operadores de menor escala dependen en mayor medida de la regulación local para garantizar condiciones adecuadas de seguridad.

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