Por Stakeholders

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La contaminación plástica sigue afectando los entornos naturales en todo el mundo, principalmente los océanos. A pesar de esto, la producción de plástico se ha duplicado en el último siglo a 400 millones de toneladas (ONU,2021) y su uso seguirá siendo prioritario para las grandes industrias, debido a sus múltiples ventajas y costos frente a otros materiales. 

En el 2019, el Perú generó 8 millones de toneladas de residuos sólidos. El 10% de esta cifra, es decir 900 mil toneladas, fueron desechos plásticos, de los cuales el mismo año solo se recicló el 4% (MINAM, 2020). Solo 3 de cada 100 peruanos tienen el hábito de reciclar envases plásticos en sus hogares (MINAM, 2019). Sin embargo, hoy sabemos que la mayor responsabilidad sobre la contaminación plástica recae en las grandes empresas y la cadena de reciclaje formal que debería existir en nuestro país.

Según el Ministerio del Ambiente, al 2020 existían 180 mil recicladores a nivel nacional que desempeñan su actividad de manera formal e informal, que representan a 500,000 personas que dependen económicamente de esta actividad, tomando en cuenta a su familia. Sin embargo, luego de la emergencia sanitaria se percibió una reducción del 40% de esta actividad, lo que perjudicó directamente el reciclaje en general (El Peruano, 2021).

Estos recicladores tienen un rol vital en la contribución a la economía y al medio ambiente. Entre sus distintas contribuciones destacan sus aportes en la reducción de hasta el 30% de la cantidad de residuos que se disponen en rellenos sanitarios, ahorrando costos a las Municipalidades en el transporte de la basura. Asimismo, reducen emisiones causadas por la quema informal de basura, al retirar material re-utilizable.

Frente a esta realidad, las nuevas generaciones de consumidores, y otros actores sociales, comienzan a reclamar que el Estado mejore las condiciones de los recicladores y que las empresas sean parte de la solución a los desafíos ambientales que enfrentamos, y en especial el uso de plástico. A medida que la economía crece, también lo hace el consumo de plástico. 

¿Cómo podemos abordar los grandes desafíos de la gestión sostenible del plástico? 

“No se trata de demonizar el uso del plástico. A través de la innovación y alianzas, se trata de generar un enfoque constructivo sobre el uso de este material.”, explica Marina Yzú, Gerenta de Sostenibilidad de la Cámara Peruano Alemana, y líder del programa Fantástico – Sostenibilidad con Plástico. “Al repensar el envase, el producto y el modelo comercial, se puede diseñar de modo que el material plástico pueda circular al final de su uso, y así ser parte de una economía circular”.

La Cámara de Comercio e Industria Peruano-Alemana (AHK Perú) y la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), presentaron la iniciativa “Fantástico – Sostenibilidad con Plástico”, en el marco del programa AL-INVEST Verde. 

Este programa, único en su tipo en nuestro país, busca mejorar la gestión sostenible del plástico en las empresas usuarias y sus proveedores trabajando en base una correcta valorización del plástico. Con un enfoque de economía circular, trabaja para reducir y optimizar el uso de materiales plásticos; el reuso de los mismos; y al final de la vida útil, busca incorporar los residuos post consumo a través del reciclaje o la recuperación de materiales vía compostaje. 

El programa busca también apoyar a las PYMES nacionales que están desarrollando envases de productos alternativos como bagazo, y materiales de origen vegetal, así como empresas recicladoras, para contribuir al fortalecimiento de una cadena de reciclaje formal y eficiente. 

Encuentra más información sobre Fantástico – Sostenibilidad con Plástico en:

Linkedin: https://www.linkedin.com/company/fantastico-sostenibilidad-con-plastico/ 

Facebook: https://www.facebook.com/fantasticosostenibilidadconplastico







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