Los modelos circulares tienen como objetivo optimizar el uso de los recursos materiales en las organizaciones. En esa línea, la economía circular contempla principios prácticos que sustentan los modelos de negocios circulares que pueden resumirse en objetivos simples.

Por Pablo Vega - Director del Centro de Innovación y Economía Circular (CIEC)

Lectura de:

El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre El Cambio Climático (IPCC, 2021) ha puesto en alerta que a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de manera inmediata, rápida y a gran escala, limitar el calentamiento a cerca de 1,5º C o incluso a 2º C será un objetivo inalcanzable.

Las empresas que buscan alcanzar objetivos ambiciosos de sostenibilidad para reducir el consumo de combustibles fósiles y reducir los desechos deben ir más allá de la transición hacia las energías renovables. Aproximadamente la mitad de las emisiones globales están vinculadas a la producción y el consumo de bienes como alimentos, envases, edificios y textiles (Ellen MacArthur Foundation, 2019)

Acelerar la descarbonización requerirá que repensemos los materiales y servicios que se obtienen de los proveedores, la distribución y el uso de los productos por parte de los clientes y lo que ocurre con los productos al final de su vida útil (Welch y Soufani, 2024).

Aquí es donde entran en juego los modelos circulares, que tienen como objetivo optimizar el uso de los recursos materiales en las organizaciones y, de esta forma, ayudar a reducir las emisiones de carbono y mitigar la presión sobre los sistemas naturales. Para las empresas, la circularidad promete mejorar la competitividad a través de la eficiencia de los recursos, aumentar la resiliencia frente a la volatilidad del mercado de recursos mediante cadenas de suministro de circuito cerrado y mejorar el posicionamiento de su marca.

A pesar de estas ventajas, los negocios circulares siguen siendo poco comunes, en gran medida debido al desafío de identificar y poner en funcionamiento modelos adecuados que se alineen con la estrategia y las capacidades generales de una empresa (Soufani y Loch, 2021). Estos fundamentos, se basan en la investigación sobre organizaciones que implementan estos modelos para explicar cuatro rutas diferentes hacia la circularidad y consideraciones clave para implementarlas de manera efectiva.

Este nuevo paradigma de la economía circular está basado en enfoques para la circularidad que contemplan principios prácticos que sustentan los modelos de negocios circulares, los cuales pueden resumirse en objetivos simples: usar durante más tiempo, usar nuevamente, usar de manera diferente y usar menos (Geissdoerfer, Pieroni, Pigosso, y otros, 2020). La mayoría de los modelos circulares enfatizan uno de estos caminos, pero a menudo en combinación con otros.

«Los negocios circulares siguen siendo poco comunes, en gran medida debido al desafío de identificar y poner en funcionamiento modelos adecuados».

Enfoques de circularidad

  • Componente 1: Prolongar la vida útil del producto (usar más tiempo)
  • La reutilización, la reventa, la reparación o el reacondicionamiento son algunas de las tácticas que ayudan a las empresas a maximizar la vida útil de los productos, reduciendo tanto los desechos como el consumo de nuevos recursos. El desafío para las empresas que adoptan este enfoque es preservar los beneficios que los clientes obtienen de los productos recién fabricados.
  • Componente 2: Recuperar y regenerar recursos (usar nuevamente)
  • Para las empresas que adoptan el enfoque de reutilización para recuperar el valor de los materiales de desecho, la distinción entre recursos técnicos y biológicos es clave. Originalmente definidos en el modelo de la cuna a la cuna (Braungart y McDonough, 2002), los recursos biológicos incluyen materias primas como alimentos, madera, algodón y otros materiales de origen animal o vegetal, mientras que los recursos técnicos incluyen metales, plásticos, productos químicos sintéticos y otros materiales artificiales. Ambos requieren enfoques diferentes.
  • Componente 3: Maximizar el uso del producto (usar diferente)
  • En muchos casos, los consumidores pueden no sentir la necesidad de poseer un producto. Las empresas pueden vender el acceso en lugar de la propiedad; compartir, alquilar y ofrecer servicios pueden reemplazar las ventas de productos. Estos modelos impulsan la circularidad al aumentar la utilización de los activos y alinear los incentivos para alentar a los clientes a usar menos, usar durante más tiempo y volver a usar. El enfoque de uso diferente también puede ampliar el acceso a productos que de otro modo podrían estar fuera del alcance de algunos consumidores.
  • Componente 4: Minimizar el uso de recursos (usar menos)
  • Descubrir cómo utilizar menos de cualquier recurso siempre debe ser una prioridad cuando el objetivo es la conservación. Con este objetivo, las organizaciones pueden pensar de manera amplia sobre cómo pueden minimizar el uso de energía, materiales y agua en sus operaciones.

Estos enfoques de circularidad permiten comprender que los productos y servicios que maximizan el uso y la reutilización de materiales y otros recursos pueden ser tanto oportunidades de crecimiento como medidas de sostenibilidad.

En síntesis, la economía circular es un habilitador de la estrategia, ya que es posible comprenderla como un modelo de producción y consumo que busca desacoplar la tasa de crecimiento económico de la tasa de crecimiento de uso de materiales y energía, con el fin de eliminar la contaminación y la generación de residuos (CircularTec, 2023).

En un próximo artículo de esta revista abordaremos ejemplos de estos componentes de la economía circular en dos sectores estratégicos para Latinoamérica y, especialmente, el Perú: agricultura y minería.







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.