Los animales en peligro de extinción aumentarían la escasez de recursos vitales necesarios para el hombre

La pérdida de biodiversidad afecta directamente a las personas, pues la naturaleza nos brinda alimento, agua, oxígeno, absorbe dióxido de carbono y otros servicios ecosistémicos, de los cuales dependen las poblaciones en todo el mundo.

América Latina es una de las regiones más mega diversas en cuanto a flora y fauna del mundo; sin embargo, el aumento de la temperatura global, la deforestación y fragmentación de hábitats, así como la caza y captura ilegal, entre otros factores, han convertido aquellos entornos ricos en recursos naturales a lugares donde el agua y el alimento escasea. 

La fauna se ha transformado en muchas ocasiones. Desde que surgió durante miles de años y por diversas razones, se han producido cinco grandes extinciones de las especies que han poblado la Tierra, conocidas como las cinco extinciones masivas.

En la actualidad, y debido a la acción de los seres humanos, según la publicación científica de la la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, el planeta está al borde de los que los científicos denominan la Sexta Gran Extinción

Uno de los motores que impulsa este gran episodio de extinción es el cambio climático causado por el hombre, pues afecta drásticamente la vida en el planeta y, si la temperatura sigue aumentando, muchas especies de animales y plantas desaparecerán. Así lo señala el informe Sintiendo el Calor: El destino de la naturaleza más allá de los 1,5 °C de calentamiento global del Fondo Mundial por la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés).

Delfin rosado del Rio Amazonas. Foto: Creative Commons

Pero ¿es esto irremediable?

De acuerdo con los estudios de WWF, la desaparición de cualquier especie vegetal o animal tiene graves consecuencias en el equilibrio natural, pues cada una cumple funciones en los ecosistemas. La pérdida de biodiversidad afecta directamente a las personas, pues la naturaleza nos brinda alimento, agua, oxígeno, absorbe dióxido de carbono y presta otra infinidad de servicios ecosistémicos, de los cuáles dependen las poblaciones en todo el mundo.

El Perú, gracias a su ubicación geográfica, se encuentra entre los 17 países megadiversos a nivel mundial.  En su territorio habitan casi el 10% de las especies mundiales de flora, dos mil especies de peces, 1.736 especies de aves (segundo lugar en el mundo en biodiversidad), 332 especies de anfibios (tercer lugar en el mundo), 460 especies de mamíferos (tercero en la clasificación) y 365 especies de reptiles (quinto en la clasificación), según datos del Banco Mundial.

Sin embargo, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UINC), el organismo internacional con mayor autoridad en el tema, ya tiene en su lista a algunas de las especies emblemáticas del Perú:

  • Oso andino
  • Cóndor andino
  • Jaguar u Otorongo
  • Gato de los Andes
  • Oso hormiguero gigante
  • Mono choro de cola amarilla
  • Rana gigante del Lago Titicaca
  • Nutria gigante
  • Manatí amazónico
  • Tapir de montaña
  • Delfín rosado

Ante esta realidad se hace cada vez más urgente que los líderes mundiales trabajen conjuntamente en búsqueda de soluciones y participen en espacios de coordinación y acuerdo, como lo fue la última COP26.

Pero hay mucho que nuestras autoridades locales, el sector empresarial y nosotros mismos podemos hacer para evitar que las especies continúen desapareciendo…

Es necesario poner en marcha una gran cantidad de compromisos, recursos y acciones concretas. Algunas de ellas serían evitar la fragmentación de sus hábitats, por ejemplo, la deforestación ilegal; fiscalizar con rigurosidad la caza ilegal y el tráfico de especies; la creación de reservas naturales; o el fomento de programas de reproducción, reintroducción y de mejora genética. 

Así mismo, la lucha contra la contaminación y el cambio climático también es la de luchar por la conservación de muchos animales. Cada vez que decidimos optar por reducir nuestro consumo, reutilizar y reciclar, hacemos un impacto positivo a nivel global. De ahí la importancia de mantener una conciencia social despierta por la naturaleza.

Via National Geographic y WWF. 

Cóndor andino. Foto: Creative Commons






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