Iván Martínez López, Vicepresidente Internacional y Co-fundador de la World Compliance Association (WCA), alerta sobre la grave corrupción en el Perú, la cual ha desviado miles de millones de soles en deterioro de la inversión extranjera y la confianza en las instituciones. Destaca la importancia de la transparencia en el sector público y privado, y la necesidad de voluntad política para combatir la corrupción. Además, resalta el papel del Congreso Internacional de Compliance y Lucha Anticorrupción en unir a actores clave y compartir las mejores prácticas para abordar este problema.

De acuerdo con la Contraloría General de la República, funcionarios ligados a la corrupción se apropiaron al menos de 24 mil millones de soles. Esta cifra podría ayudar a cerrar brechas en diferentes aspectos sociales. ¿Qué impactos tiene la corrupción en nuestro país?

El dato que facilita la Contraloría es terrible. Sin embargo, hay diferentes estudios que elevan esta cifra a los 40 o los 50 mil millones de soles. El dinero que se pierde anualmente por las cloacas de la corrupción es realmente dramático y, sin duda, es uno de los grandes retos del desarrollo social y económico del Perú. Hay otros datos igual de preocupantes. Entre el año 2013 y el 2022, 127 000 proveedores de 127 000 empresas en el Perú ganaron licitaciones la misma semana que obtuvieron su RUC.

La corrupción es uno de los mayores problemas que afronta el Perú, y esta impacta en cuestiones tan importantes como la justicia, el acceso a infraestructura, la sanidad, la educación e incluso el desarrollo de iniciativas legislativas.

Sin duda la corrupción es uno de los grandes monstruos que el Perú tiene que enfrentar. Si bien hubo avances, estos han sido insuficientes todavía.

¿Estos daños son irreparables? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta Perú?

El daño causado va a ser difícilmente recuperado, quizá el reto es mirar hacia adelante. Creo que se han dado pasos en una buena dirección, sin embargo, son todavía insuficientes. Además, estamos en un momento peligroso. Venimos de algunos años con una inestabilidad institucional muy grave y muy continuada. Sumado a la falta de confianza en las instituciones producto, en muchos casos, de la corrupción. Tenemos que tener cuidado en que esta falta de confianza de los ciudadanos no se convierta en falta de fe, porque eso sí es irrecuperable.

La corrupción afecta la confianza en las instituciones. ¿También afecta a la inversión extranjera?

Afecta de una forma dramática. Hay muchísimas multinacionales que rechazan invertir en el Perú o que limitan mucho sus proyectos de inversión porque han asumido que es un país corrupto. Al tener más países que están siendo sancionados por participar en esquemas de corrupción, renuncian directamente a desarrollar proyectos de mediano y largo plazo en el país.

“Cada vez más las empresas son conscientes de los impactos reputacionales que les impone estar implicadas en casos de corrupción”.

¿Cuál es el rol que deben cumplir las instituciones y también las empresas para la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas?

Considero que la iniciativa privada está dando pasos en una buena dirección. De hecho, Perú es uno de los países del mundo en donde más empresas están implementando y certificando, incluso a nivel internacional, sus programas de anticorrupción. Cada vez más las empresas son conscientes de los impactos reputacionales que les impone estar implicadas en casos de corrupción. Sin embargo, en el caso de las entidades públicas, especialmente a nivel local, municipal y regional, no se están haciendo los mismos esfuerzos. Hay muchos servidores públicos, muchos políticos que luchan contra la corrupción desde la foto, pero luego no tienen la voluntad real ni dedican los recursos suficientes para luchar contra uno de los fenómenos más dañinos y que más impiden el desarrollo económico y social.

¿Qué nos falta para combatir la corrupción?

Falta voluntad política para emprender cambios reales. No obstante, quiero reconocer que desde las empresas, desde la iniciativa privada, se están haciendo más esfuerzos reales por luchar contra la corrupción.

Hay que legislar. Debemos de incorporar otras cuestiones como el delito de corrupción entre particulares.

Desde el ámbito en el que están, ¿cómo vienen trabajando para lograr combatir los actos de corrupción?

Dentro de nuestras posibilidades, tenemos varios ejes de desarrollo. Uno tiene que ver con la sensibilización, con la formación y con la difusión de las mejores prácticas. Por otro lado, venimos facilitando orientación y guía a los legisladores en la clase política sobre cómo deberían de legislar si existe esa voluntad real de terminar con la corrupción.

¿Por qué es importante el Congreso Internacional de Compliance y Lucha Anticorrupción? ¿Cómo contribuye a combatir este flagelo?

La séptima edición del Congreso Internacional de Compliance y Lucha Anticorrupción, que se realiza en el Perú, es un evento esencial para seguir avanzando. Es un foro fundamental, ya que es uno de los pocos eventos en el país donde se puede juntar tanto el lado privado como el lado público, lo cual es muy importante para que ambas partes puedan debatir el problema.

Además, estamos exponiendo cuál es el camino que debería de emprenderse desde casos prácticos; al mismo tiempo que realizamos talleres, exposiciones y clases magistrales en la materia.







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