Construir una cultura organizacional sólida es más que un deseo; es un compromiso continuo que demanda visión y ejecución coherente. Aquí te detallamos algunos tips.

Por Stakeholders

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En un mercado globalizado y dinámico, donde la competencia se intensifica y las reglas del juego cambian constantemente, la cultura organizacional emerge como el elemento clave para el éxito. ¿Quiénes son los responsables de esta revolución? Los líderes empresariales y el departamento de Recursos Humanos se perfilan como los arquitectos de este cambio.

Para José Antonio La Rosa, cofundador de SUPERA, las empresas con culturas organizacionales fuertes tienen un 30% más de probabilidades de tener un alto rendimiento. Esta cifra impactante evidencia el poder que tiene una cultura empresarial bien definida.

Y es que, más allá de un simple conjunto de valores y creencias, la cultura organizacional se convierte en la identidad de la empresa, definiendo su forma de trabajar, interactuar y alcanzar objetivos. Una cultura sólida y positiva se transforma en un activo intangible invaluable, capaz de atraer y retener talento, impulsar la productividad, fortalecer la marca, reducir riesgos y, en definitiva, construir un futuro empresarial más próspero y sostenible.

Cultura organizacional: ¿Cómo la creo?

Construir una cultura organizacional no es una tarea mágica ni de un proceso instantáneo. Requiere de un compromiso total por parte de los altos mandos y de todo el equipo directivo, una visión clara y una ejecución consistente. Al respecto se establecieron algunos puntos como:

  • Definir la cultura deseada: ¿Qué valores y principios son fundamentales? ¿Qué tipo de ambiente de trabajo se busca crear?
  • Comunicar a todos los niveles: Comunicar la visión de la cultura de manera clara y convincente. Utilizar todos los canales de comunicación disponibles para difundir los valores y principios de la empresa.
  • Incorporar en la gestión diaria: Recompensar a los colaboradores que ejemplifican los valores de la empresa. Tomar decisiones que estén alineadas con la cultura. Utilizarla como un factor determinante en la selección y evaluación del personal.
  • Medir y monitorear su impacto: Realizar encuestas de clima laboral. Evaluar el nivel de satisfacción de los colaboradores. Medir su impacto en la productividad, la innovación y otros indicadores clave.

Es crucial que líderes y Recursos Humanos trabajen en conjunto, compartiendo la misma visión y apoyándose mutuamente. Esta colaboración no solo fortalece la cultura empresarial, sino que también crea un ambiente laboral positivo y productivo para todos los colaboradores.







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