De acuerdo con diversas investigaciones, las personas que visitan con frecuencia espacios verdes o azules con fines recreativos gozan de una buena salud física y mental.

Group of happy people lying on grass

¿Sabías que pasar tiempo en la naturaleza (incluidas las zonas urbanas y periurbanas) mejora el estado de ánimo, la mentalidad y la salud mental?, así lo reveló un informe de la Organización Mundial de la Salud titulado “Espacios verdes y azules y salud mental”. Las investigaciones demuestran que la exposición a bosques, parques, jardines o costas favorecen la actividad física, además brindan oportunidades de interacción social y lugares «para relajarse y dejar de lado el estrés cotidiano».

Un estudio reciente, en el que se encuestó a más de 16.000 personas de 18 países, descubrió que las personas que residen en zonas más verdes o costeras gozaban de un mayor bienestar general positivo. Asimismo, quienes visitaban con frecuencia espacios verdes o azules (a lo largo de la costa o en el interior) con fines recreativos se sentían mejor y tenían una óptima salud mental.

Otro estudio publicado en Occupational & Environmental Medicine encontró que las personas que frecuentan espacios verdes cinco o más veces por semana consumen menos medicamentos psicotrópicos, antihipertensivos y para el asma que quienes pasan menos tiempo en la naturaleza.

Aunque los investigadores no han comparado las ventajas de los espacios verdes con las de los azules, hay múltiples pruebas que avalan los beneficios para la salud mental de ambos entornos. De acuerdo con las investigaciones, la práctica japonesa del «baño de bosque» (también conocida como Shinrin-yoku), que consiste en caminar lentamente por un bosque e inhalar las sustancias aromáticas llamadas fitoncidas que desprenden los árboles, reduce la tensión arterial, alivia los síntomas depresivos y mejora la salud mental.

Además,  el descansar en el bosque  e inhalar compuestos naturales como el limoneno y el pineno  pueden ayudar a disminuir la fatiga mental, inducir la relajación y mejorar el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo.

De hecho, un estudio publicado en un número de 2019 de la revista Frontiers in Psychology descubrió que después de que los niños dieran un paseo de 30 minutos por un entorno natural (con ondulantes campos de hierba, tierras de cultivo y zonas forestales) tenían un patrón de respuestas más rápido y estable a una serie de pruebas relacionadas con la atención que después de caminar por una zona urbana.

En ese sentido, diversos investigadores recomiendan “descansos en la naturaleza» para reagruparse y refrescar la mente, por ejemplo, paseando por un parque o jardín cercano durante la hora del almuerzo. 

En caso de que no puedas salir de casa, otra opción es incorporar a tu casa plantas verdes y fractales o fotografías y cuadros de escenas de la naturaleza o la costa. Del mismo modo, puedes traer aromas del mundo natural al interior, con flores fragantes o aceites esenciales como los de lavanda, rosa, limón o romero.

Si vives cerca de una zona boscosa, un parque, un jardín o el mar, considera la posibilidad de abrir las ventanas y dejar entrar el sonido del canto de los pájaros o de las olas. De lo contrario, los expertos recomiendan utilizar una aplicación para traer a casa el sonido de los pájaros, la lluvia, el océano u otros elementos de la naturaleza.







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