En un contexto donde proliferan mensajes sobre supuestos “alimentos milagrosos” capaces de curar o prevenir el cáncer, especialistas en nutrición oncológica advierten que la clave no está en soluciones aisladas, sino en cambios sostenidos en el estilo de vida.
Claudia Rodríguez, docente de la carrera de Nutrición de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), señala que hasta el 30 % de los casos de cáncer podrían prevenirse mediante hábitos saludables, como una alimentación equilibrada, la práctica regular de actividad física y la eliminación del consumo de tabaco y alcohol.
“No existe un alimento con poder curativo, son inventos publicitarios. La prevención del cáncer responde a múltiples factores, y los hábitos saludables cumplen un rol fundamental en la reducción del riesgo”, explica la especialista.
Desinformación y mitos persistentes
Pese a la evidencia, continúan circulando afirmaciones sin sustento científico. Una de las más comunes es que el azúcar “alimenta” el cáncer. Sin embargo, Rodríguez aclara que todas las células del organismo utilizan glucosa como fuente de energía, por lo que eliminarla no tiene un efecto curativo.
Otro mito extendido es la llamada “dieta alcalina”. Según la especialista, el cuerpo regula su pH de forma estricta, por lo que no puede alterarse significativamente solo a través de la alimentación. “No hay evidencia científica que respalde que este tipo de dietas eliminen tumores”, sostiene.
En la misma línea, advierte sobre los llamados “superalimentos”. Si bien algunos contienen compuestos beneficiosos, no sustituyen tratamientos médicos. En pacientes oncológicos, además, restricciones sin supervisión pueden generar riesgos como desnutrición.
El rol de la alimentación en la prevención
La evidencia científica sí respalda que una dieta balanceada contribuye a reducir el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, especialmente aquellos vinculados a la obesidad.
Esto implica priorizar alimentos ricos en fibra, grasas saludables y compuestos bioactivos, así como limitar el consumo de carnes procesadas y alcohol. En cuanto a los ultraprocesados, si bien no existe una relación directa con el cáncer, su consumo excesivo favorece el sobrepeso, un factor asociado a múltiples tipos de esta enfermedad.









