«Para hablar de diversidad e inclusión en las empresas es indispensable abordar la accesibilidad de los espacios»

Gálata Llano, gerente general de Safe City, empresa especializada en accesibilidad en Perú, cuenta la importancia de contar con espacios accesibles para brindar comodidad y seguridad a todas las personas. Además, se refiere acerca de la reciente certificación de los centros comerciales La Rambla San Borja y Brasil, de Urbanova Inmobiliaria.

POR RENZO ROJAS
rrojas@stakeholders.com.pe

¿Cómo surge la iniciativa de apoyar a las empresas en la incorporación de la accesibilidad a sus espacios?

Somos la primera empresa peruana especializada en accesibilidad. Esta es la capacidad que tiene un espacio para permitir que todas las personas se sientan cómodas y seguras, independientemente de las condiciones que presenten, sean físicas, sensoriales o cognitivas. Por ejemplo, hablamos de personas con discapacidad motriz o mayores de edad, las cuales deben sentir la comodidad como cualquiera. 

Safe City nace a raíz de mi experiencia de vivir en Lima. Me di cuenta de que un tema tan importante como este es también una cuestión de derechos humanos. La idea era ver qué se  podía proponer al respecto con la misma inversión de dinero o sin hacer grandes gastos. Ahí es el momento en el que vimos que podíamos ayudar a las empresas y a las entidades públicas o privadas a hacer que sus espacios fueran amables con las personas, centradas en ellas, para que se sientan cómodas y seguras.

El tema seguramente es complejo. ¿Cuáles son los aspectos básicos que se consideran para hablar de espacios accesibles?

La accesibilidad se entiende como un conjunto. No hay ningún espacio que sea 100 % accesible u otro que lo sea 0 %. Hay un abanico muy grande. Pero considero que hay que prestar especial atención a los ingresos, los cuales deben ser cómodos y seguros para todos. Normalmente cuando el área ya está construida, nos encontramos con tres, cuatro o más escalones, que requieren incorporar alternativas accesibles, ya sea una rampa o un elevador, por ejemplo. Otro punto fundamental son los servicios higiénicos, que deben ser también espacios donde cualquier persona puede usar. Digamos que lo anterior son los niveles mínimos a considerar en accesibilidad.

¿Qué rol cobra ahora la accesibilidad con la pandemia, especialmente cuando se desea mantener ciertas medidas sanitarias?

La accesibilidad es más necesaria que nunca ahora. Somos cautelosos a la hora de utilizar las manos para abrir un caño de los sanitarios, nos gustaría más bien hacerlo con el codo para evitar el contacto. En este sentido, no todos los caños sirven, sino solo aquellos que están pensados para una persona con discapacidad, por ejemplo. Las puertas de los servicios tampoco sería preferible abrirlas con las manos. Entendible porque no sabemos si está desinfectado, lo que requiere un mecanismo accesible.

Por otro lado, la mascarilla genera un problema añadido, ya que no permite leer los labios cuando alguien habla. Eso es también una barrera hacia la accesibilidad muy grande. En las personas con problemas de audición es aún más complicado. Es el momento, entonces, de que pensemos que no sabemos cuándo irán a desaparecer estas barreras. Llevamos más de año y medio y hay que tener en cuenta esto en la accesibilidad de los espacios. 

¿Qué consideración tiene sobre  el Perú en cuanto al avance de incorporación de espacios más accesibles?

El Perú está comenzando a recorrer un camino muy interesante, porque realmente hace unos cuatro o cinco años no había mucho interés por el tema. Ahora existen empresas que se preocupan en relación y se empiezan a certificar en accesibilidad. Sellos de certificación como los obtenidos por La Rambla San Borja y Brasil, que lo han hecho con una calificación excelente y que demuestra compromiso y preocupación por contar con espacios que realmente sean pensados en los colaboradores y los usuarios finales. Vemos este interés en muchas de las empresas con las que hemos trabajado en estos años. Algunas han certificado y otras no, o han visto que tenían un problema y han optado por resolverlo. El interés y preocupación ya existe. En particular, diría que las grandes empresas peruanas han tomado esto como algo a liderar, como una bandera. 

¿Qué relación existe entre la accesibilidad y aspectos empresariales como la productividad?

Hay importantes estudios que mencionan que las empresas inclusivas son lugares donde el ambiente de trabajo es mejor. Es así que el flujo de ideas es óptimo entre los miembros de una organización. Con puntos de vistas diferentes, variados, existe la ventaja de enfrentar problemas de diversas maneras y, por tanto, son mucho más innovadores. Eso está estudiado. Pero para hablar de diversidad e inclusión, siempre hay que abordar antes la accesibilidad. Si un espacio no es accesible, por más que contrate a una persona con discapacidad no va a poder laborar. No va a lograr estar en la mayoría de espacios de trabajo y no va a rendir. Es importante entender que la accesibilidad es una condición indispensable para que un espacio o una empresa sea diversa e inclusiva. 

Mencionó a los mall La Rambla San Borja y Brasil, con quienes Safe City ha trabajado. ¿Qué les ha permitido a estos centros comerciales lograr cuatro estrellas en accesibilidad del Sistema Indicador de Accesibilidad (AIS, por sus siglas en inglés)?

Los beneficios han sido muy claros. Primero asegurar que se cumple la normativa peruana, ya que cualquier certificación internacional debe tener como base la normativa local. En los casos de La Rambla San Borja y Brasil, se sabe que cumplen al 100 % con este marco, además de que se comprueba la presencia de un diseño excelente que se alínea con parámetros internacionales, lo cual es un valor añadido. 

Es decir, son espacios donde todos los usuarios van a estar seguros y cómodos. No van a tener reclamos por accidentes porque no existen esos riesgos. También se refuerza la imagen socialmente responsable, que es un beneficio esencial. Hay una imagen de modernidad del espacio, el cual a la vez se ha preocupado por la diversidad y la inclusión. Eso al final el cliente lo percibe y valora. En el caso de estos dos locales el nivel de accesibilidad tiene un grado muy elevado.

¿Cómo es el proceso para iniciar este tipo de certificaciones?

Tuvimos reuniones previas en este caso. El proceso de certificación se basó primero en una evaluación de cuál es el estado de los  mall y se informó, en esta oportunidad, del status de cuatro estrellas en un límite máximo de cinco. Hay ciertos parámetros que se han tenido en cuenta. Por ejemplo, la accesibilidad de los ingresos, la ampliabilidad de los espacios, como en los servicios higiénicos. Que la señalítica sea clara para cualquier persona, que exista la adopción del lenguaje Braille y una serie de elementos que ayudaron a que la certificación sea muy buena. Toda esta información se pasa a un tercero, quien finalmente certifica. Nosotros brindamos el apoyo y la toma de datos, ya que la certificación es otorgada por un ente independiente.

¿Cuánto tiempo suele tomar la realización de este tipo de procesos en promedio?

Depende. Depende del tamaño, del volumen del espacio. Aproximadamente entre un mes a dos es lo que toma el proceso. Se certifican desde centros comerciales muy grandes hasta oficinas muy pequeñas. No hay límite. 

¿Cómo considera que irá creciendo el interés en el Perú por incluir espacios cada vez más accesibles?

Considero que en el Perú se está entendiendo bien claro la importancia que tiene la accesibilidad. En el corto y mediano plazo habrá más entidades que apuesten por sumarse a tener un diseño excelente, lo que demuestra también un compromiso y una identificación muy fuerte con la inclusión y la diversidad. 

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