Por Stakeholders

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Con el regreso a clases cada vez más cerca, muchas familias se enfocan en útiles, uniformes y nuevas rutinas. Sin embargo, las semanas previas al inicio del año escolar también representan una oportunidad clave para observar cómo se encuentran los niños en habilidades como lectura, escritura, concentración y comprensión, especialmente después del periodo de vacaciones.

Uno de los principales retos es que muchas dificultades de aprendizaje pasan desapercibidas o se atribuyen a distracción, falta de interés o “maduración tardía”. Cuando no se detectan a tiempo, pueden impactar no solo en el rendimiento académico, sino también en la autoestima y la motivación del niño, generando frustración frente a las actividades escolares.

“La detección temprana es fundamental. No se trata de etiquetar al niño, sino de identificar señales persistentes que puedan requerir acompañamiento especializado. Cuando intervenimos a tiempo, el impacto en el desarrollo académico y emocional es significativamente más positivo”, explica María Cecilia Ráez, docente de la carrera de Psicología en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Según detalla, lo más importante es observar patrones que se mantienen en el tiempo y no situaciones aisladas.

Señales a las que los padres deben prestar atención

  • Antes del inicio del año escolar, la especialista recomienda observar si el niño presenta:
  • Dificultades constantes para comprender lo que lee, incluso en textos acordes a su edad.
  • Problemas para seguir instrucciones de dos o tres pasos.
  • Errores frecuentes en la escritura, como omisiones de letras o inversión de sílabas.
  • Dificultad para concentrarse en una actividad durante el tiempo esperado para su edad.
  • Frustración excesiva ante tareas escolares simples.

¿Qué hacer tras identificar estas señales?

Si los padres detectan varias de estas señales de manera persistente, la recomendación es no
alarmarse, pero tampoco minimizarlas. La especialista sugiere estas 5 acciones:

  • Conversar con el niño desde la escucha, evitando comparaciones o etiquetas.
  • Coordinar con el docente para contrastar lo observado en casa con el desempeño en el aula.
  • Solicitar una evaluación psicopedagógica si las dificultades se mantienen en el tiempo.
  • Establecer rutinas claras de estudio y tiempos cortos de trabajo con pausas activas.
  • Reforzar los logros y avances para proteger la autoestima.

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