El proyecto “Iluminando Vidas”, impulsado por Luz del Sur, transforma subestaciones eléctricas en murales que promueven la adopción responsable de perros abandonados y contribuyen a la purificación del aire en Lima. La iniciativa ya permitió que decenas de mascotas encuentren un hogar y busca generar conciencia sobre el bienestar animal y el cuidado ambiental.

Por Denisse Torrico

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En Lima, miles de perros sobreviven cada día entre pistas, veredas y bolsas de basura. En medio de esa realidad, una iniciativa decidió transformar muros grises en mensajes de esperanza. A través de murales pintados en subestaciones eléctricas, Luz del Sur convirtió el arte urbano en una herramienta para promover la adopción responsable, visibilizar el abandono animal y aportar al cuidado ambiental.

El proyecto, llamado “Iluminando Vidas”, nació hace tres años a partir de una problemática cada vez más visible en distintos distritos de Lima: la alta cantidad de perros en situación de calle y la difícil realidad de los albergues, muchos de ellos trabajando al límite de su capacidad.

«La iniciativa nace de nuestro compromiso con el bienestar de las comunidades donde operamos y del deseo de darle un propósito social a nuestra infraestructura», señala Alfredo Melly, vocero de Luz del Sur.

Frente a esta gran necesidad, la empresa de distribución eléctrica decidió ceder el frontis de sus subestaciones de distribución para convertirlas en espacios de expresión artística que permitieran visibilizar a perros en situación de abandono y promover activamente la tenencia responsable entre los ciudadanos, explica Melly.

La primera etapa del proyecto se realizó en 2023 en alianza con la Municipalidad de Santiago de Surco. En total, se intervinieron 11 subestaciones con murales elaborados por el artista Monowild.

Cada mural llevaba el nombre de un perro que esperaba ser adoptado. “Soco”, en la avenida Central de Los Álamos de Monterrico; “Chato Broaster”, en el Parque La Bolichera; “Sur”, en el jirón Juan Germán Lapeyre; y “Terry”, en la calle Mercaderes, comenzaron a captar rápidamente la atención de vecinos y transeúntes.

Las ilustraciones incluían códigos QR que dirigían a la plataforma “Surco Adopta”, donde las personas podían conocer información sobre las mascotas y los procesos de adopción. El impacto fue inmediato. Solo durante 2023, la campaña logró que 63 perros encontraran una nueva familia.

Para Melly, cada adopción representó mucho más que una cifra. “La adopción le cambió la vida a un animal que dejó el albergue y, al mismo tiempo, transformó la dinámica de las familias que decidieron acogerlos”, sostiene.

“Ver cómo los ciudadanos se detenían frente a las subestaciones, interactuaban con los murales y buscaban información sobre las mascotas nos demostró el poder de esta iniciativa”, añade.

Murales que también respiran

“Iluminando Vidas” no solo busca generar conciencia sobre el abandono animal. Con el paso del tiempo, el proyecto incorporó también un componente ambiental. En 2025, Luz del Sur inició una segunda etapa junto a la Municipalidad de San Borja. Esta vez, además de promover la adopción responsable, los murales fueron elaborados con pintura fotocatalítica, una tecnología capaz de purificar el aire.

Según explica Melly, esta pintura genera una reacción química al entrar en contacto con la luz solar y los elementos del ambiente, neutralizando los gases contaminantes presentes en ciudades como Lima.

«Decidimos incorporar la pintura fotocatalítica porque nos permite transformar nuestra infraestructura en activos con un impacto positivo para la ciudad», indica.

En San Borja se intervinieron 310 metros cuadrados de murales, generando un impacto ambiental equivalente a la acción purificadora de más de 620 árboles.

La cifra forma parte de un proyecto más amplio impulsado por Luz del Sur. De acuerdo con la empresa, al cierre de 2025 se habrán intervenido más de 5,231 metros cuadrados de murales y estructuras utilizando esta tecnología, alcanzando un impacto ambiental comparable a la presencia de 1,700 árboles.

Cuando el arte logra tocar corazones

Más allá de las cifras, la iniciativa comenzó a modificar pequeñas conductas cotidianas en la ciudad. Familias interesadas en adoptar, niños preguntando por los nombres de los perros y vecinos compartiendo fotografías de los murales empezaron a convertirse en escenas frecuentes en Surco y San Borja.

Hoy, Luz del Sur espera replicar el mismo impacto logrado en Surco con los nuevos murales de San Borja. La expectativa está puesta en que más familias se animen a adoptar a los perros retratados en las intervenciones urbanas y que el proyecto continúe fortaleciendo el respeto por la vida animal.

“La experiencia nos demuestra que el arte en nuestras calles fortalece el respeto por la vida animal y deja una huella imborrable en el corazón de los vecinos», finaliza Alfredo Melly.







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