Para las empresas y organizaciones, el cálculo de la huella de carbono se configura como referencia o punto de partida

Para alcanzar la reducción de emisiones que persiguen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y la futura neutralidad climática en 2050, las empresas deben convertirse en aliadas y promotoras, coinciden los expertos. 

Mario Picazo, meteorólogo y divulgador científico, señala que es imprescindible que estas empiecen por “conocer y medir su propia huella de carbono, ya que es la forma en la que podremos garantizar si vamos por el buen camino”.

Se trata de un paso fundamental que puede servir de guía para saber si la compañía está encaminada hacia un modelo empresarial más sostenible.

Para las empresas y organizaciones, el cálculo de la huella de carbono se configura como referencia o punto de partida. Su registro hace a las empresas conscientes del impacto que generan y permite implementar las acciones más efectivas para la reducción de emisiones o compensar, en caso de no poder evitarlas, en proyectos de compensación.

Empresas como Berdea, por ejemplo, ponen a disposición de sus clientes una calculadora de huella de carbono. La herramienta convierte los consumos de luz, combustible y gas en toneladas de C02, mediante los valores de conversión, para que el cliente pueda conocer fácilmente cuál es su huella de carbono.

Asimismo, permite compararse con otras compañías de su propio sector, establecer planes de reducción e incluso testar oportunidades de mejora.

El caso mencionado evidencia que todo empieza por un cambio de enfoque que permita instaurar políticas que redunden en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

En ese sentido, las principales líneas de actuación son la implantación de energías renovables, políticas de movilidad de los trabajadores y transporte de mercancías, instaurar tecnologías más eficientes, reducir el consumo de recursos y minimizar los residuos.

Las empresas pueden aplicar una serie de medidas para reducir la huella de carbono, que tendrán un gran impacto medioambiental y social. Entre ellas se destacan las siguientes:

-Inscribirse en registros de la huella de carbono.

-Desarrollar un Proyecto Clima del Fondo de Carbono para una Economía Sostenible.

-Reducir el consumo de materias primas, energía o de productos.

-Compensar la huella de carbono: realizando una aportación económica voluntaria a proyectos que consiguen reducir una cantidad de CO2 equivalente.

-Reducir el uso de energía:

-Emplear bombillas de alta eficiencia energética.

-Contratar energía procedente de fuentes renovables.

-Cambiar los gases refrigerantes por otros con menor potencial de calentamiento global.

-Programar el apagado y desconexión automática de los equipos.

-Promover el trabajo flexible, para reducir el número de horas de los empleados en las instalaciones.

-Apostar por el abastecimiento sostenible: contar con proveedores o intermediarios que también tengan registrada la huella de carbono.

-Reducir o adaptar la movilidad de los trabajadores y el transporte de mercancías.







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