Las compañías toman con mayor seriedad la sostenibilidad desde sus actividades. En el transcurso del año, se han preocupado por su relación con sus colaboradores, así como por temas relacionados al menor impacto negativo en el ambiente. Sin embargo, a la vista resaltan otros retos, muchos de ellos vinculados a la compleja coyuntura por la que atraviesa el país.

POR RENZO ROJAS

rrojas@stakeholders.com.pe

El enfoque sostenible ha dejado de ser una moda para convertirse en una prioridad en gran parte del sector empresarial. En el mundo, y también en el Perú, ha quedado claro que su desarrollo no es aditamento al modelo de negocio de una compañía, sino que es un factor fundamental de este, llegando a ser incluso el mismo core business de algunas organizaciones.

Aldo R. Defilippi, director ejecutivo de la Cámara de Comercio Americana (AmCham) del Perú, menciona que la sostenibilidad en las empresas es cada vez más relevante en el país. Como muestra de ello, destaca la importancia que se le otorga en la actualidad a los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza corporativa, mejores conocidos como ESG por sus siglas en inglés, en el planeamiento a corto, mediano y largo plazo.

“La inclusión de ESG no solo se da en la planificación de las empresas, sino también en los criterios de inversión. Hoy los inversionistas toman en cuenta los aspectos de sostenibilidad al momento de tomar sus decisiones. Grandes fondos como BlackRock han sido muy claros al comunicar ese tipo de decisiones y fondos a nivel local están tomando las mismas consideraciones”, explica.

La crisis del Covid-19 también se puede considerar como un factor que ha llevado a enfatizar las acciones en sostenibilidad, a pesar de que el enfoque ya era tendencia desde antes. Natalia Manso Álvarez, docente de la Pacífico Business School, indica que la pandemia ha hecho a las empresas reflexionar acerca de la agenda de sostenibilidad que implementaban, especialmente porque se dieron cuenta de lo esencial que es en épocas de crisis.

“También nos hizo reflexionar sobre nuestro lento avance en la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible, y la conclusión a la que muchos llegamos es que haber invertido más en cerrar las brechas de desigualdad, informalidad y falta de servicios a la población, nos hubiera hecho más resilientes ante una de las mayores crisis sanitarias y sociales de las últimas décadas”, sostiene.

Para la docente, no obstante, lejos de retroceder en la conciencia sobre la necesidad de cambios en el sector, se ha logrado avanzar al respecto. Pone como ejemplo el Distintivo Empresa Socialmente Responsable, un reconocimiento que ha evidenciado que, en los últimos tres años, los promedios de desempeño de las organizaciones han tenido un crecimiento continuo.

“Ya no existe liderazgo sin compromiso con la agenda de sostenibilidad, y los modelos de negocio están siendo transformados- unos con más velocidad que otros- hacia un enfoque en el que dar la espalda al entorno no es una política corporativa viable”, agrega.

Aldo R. Defilippi – Director ejecutivo de la Cámara de Comercio
Americana (AmCham) del Perú

Tendencias en el 2022

Para el 2022, un año marcado por un regreso a la ‘normalidad’ tras el momento más álgido del Covid-19, las estrategias de sostenibilidad de las compañías han incluido una diversidad de temas en tanto a lo ambiental, económico y social, tres factores esenciales en su despliegue. Desde el ámbito social, Defilippi manifiesta que las empresas han puesto una particular atención al fortalecimiento de su relación con sus colaboradores, así como en sus grupos de interés.

“Diría que cada aspecto tiene una tendencia particular. Por ejemplo, en el ámbito social, cada vez más empresas están trabajando en cómo mejorar el entorno donde trabajan e intentan beneficiar a más familias y comunidades con la finalidad de crear un valor compartido. En el ámbito económico, diría que hay una mayor apuesta por tener un capital humano más conforme, además de la inclusión del enfoque ESG dentro de las decisiones de inversión”, dice.

Justamente, en cuestión de relacionamiento con comunidades, la docente de UP señala que la coyuntura social y política ha marcado la pauta para que los equipos de gestión de las compañías estén en alerta dado la aparición de conflictos sociales, los cuales pueden poner en peligro la viabilidad de proyectos mineros, petroleros y otros que operan en las zonas más vulnerables del país.

Otro punto de trabajo, según Natalia Manso, radica en la suma de esfuerzos que se ha llevado a cabo para generar cambios culturales enfocados en la diversidad e inclusión en el capital humano de las compañías. Esto último responde a que se ha venido tomando conciencia de que la captación y retención del talento son algunos de los desafíos que afrontan las organizaciones en el Perú.

De igual manera, el ejecutivo de AmCham Perú coincide en que cuidar al capital humano mediante buenas condiciones laborales se ha vuelto un pilar fundamental para el crecimiento y desarrollo de cualquier empresa. En ese sentido, destaca la influencia de la pandemia en hacer el tema aún más importante de lo que ha sido normalmente.

“Hoy estamos viendo una ola de renuncias a nivel global, ya sea por las nuevas posibilidades que brinda el trabajo remoto o los cambios de línea de carrera que han realizado algunos colaboradores. En un contexto así, es fundamental escuchar al colaborador, entenderlo y brindarle las mejores opciones para retener al mejor talento”, explica.

En la actualidad, mantener una comunicación activa con los colaboradores es clave. La pandemia cambió la modalidad de trabajo en muchos casos, significando una serie de retos para las compañías en el momento más crucial y llevando a que los formatos se adecúen a la nueva ‘normalidad’. Natalia Manso remarca que la oferta laboral, en esa línea, conlleva a una serie de condiciones que los postulantes ahora evalúan.

“Los formatos de trabajo flexible han pasado a ser parte imprescindible de la oferta laboral en 2022 en un buen número de perfiles. La modalidad remota, total o parcial, es una exigencia de muchos candidatos, y las empresas se han enfocado en cambios organizativos que les permitan ser atractivos para estos empleados a la vez que se mantenga la productividad y calidad en el servicio”, afirma.

Por otro lado, en torno a los desafíos climáticos el sector privado también tiene una responsabilidad que asumir. Más allá de problemas globales como el cambio climático, en este escenario radican varias ventajas para las empresas. Aldo R. Defilippi sostiene que en el 2022 la transición hacia una economía carbono neutral ha sido una de las tendencias más marcadas que ha movido a las compañías

“Cada vez más empresas están empezando a migrar a energías menos contaminantes para frenar el calentamiento global. Este año, por ejemplo, hemos visto un crecimiento interesante en el uso de autos híbridos y eléctricos que contaminan mucho menos que su contraparte motorizada”, indica.

Por su parte, la profesora de la Pacífico Business School manifiesta que, a lo largo del año, la optimización en el uso de agua y energía, así como el consumo responsable, incluyendo la recuperación de las políticas contra el uso del plástico, ha preocupado a las empresas en su quehacer desde la responsabilidad ambiental.

Natalia Manso – Docente de la Pacífico Business School

Algunos desafíos para 2023

El desarrollo de acciones para una transición hacia energías limpias y la aplicación de principios de economía circular serán parte de las tendencias en las que trabajarán las industrias en el 2023. Así lo sostiene Aldo R. Defilippi, quien además considera que habrá un especial enfoque en iniciativas para desarrollar el entorno donde las empresas trabajan. Es decir, propiciar escenarios fructíferos para el progreso de diferentes proyectos a lo largo del país, sobre todo teniendo en cuenta el complejo panorama nacional.

“Considerando lo complicado que está el contexto actual y los constantes conflictos sociales que hemos venido teniendo en los últimos meses, el hecho de realizar iniciativas para garantizar el crecimiento de todo lo relacionado al proyecto será clave. Eso no solo incluye el beneficio de los colaboradores, sino también de sus familiares y de las comunidades que vivan cerca de la zona del proyecto”, cuenta.

Desde otro frente, los retos para las empresas también aparecen a nivel comunicacional, donde tienen, aún más con una coyuntura difícil, que llegar a la población de manera idónea y transmitiendo mensajes de su desempeño. Natalia Manso recalca que la comunicación de la responsabilidad social de las empresas sigue siendo todavía demasiado sofisticada para generar interés en la población.

“Reportes con cientos de páginas colgados en páginas web no son un formato amigable para poder llegar con los mensajes clave a toda la población. Queda aún como reto el procesar la información en formatos más sencillos y difundirla por canales que tengan la capacidad de llegar a las mayorías”, asegura y agrega que se deben hacer uso de las distintas redes sociales, especialmente con el público joven que siente una desafección respecto al sector privado de la gran empresa, a la que perciben como lejana, arrogante y desinteresada por los problemas sociales.

En ese marco, menciona que la ética es otro aspecto en el que deben las empresas ser coherentes. A la par de un flujo comunicacional correcto con los stakeholders, la docente considera que la ética en los negocios es una tarea diaria, por lo que la falta de transparencia cuando ocurre una crisis o un accidente solo genera dudas sobre la confiabilidad de lo que se publica y comunica. Ahí hay retos para las compañías.

“Nos queda el gran reto de la coherencia. No podemos generar confianza publicando casos de éxito e índices de buenas empresas mientras en paralelo leemos noticias de organizaciones altamente calificadas en RSE que muestran comportamientos que no se condicen con las políticas que declaran. Humildad, transparencia y un mea culpa a tiempo son tan importantes como el mejor de los reportes de sostenibilidad”, complementa.

Los retos para las empresas en el media[1]no y largo plazo mantienen una constante para el sector privado en el país. Temas como la lucha contra el cambio climático lleva a las empresas a la car[1]bono neutralidad o, como se mencionó anteriormente, la actualidad social y política de un país implica también re[1]pensar la manera en cómo se desarrolla la agenda de sostenibilidad empresarial, entendiéndose esta última de una manera integral (medio ambiente, social y económico).

Aldo R. Defilippi manifiesta que, dada la envergadura del tema, es por ello que desde la Cámara de Comercio Americana acompañan a sus socios en diversas iniciativas relacionadas a la sostenibilidad. Precisamente, desde el comité de desarrollo sostenible, comenta que organizaron un foro en el que se abordaron las nuevas tendencias de la sostenibilidad considerando sus tres grandes vertientes. Además, mediante la Asociación de Buenos Empleadores (ABE) vienen certificando a las empresas que tengan las mejores prácticas laborales.







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