Por Edgardo Orderique Luperdi - Gerente general Compañía Minera Crespo

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Desarrollar una operación minera aurífera a más de 5000 metros sobre el nivel del mar no es únicamente un reto técnico; es una decisión estratégica que exige responsabilidad, visión de largo plazo y un firme compromiso con las personas y el entorno. En Crespo asumimos este desafío convencidos de que la minería moderna debe generar valor compartido y sostenible.

Desde la etapa constructiva del proyecto, adoptamos un gobierno corporativo sólido como base de la toma de decisiones. Integramos la gestión de riesgos en cada proceso y adoptamos estándares nacionales e internacionales que fortalecen nuestra transparencia y sostenibilidad. Ser signatarios del Pacto Global de las Naciones Unidas reafirma nuestra decisión de alinear nuestras operaciones con sus Diez Principios Universales y de contribuir activamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

En materia ambiental, hemos demostrado que es posible construir una operación para operarla responsablemente incluso en ecosistemas de especial valor para la biodiversidad e implementando estándares más allá, de los compromisos ambientales de nuestro EIA. Implementamos un Sistema de Gestión Ambiental alineado a la norma ISO 14001:2015, que integra el control operativo, el cumplimiento legal y la mejora continua. A través de nuestro programa de forestación y revegetación Raíces del Futuro, hemos logrado forestar 700 especies nativas de queñua con la meta de llegar a 2000 plantaciones, contribuyendo a la conservación de la biodiversidad y a la protección del entorno altoandino.

La gestión responsable del agua es otra de nuestras prioridades. Realizamos monitoreos ambientales periódicos y acciones de protección de las fuentes hídricas en el área de influencia del proyecto, convencidos de que la prevención y el control de impactos ambientales, mediante planes de manejo y seguimiento de indicadores, son fundamentales para la sostenibilidad de la operación.

“Reafirmamos que el éxito de una operación minera no se mide únicamente en resultados productivos”.

El componente social ocupa un lugar central en nuestra gestión. Creemos que el desarrollo solo es posible cuando se generan oportunidades reales para las personas. A través del programa Uayki, implementado en las dos instituciones educativas de los anexos de Tambo Wankarama y Yuraq Kancha, hemos facilitado el acceso a más de 100 000 recursos digitales y cursos de certificación docente, beneficiando directamente a estudiantes y profesores para fortalecer la educación local.

Asimismo, mediante nuestro programa Línea Amarilla, hemos capacitado a 60 jóvenes de nuestra área de influencia en el manejo de maquinaria pesada, ampliando sus posibilidades de inserción laboral tanto en nuestras operaciones como en otros sectores productivos.

En la provincia de Chumbivilcas, donde la crianza de camélidos es una de las principales actividades económicas, implementamos un Programa de Saneamiento Animal que, en coordinación con promotores locales, ha permitido realizar 15 000 atenciones sanitarias a llamas y alpacas, contribuyendo a mejorar la productividad y la calidad de vida de las familias ganaderas.

Hoy, tras haber concluido nuestra etapa constructiva y encontrarnos próximos al inicio de operaciones, reafirmamos que el éxito de una operación minera no se mide únicamente en resultados productivos, sino en la confianza que construye, en el impacto positivo que genera y en su capacidad de crear valor hoy sin comprometer el mañana.

En Crespo, entendemos la minería como una oportunidad para impulsar desarrollo, fortalecer relaciones y contribuir de manera responsable al progreso del país, con la mirada puesta en el presente y el compromiso con las futuras generaciones.







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