El Perú dio un paso decisivo hacia la integración de la sostenibilidad en la gestión empresarial. El pasado 18 de marzo de 2026, el Consejo Normativo de Contabilidad (CNC) aprobó la NIIF S1 “Requerimientos Generales para la Información Financiera vinculada a la Sostenibilidad” y la NIIF S2 “Información a revelar sobre Clima”, alineando al país con los estándares internacionales del International Sustainability Standards Board (ISSB).
La decisión marca un cambio profundo en la manera en que las empresas deberán reportar sus riesgos, oportunidades e impactos vinculados a sostenibilidad y clima, incorporándolos directamente en sus estados financieros y reportes corporativos.
Para Antonio Benites, Socio Líder de Consultoría Financiera y Contable y de Servicios de Sostenibilidad y Cambio Climático de EY Perú, este nuevo escenario representa una transformación estructural impulsada principalmente por la presión de los mercados y los inversionistas.
“Los inversionistas que participan de los mercados financieros necesitan contar con información sobre cómo los riesgos y oportunidades materiales de la sostenibilidad conectan con la información financiera preparada bajo Normas Internacionales de Información Financiera”, sostiene Benites.
En esa línea, explica que las NIIF S1 y S2 buscan fortalecer la transparencia corporativa y conectar la gestión de sostenibilidad y clima con las actividades centrales de los negocios. “Las entidades se verán obligadas a reportar la información sobre sostenibilidad siguiendo una sola base de principios contables internacionales de reporte financiero”, afirma.
¿Qué establecen las nuevas NIIF?
La NIIF S1 define principios generales para reportar asuntos materiales de sostenibilidad que puedan afectar el desempeño financiero, el flujo de caja, el acceso a financiamiento o los costos de capital de una empresa. Esto implica revelar información relevante para inversionistas sobre riesgos y oportunidades que puedan impactar el negocio en el corto, mediano y largo plazo.
Por su parte, la NIIF S2 se concentra específicamente en los riesgos y oportunidades relacionados con el clima. La norma obliga a las empresas a transparentar cómo el cambio climático puede afectar sus operaciones y resultados financieros, tanto desde riesgos físicos —como eventos climáticos extremos o fenómenos como El Niño— como desde riesgos de transición asociados al avance hacia economías bajas en carbono.
“La NIIF S2 integra las 11 recomendaciones del TCFD ‘Task Force on Climate Related Financial Disclosures’ para conectar el clima con la información financiera”, explica Benites.
Un desafío de gestión y transparencia
La implementación de estas normas exigirá mucho más que reportes aislados o acciones reputacionales. Según Benites, uno de los mayores desafíos será construir sistemas sólidos y auditables de información.
“Las empresas deberán implementar sistemas de reporte, procedimientos operativos y controles que permitan asegurar transparencia en este tipo de información y que pueda pasar procesos de auditoría por un independiente”, señala.
El reto será especialmente complejo para las organizaciones peruanas que aún tienen bajo nivel de madurez en sostenibilidad. Aquellas empresas que ya elaboran reportes ESG o gestionan riesgos climáticos bajo estándares internacionales tendrán una transición menos compleja.
Sin embargo, el especialista identifica desafíos críticos como fortalecer la gobernanza corporativa, desarrollar sistemas integrados de información, anticipar los costos de transición hacia economías más limpias y generar una mayor articulación entre las áreas financieras y de sostenibilidad.
“El Directorio o los comités de reporte directo deben tener involucramiento directo en la estrategia, gestión y reporte”, enfatiza. Además, advierte que las nuevas exigencias cambiarán el rol de los líderes financieros dentro de las compañías.
¿Qué empresas deberán prepararse?
La obligatoriedad de reportar bajo estas normas entrará en vigor el 1 de enero de 2029 y alcanzará a las empresas no supervisadas por la SMV y la SBS cuyos ingresos anuales sean iguales o mayores a 2,300 UIT.
Las organizaciones deberán revelar cómo los asuntos de sostenibilidad y clima impactan en su desempeño, estrategia y gestión de riesgos, integrando esta información dentro de su paquete financiero y contable.
Los sectores con mayores emisiones de gases de efecto invernadero —como minería, energía, agricultura, manufactura y construcción— tendrán especial atención, aunque el impacto alcanzará progresivamente a toda la economía.
“En la contabilidad del carbono se mide también el impacto de las emisiones generadas por la cadena de valor”, explica Benites.
Más acceso a financiamiento y menos riesgo de greenwashing
Más allá de la regulación, expertos coinciden en que las NIIF S1 y S2 podrían convertirse en herramientas estratégicas para fortalecer la competitividad empresarial y mejorar el posicionamiento del Perú frente a inversionistas internacionales.
Entre los principales beneficios destacan la convergencia de estándares internacionales, mayor comparabilidad de la información ESG, fortalecimiento de la gestión de riesgos y mejores condiciones de financiamiento.
“Una mayor transparencia de la información sobre sostenibilidad facilita el acceso a la inversión, da paso a menores costos de capital y mejora la liquidez de las acciones”, destaca Benites.
Asimismo, señala que la estandarización de metodologías y criterios permitirá reducir riesgos de divulgaciones ambiguas o inexactas.
“La adopción de criterios y metodologías estandarizadas garantiza información completa y consistente, disminuyendo el riesgo de ‘greenwashing’”, concluye.
En un contexto global donde los mercados exigen evidencia verificable sobre desempeño ambiental y social, las nuevas NIIF de sostenibilidad ya no representan únicamente una tendencia regulatoria, sino un nuevo estándar de competitividad corporativa.









