El estudio de la CEPAL señala que la ausencia de un marco claro y acordado para presentar informes, medir y comparar el impacto climático de las actividades corporativas, además de la falta de parámetros, podría ser un impedimento para ampliar las estrategias de ASG en el sector empresarial de la región.

El uso de instrumentos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en los mercados internacionales por parte de los emisores de deuda de América Latina y el Caribe (ALC) ha crecido muy rápidamente en los últimos dos años. 

En particular, en 2021 hubo un crecimiento exponencial en la emisión internacional de bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB por sus siglas en inglés) de parte de las empresas de la región, según refiere documento de proyecto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). 

El documento repasa los desarrollos recientes en el mercado de bonos corporativos para los SLB, y el papel de la gobernanza corporativa en la presentación de informes empresariales basados en los criterios de ASG. Examina la potencialidad de estos instrumentos de deuda como fuente de financiamiento para los proyectos de inversión, además de su papel en el fortalecimiento de las estructuras de gobernanza de las empresas y en el aporte a una recuperación sostenible en la región, tomando en cuenta los compromisos para reducir los riesgos climáticos (Acuerdo de París de 2015 y COP 26), y para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda 2030. 

El informe estudia además los marcos de sostenibilidad y las emisiones de SLB en el mercado de renta fija internacional por parte de seis empresas latinoamericanas (Suzano, Klabin, CMPC, FEMSA, JBS y Nemak). Las empresas fueron seleccionadas desde los tres emisores más grandes de SLB de la región -Brasil (60%), México (28%) y Chile (8%)-, y los tres sectores más importantes: transporte (26%), forestal y papel (23%) y alimentos y bebidas (22%). 

El análisis muestra que, hasta ahora, no se puede usar la información de los KPI como parámetro para hacer comparaciones. Si bien las empresas pueden elegir los mismos KPI que sus pares en una industria dada, sus métricas varían ampliamente. Debido a esta falta de métricas armonizadas, las empresas pueden mitigar la comparabilidad al ajustar sus KPI al alcance de sus operaciones o sus modelos de negocio. Más significativamente, para muchos de los KPI elegidos, no se ha establecido todavía ninguna meta internacional. 

Ausencia de un marco claro 

El estudio de la CEPAL señala que la ausencia de un marco claro y acordado para presentar informes, medir y comparar el impacto climático de las actividades corporativas, además de la falta de parámetros, podría ser un impedimento para ampliar las estrategias de ASG en el sector empresarial de la región. 

A pesar de un mayor involucramiento de las juntas directivas en los procesos de toma de decisiones relacionados con el riesgo climático, y las mejoras en la calidad de información capturada por el mercado, sigue siendo difícil usar la información brindada por las empresas en sus informes de ASG para hacer comparaciones directas entre las inversiones. 

Aunque los datos son cuantificados en la mayoría de los casos, la información puede no ser comparable entre períodos o sectores, e incluso dentro del mismo sector, lo cual hace difícil medir y comparar el impacto global de los esfuerzos corporativos y la actividad productiva en la promoción de una transición sostenible.







Continúa con tu red social preferida

Al continuar serás un suscriptor gratuito

O continúa tu correo.

Escriba su correo electrónico con el que se suscribió para acceder

Suscríbete

Ya me suscribí.