Lima enfrenta una presión hídrica creciente, agravada por el cambio climático y la alta demanda urbana. En este escenario, el reúso del agua comienza a posicionarse como una solución concreta. Bajo esa premisa, Backus dio un paso relevante al firmar un convenio que permitirá aprovechar agua residual tratada en beneficio de la ciudad.
El anuncio se realizó durante el Primer Foro Hídrico organizado por la compañía en su cervecería de Ate, donde también se abordaron los principales desafíos del acceso al agua en la capital. Sin embargo, el eje central de la jornada fue la firma del acuerdo con la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor Rímac Clase “B”, que permitirá destinar agua tratada para el riego de áreas verdes, plantas ornamentales y uso agrícola.
El volumen comprometido marca un hito: 45 litros por segundo, lo que equivale a aproximadamente 101 mil metros cúbicos mensuales y más de 1.2 millones de metros cúbicos al año. Esta cantidad beneficiará directamente a los distritos de Ate, La Molina y Santiago de Surco, contribuyendo a reducir la presión sobre fuentes de agua potable.
La iniciativa no solo representa una nueva fuente hídrica, sino también un cambio de enfoque en la gestión del recurso. En lugar de desechar el agua residual, se reincorpora al ciclo productivo, generando valor ambiental y social.
“Este acuerdo marca un hito en nuestro compromiso con la gestión hídrica porque pone en valor el reúso y el uso de agua tratada”, destacó Rodrigo Gallegos, Director Legal & Asuntos Corporativos de Backus, al subrayar que la empresa ha reducido su consumo de agua en más de 28% desde 2017.
Por su parte, Víctor Palomino, representante de la Junta de Usuarios, enfatizó el impacto directo en el sector agrícola: “Contar con una fuente adicional de agua representa una oportunidad concreta para enfrentar la escasez y sostener nuestras actividades”.
El convenio se enmarca en una estrategia más amplia que incluye eficiencia operativa, innovación y soluciones basadas en la naturaleza, como la recarga de acuíferos mediante amunas. Todo ello, en un contexto donde Lima continúa siendo una de las capitales más vulnerables al estrés hídrico en la región.
Durante el foro, autoridades, especialistas y organizaciones coincidieron en que el reúso del agua ya no es una alternativa futura, sino una necesidad inmediata. La articulación entre el sector privado, público y la sociedad civil aparece como clave para enfrentar un desafío que, lejos de disminuir, seguirá en aumento.









