Cusco enfrenta una de las temporadas más críticas de incendios forestales de los últimos años. Seis siniestros permanecen activos en distintas provincias de la región, mientras el fuego ya ha consumido unas 16.000 hectáreas y provocado la muerte de cinco personas.

Solo en 2026 se han reportado más de 280 emergencias forestales en la región.

Por Stakeholders

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La región Cusco atraviesa una compleja emergencia ambiental. Al menos seis incendios forestales permanecen activos en diferentes provincias, afectando extensas áreas de cobertura vegetal, bosques, cultivos y viviendas, además de causar pérdidas humanas.

Según la Oficina Regional de Gestión del Riesgo de Desastres y Seguridad (ORGRDS), los focos de incendio se registran en el centro poblado de Yanahuara, en Urubamba; en el distrito de Sicuani, en la provincia de Canchis; en Pichigua y Alto Pichigua, en Espinar; en Ccapacmarca, en Chumbivilcas; en Paccarectambo, en Paruro; y en el Valle Sur de la ciudad del Cusco.

Brigadistas municipales, bomberos, efectivos de la Policía Nacional, miembros del Ejército, voluntarios y pobladores participan en las labores para contener el avance del fuego. Sin embargo, las condiciones climáticas y el difícil acceso a varias zonas han complicado las tareas de control.

Incendios forestales en Cusco: más de 280 reportados en 2026

Edwin Mancilla Ucañani, responsable del área de capacitación de la ORGRDS, informó que durante este año ya se han registrado más de 280 incendios forestales en las trece provincias cusqueñas.

Aunque la cifra aún se encuentra por debajo del promedio anual histórico, que oscila entre 350 y 500 eventos, las autoridades observan con preocupación el comportamiento climático de los próximos meses.

“Estos últimos meses nos preocupa, y más octubre, porque el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) nos ha alcanzado alertas que en la sierra sur va haber un incremento de la temperatura y de vientos, esa combinación nos preocupa”, explicó.

Entre los incendios de mayor magnitud destacan los ocurridos en Yanahuara, Ccapacmarca, Quiquijana, Poroy, Ollantaytambo, Pichigua y Alto Pichigua, zonas donde las llamas consumieron extensas superficies y, en algunos casos, continúan activas.

Las autoridades advierten que las corrientes de viento están acelerando la propagación de los incendios. “Estamos enfrentando incendios muy veloces, normalmente están yendo a 15 o 20 kilómetros por hora, hay la proyección de que puede subir y es complicado”, señaló Mancilla Ucañani.

La rapidez con que avanzan los siniestros dificulta las estrategias de contención y aumenta el riesgo para las poblaciones cercanas, especialmente en terrenos con una geografía accidentada.

Los incendios han destruido hasta el momento unas 16.000 hectáreas de pastizales, especies nativas, árboles silvestres y cultivos.

Autoridades cusqueñas temen que la cifra continúe aumentando y alcance niveles similares a los registrados en 2024, cuando la región perdió alrededor de 60.000 hectáreas debido a los incendios forestales.

El escenario se agravó durante el último fin de semana, cuando parte del personal policial y militar se encontraba desplegado en labores vinculadas al proceso electoral 2026, reduciendo temporalmente la capacidad de respuesta frente a las emergencias.

Cinco personas fallecieron durante la temporada de incendios

La tragedia también ha dejado víctimas mortales. Según la ORGRDS, los incendios forestales provocaron la muerte de cinco personas en lo que va del año. Entre las víctimas figuran tres adultos mayores, registrados en Yanatile, provincia de Calca; Colquepata, en Paucartambo; y Yanahuara, en Urubamba.

Asimismo, fallecieron dos hermanos de 11 y 18 años en el distrito de Pomacanchi, provincia de Acomayo. “En el 2024 hubo cuatro fallecidos, en el 2025 también hubo cuatro fallecidos, todos fueron adultos mayores”, recordó el funcionario.

Las autoridades han reforzado las acciones de sensibilización dirigidas a personas mayores mediante programas como Pensión 65, debido a que este grupo poblacional suele asumir riesgos al intentar controlar incendios cerca de sus comunidades.

La combinación de vegetación seca, temperaturas elevadas, vientos persistentes y una geografía compleja ha incrementado la vulnerabilidad de Cusco frente a los incendios forestales.

A estos factores se suman actividades humanas como las quemas para labores agrícolas, limpieza de terrenos, manejo ganadero, preparación de alimentos y algunas prácticas rituales vinculadas a ofrendas a la Pachamama.

“Cusco está considerado como un departamento de mayor riesgo ante incendios forestales, por su geografía y clima”, advirtió Mancilla Ucañani.

El especialista señaló además que el comportamiento de los incendios está cambiando. Mientras años atrás se concentraban entre agosto y septiembre, actualmente pueden registrarse desde marzo hasta noviembre.

“Ahora tenemos incendios en lugares donde antes no había, este año el Fenómeno de El Niño y el incremento de la temperatura nos preocupa”, concluyó.

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