El ecosistema de pagos digitales en Perú se prepara para una transformación regulatoria que elevará los estándares de operación y gestión de riesgos en el sector. Con la publicación de la Circular N.º 0026-2026-BCRP, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) aprobó el nuevo Reglamento del Servicio de Aceptación de Pagos, que entrará en vigencia el 1 de enero de 2027.
La normativa establece nuevas obligaciones para adquirentes, pasarelas y facilitadores de pago, con especial énfasis en la protección de los fondos de los comercios, la trazabilidad de las operaciones y el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión.
Uno de los principales cambios exige que los recursos provenientes de las ventas se mantengan separados del patrimonio propio de los Aceptadores de Pagos. Para ello, deberán utilizarse cuentas exclusivas administradas en entidades financieras o empresas emisoras de dinero electrónico que cumplan los requisitos establecidos por el BCRP, incluida una calificación de riesgo mínima de B+.
Asimismo, los operadores estarán obligados a realizar conciliaciones diarias y garantizar la trazabilidad de los fondos hasta su liquidación final.
Fondos deberán liquidarse en un máximo de 48 horas
La regulación también busca brindar mayor predictibilidad a los comercios. En ese sentido, fija un plazo máximo de 48 horas hábiles para la liquidación de fondos, salvo en casos vinculados con presunto fraude, contracargos, controversias o requerimientos emitidos por autoridades competentes.
Para Vicente Cruz, CEO de Sheriff, estas medidas reflejan la evolución del mercado peruano hacia esquemas más robustos de gestión de riesgos.
“La regulación del BCRP es una señal clara de la madurez que está alcanzando el ecosistema financiero peruano. Proteger los fondos de los comercios y establecer mayores exigencias sobre quienes participan en la cadena de pagos es fundamental para construir un mercado más seguro y confiable. El siguiente desafío es que las empresas puedan incorporar estos estándares sin perder agilidad operativa”, señaló.
Del control documental al monitoreo permanente
El reglamento también eleva las exigencias para la incorporación y seguimiento de los comercios afiliados.
Los Aceptadores de Pagos deberán verificar información relacionada con la existencia de los negocios, su actividad económica y la titularidad de las cuentas utilizadas. Además, tendrán que considerar variables vinculadas con fraude, reclamos, contracargos, sanciones y otros factores de riesgo.
La información no solo deberá recopilarse al inicio de la relación comercial. También tendrá que mantenerse actualizada mediante procesos de seguimiento continuo.
Este escenario aumenta la importancia de soluciones tecnológicas de tipo Know Your Business (KYB) y RegTech, capaces de automatizar tareas que tradicionalmente se realizaban de manera manual, desde la validación de datos empresariales hasta la detección de cambios que puedan modificar el perfil de riesgo de una empresa.
“El reto para las pasarelas y adquirentes ya no es únicamente cumplir con la regulación, sino hacerlo de manera eficiente. Evaluar la salud financiera de una contraparte, validar la estructura de un comercio o identificar cambios en su perfil de riesgo requiere pasar de procesos estáticos a esquemas de monitoreo continuo. La tecnología permite absorber esa complejidad y convertir el cumplimiento en un proceso más ágil, trazable y escalable”, explicó Cruz.
Más transparencia para los comercios
Otro de los aspectos relevantes del reglamento está relacionado con la transparencia comercial.
La norma establece que las tarifas y comisiones deberán comunicarse de manera clara y mantenerse actualizadas con una periodicidad máxima de tres meses. Además, cualquier incremento deberá notificarse al comercio con al menos 30 días calendario de anticipación.
El marco regulatorio también prohíbe cláusulas que limiten la libertad de los comercios para trabajar con más de un Aceptador de Pagos o que condicionen determinados beneficios a acuerdos de exclusividad.
Una oportunidad para acelerar la transformación tecnológica
Con la entrada en vigencia prevista para enero de 2027, las empresas del sector financiero y fintech deberán revisar sus procesos de afiliación, gestión de fondos, conciliaciones, evaluación de riesgos, contratos y cumplimiento regulatorio.
Más allá del desafío operativo, la industria observa una oportunidad para fortalecer su infraestructura tecnológica y responder a estándares cada vez más exigentes en materia de seguridad, transparencia y confianza.
La nueva regulación del BCRP marca así una evolución en el ecosistema de pagos digitales peruano, donde la capacidad de combinar cumplimiento normativo, eficiencia operativa e innovación tecnológica será un factor clave para la competitividad de las empresas.









