La pérdida de cobertura forestal en la Amazonía ya no es solo un problema ambiental; se ha convertido en un factor de crisis económica. El bioma ha perdido más del 15 % de su cobertura forestal y la degradación cuesta a los países amazónicos más de US$14 000 millones al año, según cálculos del Banco Mundial, debido a la reducción de lluvias que afecta la productividad agrícola y la generación hidroeléctrica. De continuar al ritmo actual, la deforestación podría alcanzar el 20 % en la próxima década, acercando a la región a un punto de no retorno.
En este contexto, Conservación Internacional y el programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía (ASL) convocaron en Lima, del 7 al 9 de julio de 2026, el intercambio regional “Financiamiento para la conservación de la Amazonía: invertir en las personas, la naturaleza y una economía resiliente”. El evento reunió a cerca de cien representantes de más de doce países y marcó un paso decisivo hacia la construcción de soluciones de mercado y la arquitectura financiera integrada que la región necesita para enfrentar la crisis.
Tres jornadas de debate
La primera jornada abordó la emisión de deuda sostenible como vía para financiar la conservación, bajo la premisa de que proteger la Amazonía es una inversión y no un costo. Líderes indígenas subrayaron que el acceso directo al financiamiento requiere seguridad territorial y reconocimiento de la gobernanza indígena.
La segunda jornada profundizó en los canjes de deuda por naturaleza y en el diseño de fondos que aseguren resultados de conservación. Las delegaciones coincidieron en que ningún instrumento por sí solo cierra la brecha de financiamiento y que se necesita una arquitectura financiera integrada, pensada para el largo plazo y construida junto a los Pueblos Indígenas.
La jornada de cierre se centró en los mercados de naturaleza y en cómo movilizar inversión hacia la biodiversidad con reglas claras e integridad. Se presentaron marcos que vinculan el financiamiento a resultados medibles de conservación y se destacó la participación indígena como socio y titular de derechos.
“Llevamos décadas trabajando por la conservación de la Amazonía, y tenemos la certeza de que proteger este bioma es una decisión económica y una inversión estratégica para el planeta. La magnitud de este desafío exige reunir a quienes toman las decisiones financieras y a quienes cuidan el bosque cada día, porque ningún actor puede hacerlo solo”, afirmó Cándido Pastor, director senior de la Amazonía y Pueblos Indígenas de Conservación Internacional.
Por su parte, Aurelie Rossignol, coordinadora del Programa ASL del Banco Mundial, señaló: “El programa Paisajes Sostenibles de la Amazonía nació con una convicción clara: los desafíos de la Amazonía requieren respuestas coordinadas y no pueden abordarse por separado. Este encuentro fue una plataforma para pasar a la acción y escalar enfoques que ya están dando resultados en la región”.
Un bioma estratégico
La Amazonía alberga más del 10 % de las especies conocidas del planeta, el 22 % del carbono irrecuperable almacenado en la naturaleza y el 20 % del agua dulce global. Sostiene la economía de más de 40 millones de personas, incluidos cerca de 500 Pueblos Indígenas que custodian una cuarta parte del bioma, pero acceden a menos del 1 % del financiamiento climático global.
El encuentro contó con el apoyo del Ministerio de Economía y Finanzas de Francia y del Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM), en el marco del proyecto “Nuestros Futuros Bosques: Reservas Vitales”, ejecutado por Conservación Internacional, y en alianza con el programa ASL, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y liderado por el Banco Mundial.









