Raúl Castro, gerente de la Cámara Cervecera del Perú, analiza los desafíos y oportunidades que enfrenta la industria en un escenario marcado por nuevos hábitos de consumo, presión tributaria y mayores exigencias de sostenibilidad. Además, destaca el aporte económico del sector, su impacto en la generación de empleo y la necesidad de promover condiciones que impulsen la competitividad.

Por Stakeholders

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La Cámara Cervecera inicia una nueva etapa de relanzamiento en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo, mayores exigencias regulatorias y una creciente atención a los criterios de sostenibilidad. ¿Cuáles son las prioridades estratégicas que se han trazado para fortalecer el desarrollo de la industria en los próximos años?

Desde la Cámara estamos atentos a los cambios a nivel de consumo, sobre todo desde el lado de los jóvenes, por lo que la innovación es y seguirá siendo una señal de las acciones de la industria. Prueba de ello, es la consolidación de opciones sin alcohol o de presentaciones de menor tamaño, así como la consolidación de la presencia de la categoría en diferentes puntos de venta, en diferentes canales, incluido el online.

A todo ello, se debe sumar que la Cámara promoverá una agenda activa con los gremios empresariales, a fin de articular acciones que tengan impacto en la vida económica del país, que permita el desarrollo de las industrias locales y toda la cadena de valor que involucra el consumo de cerveza. Todo, siempre bajo la premisa del consumo responsable

La industria cervecera suele ser analizada desde la perspectiva del consumo, pero detrás existe una amplia cadena de valor que involucra agricultura, logística, comercio, gastronomía y entretenimiento. ¿Cuál es hoy la verdadera dimensión económica del sector y qué tan relevante es su aporte a la generación de empleo en el país?

    Estamos hablando de un sector que significa casi un punto del PBI (0.7%) y que en los últimos 10 años pagó S/ 27 684 millones solo en Impuesto Selectivo al Consumo y que tiene la capacidad de generar más de 25 mil puestos de trabajo directos e indirectos. Hay 384 empresas cerveceras en 22 de los 24 departamentos.

    Con toda esta radiografía es evidente que existe un presente importante a nivel de impacto económico, pero desde la Cámara estamos convencidos de que hay oportunidades de mayor desarrollo para la categoría, lo que se traduce en mayor impacto económico para el país y para las localidades. 

    La cerveza involucra a los agricultores, a diversos proveedores (muchos de los ellos locales), a la cadena logística en el que el transporte es vital, hasta el punto de venta. Por ejemplo, aproximadamente el 30% de las ventas de las bodegas proviene de la cerveza.

    No solo eso, sino que debido a los estándares de calidad que existen en la industria, obliga a trabajar con proveedores formales que cuenten con certificaciones que respalden sus productos y sus servicios.   

    El debate sobre el consumo de bebidas alcohólicas suele centrarse en los riesgos asociados. Desde la industria, ¿cómo entienden el concepto de consumo responsable y qué acciones consideran necesarias para que esta conversación trascienda las campañas de sensibilización y genere cambios sostenibles en el comportamiento de los consumidores?

      Somos una categoría que promueve no como discurso sino como una acción decidida, el consumo responsable, la moderación como principio. Solo un ejemplo, uno de nuestros asociados, lanzó una Guía de Consumo Responsable, que no está solo dirigida al consumidor final, sino a quien vende la cerveza: bares, restaurantes, bodegueros. 

      Somos una categoría que promueve e invierte en el consumo responsable, es parte de nuestro ADN. Hoy hablamos de que la moderación implica conocer el producto, entender que este es mucho mejor consumirlo con agua y con comida. Esas son las reglas básicas.  

      Eventos globales como la Copa Mundial de Fútbol suelen dinamizar el consumo y la actividad económica en múltiples sectores. Más allá del incremento en ventas, ¿qué oportunidades representan este tipo de acontecimientos para fortalecer cadenas productivas, impulsar negocios vinculados al entretenimiento y generar mayor movimiento económico?

        La oportunidad, como bien precisan, no está solo en elevar las ventas que pueden llegar a un 20% más, sino en la oportunidad de generar nuevas oportunidades de consumo. El mundial se juega a lo largo de cuatro semanas todos los días y en horarios (los partidos empiezan a las dos y van hasta las 11 de la noche) que son ideales para las reuniones en casa o para salir a restaurantes y bares, así como en los hoteles. En estos últimos espacios, hay la oportunidad de generar una relación más estrecha entre la cerveza y la gastronomía. 

        La cerveza, debido a sus diferentes variedades e incluso a su incorporación de ingredientes locales, tiene la oportunidad de mostrarse frente a nuevos consumidores o consumidores con menor conocimiento de sabores y variedades.

        La contribución tributaria de la industria suele ser un tema recurrente en la discusión pública. ¿Cómo evalúa el equilibrio entre la recaudación fiscal, la competitividad empresarial y la necesidad de seguir promoviendo inversión, innovación y generación de empleo dentro del sector?

          En el 2015, la categoría pagó S/ 2,258 millones, en el 2024, llegó a S/ 3,413 millones. Un incremento de 51.2%. En ese mismo periodo no se elevó en esa magnitud la producción de cerveza. Es decir, no hay sintonía entre la producción y la presión tributaria.     

          Evidentemente, este es un tema que tiene un impacto enorme en la categoría y que afecta, sobre todo, a las cervecerías más pequeñas y al círculo económico que se genera a su alrededor.

          Mirando hacia los próximos años, ¿qué condiciones necesita el Perú para consolidar una industria cervecera más competitiva, sostenible y generadora de valor compartido, capaz de contribuir tanto al crecimiento económico como al desarrollo de las comunidades donde opera?

            La competitividad de la industria cervecera peruana dependerá de nuestra capacidad para combinar innovación, sostenibilidad y colaboración. El país necesita reglas claras y estables, un ecosistema que incentiva la formalidad y la inversión, y una visión de desarrollo que reconozca el impacto positivo que la industria genera en empleo, encadenamientos productivos, turismo y desarrollo regional. Desde la Cámara Cervecera del Perú creemos que el futuro pasa por construir una industria cada vez más conectada con las comunidades, comprometida con el consumo responsable y capaz de generar valor compartido para todos los actores. de su cadena es la mejor forma de seguir contribuyendo al crecimiento económico y al desarrollo sostenible del país.

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