En Estados Unidos, un río que parecía desafiar las leyes básicas de la gravedad dejó de ser un misterio. Investigadores de las universidades de Glasgow y Utah explicaron finalmente cómo el río Green logró atravesar las montañas Uinta, una cordillera de cerca de 4.000 metros de altitud, en un fenómeno geológico que desconcertó a la ciencia durante más de 150 años.
El enigma radicaba en la cronología del paisaje. Las montañas Uinta se formaron hace aproximadamente 50 millones de años, mientras que el río Green adoptó su curso actual hace menos de ocho millones. En condiciones normales, el agua sigue el camino de menor resistencia y rodea las formaciones rocosas. En este caso, el río cruzó directamente el macizo montañoso y esculpió un cañón de unos 700 metros de profundidad, un comportamiento que parecía contradecir la lógica gravitacional.
¿Cómo la ciencia resuelve el enigma del río Green en Utah?
La explicación surge de un proceso geológico conocido como goteo litosférico. Según el estudio, una masa densa de minerales se acumuló en la base de la corteza terrestre hasta volverse inestable. Bajo su propio peso, este fragmento se desprendió y se hundió en el manto, lo que provocó un hundimiento temporal del terreno y una posterior elevación. Este cambio en la topografía permitió que el río avanzara sobre una zona que antes resultaba inaccesible y consolidara un cauce permanente.
“Creemos haber reunido pruebas suficientes como para demostrar que el goteo litosférico es responsable de tirar del terreno lo suficiente como para permitir que los ríos se vinculen y se fusionen”, afirmó Adam Smith, autor principal del estudio publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Earth Surface.
El investigador explicó que durante el periodo de descenso del terreno, el agua erosionó la roca y estableció un canal estable que se mantuvo incluso después del rebote de la superficie.
Para comprobar esta hipótesis, el equipo científico utilizó imágenes sísmicas que funcionan de manera similar a un escáner médico y permiten observar el interior del planeta. Los resultados revelaron una anomalía fría y de forma circular a unos 200 kilómetros de profundidad bajo las montañas Uinta. Esta masa, con un diámetro estimado de entre 50 y 100 kilómetros, se habría desprendido hace entre dos y cinco millones de años.
La ausencia de ese fragmento explica por qué la corteza terrestre en esta región resulta varios kilómetros más delgada de lo esperado. Además, los científicos identificaron una fluctuación del terreno superior a los 400 metros, un cambio que facilitó la integración del río Green con el sistema del río Colorado.
Este evento tuvo consecuencias a escala continental. La unión de ambos ríos redefinió la divisoria continental de Norteamérica y alteró la separación entre las cuencas que desembocan en el océano Pacífico y aquellas que fluyen hacia el Atlántico.
El nuevo trazado también creó fronteras naturales distintas para la fauna, con impactos directos en los procesos de evolución biológica de la región.
Smith descartó explicaciones previas basadas en una sedimentación excesiva o en la captura fluvial. Según señaló, las evidencias “contradicen la idea de que el río anti gravedad surgió antes que las montañas”.
El hallazgo, añadieron los investigadores, abre la puerta a resolver otros debates tectónicos que aún carecen de una explicación científica sólida en distintas partes del planeta.









