El gobierno de El Salvador declaró emergencia nacional tras registrar 625 incendios forestales en lo que va del año, una cifra que supera ampliamente la del mismo periodo de 2025 y que activó alerta amarilla y operativos a nivel nacional.

El aumento de puntos de calor y la vegetación seca han intensificado los incendios en El Salvador, obligando a las autoridades a desplegar una respuesta coordinada para proteger a la población y los ecosistemas.
El aumento de puntos de calor y la vegetación seca han intensificado los incendios en El Salvador, obligando a las autoridades a desplegar una respuesta coordinada para proteger a la población y los ecosistemas.

Por Stakeholders

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El Salvador atraviesa una emergencia nacional por el avance de los incendios forestales. El gobierno declaró la alerta tras contabilizar 625 siniestros en lo que va del año, una cifra que representa un incremento significativo frente a los 412 casos registrados en el mismo periodo del año anterior y que evidencia un escenario ambiental cada vez más crítico.

La Comisión Nacional de Protección Civil activó alerta amarilla en todo el territorio, mientras las instituciones de seguridad, Medio Ambiente y Protección Civil desplegaron operativos conjuntos para contener los daños y reducir el riesgo de nuevos focos en zonas vulnerables. La respuesta busca frenar la expansión del fuego y proteger áreas pobladas, infraestructura y ecosistemas estratégicos.

¿Por qué El Salvador enfrenta incendios forestales?

De acuerdo con informes del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la presencia de múltiples puntos de calor y la abundante vegetación seca han creado condiciones favorables para la propagación de las llamas.

Este contexto ambiental eleva la probabilidad de nuevas emergencias y complica las labores de control, en un país que enfrenta temperaturas elevadas y períodos prolongados de sequía.

El balance presentado por el Cuerpo de Bomberos de El Salvador revela la magnitud del problema. Durante el primer mes del año se registraron 52 incendios forestales, a los que se suman 458 incidentes en maleza que afectaron alrededor de 339 hectáreas, además de 115 emergencias en basureros.

En promedio, las brigadas atienden cerca de 20 incendios diarios a nivel nacional, una cifra que refleja la presión constante sobre los equipos de respuesta.

Las autoridades intervinieron en distintos puntos del país para evitar consecuencias mayores. En la urbanización Sierra Morena I, en Soyapango, San Salvador, los bomberos controlaron un incendio en maleza y hojarasca durante la noche.

En el caserío Metayate, en el distrito de Agua Caliente, Chalatenango, el personal especializado logró detener el avance de las llamas cerca de una vivienda. Una situación similar se registró en el cerro Champantec, en Nejapa, donde la respuesta oportuna impidió que el fuego alcanzara zonas residenciales.

¿Cuál es el impacto que tiene los incendios forestales en El Salvador?

El impacto de los incendios no se limita al ámbito ambiental. El humo generado por la quema de material vegetal afectó la salud de personas que viven en áreas vulnerables, lo que incrementó la demanda de atención por parte de los servicios de emergencia.

Frente a este escenario, las autoridades exhortaron a la población a informar de inmediato sobre cualquier conato de incendio, evitar fogatas en áreas naturales protegidas y recordar que provocar incendios de manera intencional puede derivar en sanciones legales.

La declaratoria de emergencia activó un esquema de coordinación nacional que incluye a las Comisiones Técnicas Sectoriales de Seguridad, Servicios de Emergencias e Infraestructura, así como al Centro de Operaciones de Emergencias Nacional, encargado de articular la respuesta y el seguimiento de los casos.

Además, las mesas de manejo del fuego de la Comisión Nacional de Incendios Forestales adoptaron condición operativa para implementar la Estrategia Nacional de Manejo del Fuego.

El aumento sostenido de incendios forestales en El Salvador expone una crisis ambiental y sanitaria que exige vigilancia ciudadana, coordinación institucional y medidas preventivas más estrictas.

La emergencia nacional apunta a contener los daños inmediatos, pero también subraya la necesidad de fortalecer la gestión del fuego y la resiliencia del país frente a eventos climáticos extremos.

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