La activista keniana Truphena Muthoni fue reconocida por Guinness World Records tras abrazar un árbol durante 72 horas continuas; una acción simbólica que busca visibilizar la urgencia de un compromiso constante con la protección del planeta y la acción climática sostenida.

Truphena Muthoni, de 22 años, batió un récord Guinness al permanecer 72 horas abrazando un árbol en Kenia; su iniciativa “Hug the Earth” refuerza el mensaje de que la defensa ambiental requiere perseverancia, coherencia y responsabilidad a largo plazo.
Truphena Muthoni, de 22 años, batió un récord Guinness al permanecer 72 horas abrazando un árbol en Kenia; su iniciativa “Hug the Earth” refuerza el mensaje de que la defensa ambiental requiere perseverancia, coherencia y responsabilidad a largo plazo.

Por Stakeholders

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La activista climática keniana Truphena Muthoni convirtió un gesto simbólico en un mensaje global al batir un récord Guinness tras permanecer abrazada a un árbol durante 72 horas continuas. Más allá de la hazaña física, su acción busca reforzar una idea central en la lucha ambiental: la protección del planeta exige constancia, compromiso y acciones sostenidas en el tiempo, no solo gestos aislados.

El récord fue certificado este lunes por Guinness World Records, que reconoció a Muthoni, de 22 años, por establecer la marca de la maratón más larga abrazando un árbol. El logro se concretó en diciembre, en el condado de Nyeri, en el centro de Kenia, donde la joven superó ampliamente su propia marca anterior de 48 horas y dejó atrás el récord previo de 16 horas y 6 segundos, fijado en 2024 por la activista ugandesa Faith Patricia Ariokot.

“Truphena Muthoni ha establecido el récord de la maratón más larga abrazando un árbol con un increíble total de 72 horas”, señaló Guinness World Records en un comunicado, en el que subrayó que la activista espera transmitir con este acto “un contundente mensaje sobre la protección de la Tierra”.

De un gesto simbólico a un compromiso sostenido

Muthoni explicó que su primer intento de récord tuvo un carácter principalmente simbólico. “Fue una declaración, una forma de reintroducir a la humanidad en la Tierra a través de un acto simple e íntimo”, afirmó en declaraciones recogidas por Guinness World Records. Sin embargo, la experiencia la llevó a replantear el alcance de su acción.

“El segundo intento fue un compromiso. Me di cuenta de que el mundo necesitaba más que simbolismo; necesitaba perseverancia, constancia y la prueba de que el cuidado del planeta no es algo pasajero”, sostuvo. En esa línea, añadió que repetir el desafío fue su manera de demostrar que la acción climática “no es algo puntual, sino una responsabilidad sostenida”.

El camino hacia el récord también implicó ajustes importantes en su preparación. Durante su primer intento, Muthoni optó por ayunar y reducir su consumo de agua, con la idea de entrenar a su cuerpo para resistir largos periodos sin hidratación. Con el tiempo, reconoció que esta estrategia fue un error. “Ejercía una presión innecesaria sobre mis riñones y aumentaba el riesgo de sufrir complicaciones de salud graves”, admitió.

Para el segundo desafío, cambió de enfoque y aumentó su ingesta de agua en las semanas previas. Según explicó, esta decisión marcó una diferencia notable en su rendimiento. “No me cansé en absoluto durante el intento. El principal desafío fue la somnolencia, principalmente porque no dormí bien el día antes de que comenzara el récord”, relató.

Un mensaje que trasciende el récord

El logro de Muthoni está estrechamente vinculado a su iniciativa “Hug the Earth” (“Abraza la Tierra”), con la que busca sensibilizar sobre la urgencia de proteger los ecosistemas y fortalecer el vínculo entre las personas y la naturaleza. Además, la joven es embajadora de la Campaña de los 15.000 millones de árboles en Kenia, un esfuerzo nacional orientado a combatir la deforestación y restaurar áreas degradadas.

Al superar ampliamente el récord anterior, la activista no solo marcó un hito en los registros de Guinness, sino que también amplificó su mensaje ambiental a escala internacional. Su acción pone en evidencia que la defensa del planeta puede adoptar formas creativas y simbólicas, siempre que esté respaldada por coherencia y perseverancia.

En un contexto de crisis climática global, el récord de Truphena Muthoni recuerda que la acción ambiental no se limita a discursos o fechas conmemorativas. Como ella misma plantea con su gesto, cuidar la Tierra implica sostener el compromiso en el tiempo, incluso cuando el desafío es físico, mental o incómodo.

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