El Gobierno británico anunció que desde 2027 quedará prohibida la venta de toallitas húmedas con plástico en Inglaterra, con el objetivo de reducir la contaminación de ríos y mares, los bloqueos en alcantarillado y la dispersión de microplásticos en los ecosistemas acuáticos.

Reino Unido prohibirá las toallitas húmedas con plástico para frenar la polución marina, reducir costos en alcantarillado y avanzar en su política contra los residuos de un solo uso.
Reino Unido prohibirá las toallitas húmedas con plástico para frenar la polución marina, reducir costos en alcantarillado y avanzar en su política contra los residuos de un solo uso. Foto: Stakeholders.

Por Stakeholders

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El Reino Unido dio un nuevo paso en su política ambiental al anunciar la prohibición de la venta de toallitas húmedas que contengan plástico para la mayoría de los consumidores. La medida, aprobada por el Gobierno laborista de Keir Starmer, entrará en vigor en Inglaterra y se ampliará al resto del país antes de que termine el año, con la previsión de que la normativa sea plenamente aplicable en todo el territorio en 2027.

La decisión busca reducir la polución de ríos y mares, uno de los problemas ambientales más persistentes del país. Gales ya adoptó una regulación similar, mientras que Escocia e Irlanda del Norte avanzan en la misma dirección. Con esta medida, el Reino Unido se coloca por delante de la Unión Europea, cuya directiva sobre plásticos de un solo uso obliga a identificar las toallitas que contienen plástico y promueve una producción responsable, pero aún no establece una prohibición.

Toallitas húmedas en Reino Unido: el impacto ambiental y económico

El proceso legislativo comenzó durante el anterior Gobierno conservador de Rishi Sunak, lo que refleja un consenso político en torno al impacto ambiental de este tipo de productos.

La nueva normativa elimina del mercado las toallitas de uso doméstico que contengan plástico, aunque contempla excepciones para el uso médico y el uso hotelero, siempre que no existan alternativas viables.

Por ahora, la prohibición se limita a la venta, pero el Ejecutivo británico adelantó que evaluará en el futuro restringir también su fabricación. Además, la norma no impide la exportación, por lo que parte de la producción podría trasladarse a otros mercados.

Algunas empresas ya se adelantaron a la regulación. Cadenas como Boots dejaron de vender toallitas húmedas con plástico, apostando por productos completamente biodegradables, en línea con la creciente demanda de soluciones sostenibles por parte de los consumidores.

El Gobierno británico anunció que desde 2027 quedará prohibida la venta de toallitas húmedas con plástico en Inglaterra, con el objetivo de reducir la contaminación de ríos y mares, los bloqueos en alcantarillado y la dispersión de microplásticos en los ecosistemas acuáticos.

Además, las toallitas húmedas, incluso las que se presentan como biodegradables, representan la mayor causa de bloqueos en tuberías y alcantarillas entre los residuos que llegan a los ríos. Este problema adquiere mayor relevancia en un país donde el uso recreativo de aguas fluviales es habitual.

Además, las toallitas húmedas, incluso las que se presentan como biodegradables, representan la mayor causa de bloqueos en tuberías y alcantarillas entre los residuos que llegan a los ríos. Este problema adquiere mayor relevancia en un país donde el uso recreativo de aguas fluviales es habitual.

El coste económico tampoco es menor. Según cálculos de las empresas encargadas de la gestión del agua, cada año se destinan alrededor de 200 millones de libras, más de 220 millones de euros, a reparar bloqueos en el sistema de alcantarillado provocados por estas toallitas, un gasto que finalmente se traslada a los consumidores a través de sus facturas.

La prohibición de toallitas húmedas marca un precedente para Europa

Con esta prohibición, el Reino Unido refuerza su posición como uno de los países europeos más estrictos en la regulación de productos plásticos de uso cotidiano.

La medida no solo apunta a reducir la contaminación visible en ríos y playas, sino también a limitar la dispersión de microplásticos, uno de los desafíos ambientales más complejos de la actualidad.

La experiencia británica podría influir en futuras decisiones dentro de la Unión Europea, donde el debate sobre la prohibición total de las toallitas húmedas con plástico continúa abierto.

Mientras tanto, el mensaje del Gobierno es claro: la lucha contra la contaminación empieza también por los hábitos de consumo y por una regulación que priorice la protección de los ecosistemas acuáticos.

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