Uruguay atraviesa una de las situaciones hídricas más complejas de los últimos años. Un informe reciente de la Dirección Nacional de Aguas (Dinagua), del Ministerio de Ambiente, reveló que el 49 por ciento del territorio nacional presenta actualmente déficit hídrico, una condición que se produce cuando la demanda de agua dulce supera la disponibilidad real.
El fenómeno impacta de forma directa en el consumo humano, la producción agropecuaria y el equilibrio de los ecosistemas. Según el relevamiento, las condiciones hidrológicas registradas en diciembre confirmaron un escenario grave, con niveles de agua entre bajos y por debajo de lo normal en amplias zonas del sur y este del país.
¿Qué zonas de Uruguay están comprometidas por estrés hídrico?
Lejos de tratarse de un episodio aislado, el estrés hídrico se mantiene desde hace entre cuatro y cinco meses en las principales cuencas. Las tormentas intensas ocurridas en ese período no lograron revertir la situación.
Por el contrario, provocaron daños materiales sin generar una recuperación sostenida de las reservas. Dinagua explicó en su boletín hidrológico que para revertir el déficit se requieren lluvias menos intensas, pero más constantes.
Las zonas más comprometidas incluyen las cuencas del río Santa Lucía y San José, dos sistemas clave para el abastecimiento de agua potable. También la vertiente del océano Atlántico atraviesa condiciones críticas, con afectación en el arroyo Pando, Solís Grande, arroyo Maldonado y Laguna Rocha.
A este panorama se suman las cuencas que aportan a la Laguna Merín, como el río Cebollatí, que completan el mapa de regiones bajo estrés prolongado.
En contraste, algunas áreas mantienen valores dentro de la normalidad. Entre ellas figuran las cuencas que drenan al Río de la Plata, como Rosario y San Juan, además de las que alimentan el tramo inferior del río Uruguay, entre ellas Cuareim, Arapey y Daymán.
Crisis de agua en Uruguay: lluvias irregulares y acuíferos en riesgo
La distribución desigual de las precipitaciones durante diciembre profundizó el problema. Mientras las cuencas del tramo inferior del río Uruguay y la parte alta del río Negro superaron los 150 milímetros de lluvia acumulada, otras regiones enfrentaron una escasez extrema.
Las cuencas del Río de la Plata y del Frente Marítimo, que incluyen al río Santa Lucía y San José, apenas registraron entre 20 y 45 milímetros mensuales. La situación más crítica se presentó en sectores específicos del sur, donde los acumulados fueron inferiores a 10 milímetros en las cuencas del arroyo Pando y del arroyo Colorado.
Vecinos de algunas localidades denunciaron que la falta de recarga llevó incluso a la sequía de acuíferos, lo que evidencia la profundidad del impacto sobre las fuentes subterráneas.
¿Cuáles son los pronósticos de lluvia para Uruguay?
Las proyecciones para los próximos meses no resultan alentadoras. El pronóstico hidrológico de Dinagua para enero y febrero señala una probabilidad del 70 por ciento de que los caudales más afectados permanezcan por debajo de lo normal, especialmente durante enero.
En ese contexto, las autoridades anticipan que el déficit hídrico podría extenderse hasta el cierre del primer trimestre de 2025. Recién a partir de marzo, las condiciones tenderían a normalizarse según las estimaciones oficiales, aunque persiste la posibilidad de que la situación se prolongue incluso más allá de ese período.
El escenario confirma que el estrés hídrico ya no constituye un evento excepcional en Uruguay, sino un desafío estructural que obliga a repensar la gestión del agua, la planificación territorial y las estrategias de adaptación frente al cambio climático.
La disponibilidad del recurso, cada vez más frágil, se consolida como una de las principales preocupaciones ambientales y productivas del país.









