Silvia Cuba Castillo, presidenta ejecutiva del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace), conversó con Stakeholders sobre los avances alcanzados en certificación ambiental, los retos de reducir plazos sin sacrificar calidad, y la importancia de la legitimidad social para garantizar proyectos sostenibles en el país.

Por Stakeholders

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En lo que va del año, Senace ha alcanzado un nuevo hito en proyectos certificados. ¿Qué factores han sido claves para lograrlo?

Solo de agosto del 2024 a agosto del 2025 hemos otorgado viabilidad ambiental a 238 expedientes de proyectos de inversión, que implican más de US$ 23 000 millones en inversiones sostenibles para el país. La cifra récord, es resultado de una sólida estrategia basada en la optimización de procesos, el uso de tecnología avanzada, la solidez técnica, el reforzamiento de la participación ciudadana efectiva y el alto nivel de compromiso de nuestros equipos.

Asimismo, este resultado es producto de un trabajo articulado con los opinantes técnicos para participan en los procesos. Cuando asumí la conducción de la entidad identificamos problemas y los convertimos en oportunidades. Implementamos una nueva organización interna, pasando de un modelo matricial a uno basado en unidades funcionales con equipos especializados —minería, electricidad, hidrocarburos, transportes, agricultura, residuos sólidos, vivienda, construcción y saneamiento— dedicados exclusivamente a evaluar esos proyectos. También hemos trabajado en la estandarización de criterios para dar predictibilidad y reducir la discrecionalidad en la evaluación, además de incorporar herramientas informáticas con inteligencia artificial. Y algo fundamental: fortalecer la participación ciudadana informada e intercultural, clave en un país con 55 pueblos indígenas y 48 lenguas originarias reconocidas oficialmente.

Usted ha mencionado que una de sus prioridades fue enfrentar las demoras en los plazos. ¿Qué cambios concretos aplicaron para optimizarlos?

Nuestro compromiso es que Senace no sea visto como una traba sino como entidad eficiente en su servicio y modelo de gestión pública. Concretamente, venimos brindamos asistencia técnica incluso antes de que el titular presente un estudio de impacto ambiental. Esto permite resolver dudas, mejorar la calidad de los documentos y agilizar la evaluación. También aplicamos un acompañamiento desde la línea base y en gabinete, para orientar a los titulares durante la elaboración de sus instrumentos. Todo esto contribuye a reducir tiempos y garantizar estudios de calidad. Con ello, hemos reducido los plazos de evaluación en un 35% respecto a los informes técnicos sustentatorios. Estos resultados nos permiten considerar que estamos en el camino correcto de optimizar nuestro servicio, manteniendo la rigurosidad técnica y promoviendo la participación ciudadana.

¿Qué proyectos destacados han recibido certificación durante su gestión?

En minería puedo mencionar las MEIA- d Pampa del Pongo, Huancapetí, Tambomayo, Raura, Cerro Lindo, Colquijirca, entre otros. En infraestructura, el Puente Nación Asháninca, que impulsará la conectividad de Junín con Ayacucho y Cusco. En electricidad el Parque Eólico Bayóvar, la Línea de Transmisión 138kV Puerto Maldonado – Iberia; entre otros.

¿Cómo asegura Senace que las certificaciones cumplan con los más altos estándares ambientales y sociales?

Nuestras decisiones no son individuales. Cada evaluación se realiza con un equipo multidisciplinario constituido por especialistas en la materia; asimismo, contamos con las opiniones técnica de la ANA, Serfor, Sernanp o el Ministerio de Cultura, dependiendo de la naturaleza del proyecto. Cuando no existen lineamientos nacionales, apelamos a estándares internacionales. Y, por supuesto, los aportes de la ciudadanía a través de talleres y audiencias también son incorporados en las decisiones.

Desde la perspectiva de gestión social, ¿cómo trabajan para prevenir conflictos socioambientales antes de que estos escalen, especialmente en proyectos de alto impacto?

El principal desafío de los conflictos socioambientales es la falta de información. Por ello, hemos capacitado a más de 8134 ciudadanos y llevado a cabo 2 92 actividades de prevención, garantizando intervenciones directas en las regiones. Contamos con la metodologías innovadoras como el Aula Intercultural, que permite explicar en lenguas originarias qué es un EIA, sus etapas y la importancia de la participación ciudadana. No promovemos proyectos, sino que aseguramos que las comunidades estén plenamente informadas y puedan ejercer su rol ciudadano de manera efectiva y empoderada. Gracias a este enfoque, los procesos de alto impacto se desarrollan con mayor confianza, diálogo y colaboración, reduciendo riesgos de conflicto desde etapas tempranas.

Además de la evaluación, ¿qué papel juega Senace en el seguimiento de los proyectos?

Nuestro trabajo no concluye con la certificación. Acompañamos desde la etapa de elaboración hasta después de la aprobación, con acciones de gestión social y de prevención de conflictos. Incluso luego de emitir una decisión, acudimos a las comunidades para explicar nuestras decisiones, por ejemplo, por qué una zona quedó fuera del área de influencia o cómo se levantó determinada información. Eso también genera confianza.

Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los principales retos que enfrentan para seguir consolidando la certificación ambiental como una herramienta estratégica para el desarrollo sostenible?

Primero, cumplir rigurosamente los plazos sin sacrificar la calidad de los estudios. Para ello, venimos implementando en una serie de proyectos que buscan optimizar nuestro servicio. Por ejemplo, tenemos un proyecto que permitirá a nuestros equipos evaluadores utilizar la Inteligencia Artificial como una herramienta para optimizar la revisión de los expedientes.

Otro reto es retener a nuestro talento humano, que es altamente calificado pero difícil de conservar por limitaciones presupuestales. Asimismo, tenemos la visión de consolidarnos como referente en certificación ambiental en América Latina.

Finalmente, ¿Qué mensaje le daría a los inversionistas que ven en los trámites ambientales una barrera?

Nosotros no somos una traba, somos aliados en el desarrollo sostenible de nuestro país. Perú es un país de oportunidades y Senace brinda un servicio eficaz y transparente. Lo que pedimos es un compromiso compartido: que los inversionistas presenten estudios de calidad y que supervisen el trabajo de sus consultoras. Solo así garantizamos proyectos viables, legítimos y ambiental y socialmente sostenibles.

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