Valoración social de la naturaleza: integrando múltiples perspectivas para el turismo sostenible

Jaime Valenzuela
Jaime Valenzuela

Merelyn Valdivia Díaz
Investigadora de Sistemas Socio-Ecológicos y Servicios Ecosistémicos
MSc en Ecoturismo/ Universidad Nacional Agraria La Molina

La valoración que le dan las personas a los bosques y paisajes permite comprender las preferencias y vínculos entre el hombre y la naturaleza; y son insumos importantes para encaminarnos hacia un turismo de naturaleza sostenible basado en la relación economía-naturaleza-bienestar.


Turismo Sostenible para el Desarrollo: Un desafío global

2017 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo bajo el lema “Viaja, Disfruta y Respeta”. La meta es impulsar un cambio de largo plazo en diversos actores para alcanzar tres de los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030. Estos objetivos se centran en: crecimiento económico sostenible, inclusión social, uso eficiente de los recursos y protección ambiental, protección del patrimonio cultural-natural, fomento del entendimiento mutuo y cultura de paz.

En 1967 se celebró por primera vez el año internacional del turismo y en 1995 el World Travel and Tourism Council promovió la Agenda 21 para los viajes y el turismo donde se plantearon acciones y objetivos del sector hacia el desarrollo. Siete años después, en el 2002, se declaró el Año Internacional del Ecoturismo, una alternativa inclusiva para las poblaciones locales y la naturaleza.

El turismo sostenible es definido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) como “el turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.

Estas iniciativas internacionales permiten orientar la política global en materia de turismo sostenible. Sin embargo, a nivel local no resulta tan sencillo llevarlos a la práctica. Para lograrlo se requiere crear espacios de diálogo entre instituciones públicas y privadas que promueven el turismo con las poblaciones cercanas y los visitantes.

Merelyn Valdivia Díaz - Investigadora de Sistemas Socio-Ecológicos y Servicios Ecosistémicos MSc en Ecoturismo/ Universidad Nacional Agraria La Molina
Merelyn Valdivia Díaz
Investigadora de Sistemas Socio-Ecológicos y Servicios Ecosistémicos MSc en Ecoturismo/ Universidad Nacional Agraria La Molina

Paisaje y Turismo de naturaleza

Cuando planificamos un viaje, vienen a nuestra mente imágenes relacionadas con la naturaleza, la cultura, la población local, las agencias de viaje, entre muchas otras cosas. Este amplio espectro, llamado paisaje cultural, se comprende según las perspectivas de las personas que usan, perciben, transforman, debaten y definen el paisaje. Es aquí, donde se encuentran los conflictos de interés, pero también es el espacio de importancia para la identidad de las personas de manera individual y colectiva.

Delimitar el paisaje cultural y comprender las valoraciones de los actores sobre la naturaleza y la relación entre estos actores es el primer paso para identificar oportunidades para el turismo de naturaleza sostenible en un contexto local. Poner énfasis en los actores es vital porque gracias a sus sistemas de organización pueden lograr mantener la sostenibilidad de sus recursos naturales incluso más allá que los sistemas de gobierno institucionales.

La valoración social de la naturaleza es el primer paso para identificar oportunidades para el turismo de naturaleza sostenible en un contexto local.

El análisis costo beneficio del uso de la naturaleza para las actividades turísticas debe considerar la valoración del paisaje cultural. Usualmente se relaciona el turismo de naturaleza con términos de «ocio» y «recreación» centrándose en el rasgo de la experiencia y actividad; sin embargo, también está en relación con las experiencias estéticas, estimulación intelectual, espiritual, inspiración y otras contribuciones al bienestar físico y psicológico ofreciendo la oportunidad de experimentar muchos más beneficios de la naturaleza.

En la mayoría de los casos los proyectos de desarrollo turísticos están basados en los productos, recursos, atractivos y en la planta turística identificada en la zona, sin llegar a comprender todo el paisaje cultural. Es decir, sin comprender las preferencias y valoraciones tanto de los locales como los visitantes; así como tampoco prever la presión ambiental que pueda causar. Muchos de estos casos, no resultan exitosos por la falta de visión conjunta a futuro.

Jaime Valenzuela
Jaime Valenzuela

Valoración social de los bosques y montañas: el caso de la cuenca Mariño en Apurímac

En una reciente investigación que realicé con el apoyo del CIFOR busqué profundizar en la valoración social de los paisajes de los Andes como insumo para la gestionar el turismo sostenible a nivel local. Como resultado, encontré una increíble diversidad de beneficios no materiales que ofrecen los bosques, que junto a otros hallazgos, pueden orientar a los tomadores de decisiones a gestionar un turismo viable para todos. El estudio lo realicé en la cuenca el Mariño, en Apurímac, una zona geográfica accidentada donde la altitud varía desde los 1900 a 5300 msnm y que alberga varios pisos ecológicos y zonas de vida con diversidad de especies silvestres. En este paisaje de bosques andinos co-habitan poblaciones urbanas rodeadas de comunidades rurales y diversos actores públicos y privados involucrados en la actividad turística.

A pesar de poseer una belleza paisajística impresionante y de encontrarse muy cerca de Cusco, un referente turístico exitoso, Apurímac aún no ha podido ser reconocido como un centro turístico de importancia en el país. Sin embargo, esto podría representar una oportunidad para desarrollar turismo de naturaleza sostenible.

La valoración de dichos ecosistemas según pobladores urbanos, rurales y visitantes, no sólo se enfoca para una actividad terrestre, o de aventura; sino también se aprecian valores personales como agradecimiento a los árboles nativos por la conservación del agua para la ciudad, bienestar por visitar el Santuario Nacional de Ampay porque transmite paz y esperanza, relaciones sociales porque se genera un vínculo de identidad con los bosques de Karkatera y Ampay, así como se aprecian los sistemas agroforestales y sus cultivos ancestrales en las chacras alrededor de la ciudad, se valora las sensaciones que se pueden captar con los sentidos ya sea a través de sonidos, aromas o colores, como la sensación de edad que transmiten los árboles al observar sus cambios en la floración o pérdida de las hojas. Es decir, tanto los pobladores locales como los visitantes valoran el contacto directo con los bosques y paisaje de montaña en muchas formas.

Otro de los resultados a destacar del estudio es que las personas (tanto urbanos, rurales y visitantes) aprecian de manera diferente un mismo paisaje vinculándolos con valores de recreación, identidad, armonía y pureza. En el primer lugar de la valoración destacan los sistemas agroforestales, en segundo lugar las lagunas y en tercer lugar los bosques de cuenca alta. La comprensión de los valores que tienen estos diferentes tipos de actores permite conocer los estilos de vida en la zona para planificar ofertas turísticas viables.

Con base en este estudio se recomienda impulsar una visión de futuro construida sobre la base de la consulta realizada a múltiples actores vinculados con el desarrollo turístico. Para ello resulta recomendable considerar lo siguiente: (i) integrar las prioridades para el turismo sostenible en un territorio definido con el instrumento de planificación de desarrollo territorial y consolidar una identidad turística a través de un proceso de interpretación que involucre la participación de escuelas, universidades y organismos públicos y privados; (ii) activar un proceso de apropiación de la identidad del territorio que se transforme a futuro en la experiencia del turista. Finalmente se recomienda que la interpretación se acompañe de un proceso de capacitación de todos los actores del territorio que ocupan algún lugar en la cadena turística.

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