La construcción de un sistema educativo

Diario El tiempo

Paul Neira Del Ben
– Consejero Nacional de Educación, Especialista en Cambio y Reforma Educativa

Tensiones entre reforma y cambio educativo a propósito de la huelga magisterial.

Uno de los grandes retos que tiene una sociedad organizada es asegurar la perpetuación de su historia, sus valores, lógicas y procesos. Esas cosas que la hacen única e irrepetible. Una herramienta clave en dicho proceso siempre ha sido la educación y los sistemas que creamos alrededor de ellas. Discusiones alrededor de estas, sus roles y posibilidades siempre han estado en el centro de la conversación que busca la mejora y el desarrollo social. En ese sentido, los sistemas educativos son un organismo vivo que va adquiriendo en el tiempo temas que lo “mueven”, que lo sacuden o que lo rezagan.

Paul Neira. Consejero Nacional de Educación. Especialista en Cambio y Reforma Educativa.

En nuestro país, hemos ido ajustándonos a esos discursos que marcan el ritmo de la agenda educativa mundial. Y en contadas ocasiones ese “ajuste” ha sido llamado reforma educativa, y en todos esos casos quienes han decidido calificar como reforma han sido los políticos a cargo de la administración del país. Nada más preciso, puesto que las reformas educativas en el fondo constituyen una narrativa, una suerte de “stage” o escenografía en el cual ubicar un discurso político, técnico o “tecnopol”, el mismo que a través de acciones van buscando mover la aguja de la educación de un país. Por ejemplo, el nuevo Currículo Nacional y su opción por competencias inicia su recorrido entre los años 2003 y 2005 y comienzan a hacerse realidad en los documentos curriculares de todo el país publicados entre el 2006 y el 2007. No es nueva entonces la discusión del mismo y al mismo tiempo si ahora le preguntamos a cualquier profesor de a pie sobre cuál es el enfoque curricular del Estado Peruano la respuesta va a ser el enfoque por competencias.  La pregunta que queda dando vueltas, entonces, es si es que eso es una reforma educativa o un cambio en educación.

En los últimos meses en nuestro país, hemos asistido a un enfrentamiento que tuvo como nudo gordiano una reforma educativa: a saber la meritocracia en la carrera docente. Creímos firmemente en el Salmo “porque está en la ley, existe”, vimos los inciensos de los medios de comunicación hablando del tema a diestra y siniestra “comentocracia dixit”, escuchamos el canto gregoriano que venía de las graderías del ente rector de la política educativa; pero al final del día estábamos embelesados todos en la narrativa de la reforma educativa. Una endeble storytelling de la reforma meritocrática a la cual se le doblaron las rodillas ante una huelga que duró algo más de tres meses. Y hoy día que escribo esta columna, día de la Prueba Única Nacional (PUN, digo yo, no podríamos ser más creativos con el nombre) para obtener plazas docentes iniciaron los tambores de guerra para el 27 de Octubre que declara otra huelga nacional convocada por las Bases del SUTEP contra las pruebas.

Si es que los docentes no confían y no quieren las evaluaciones de performance, que son la piedra angular de la meritocracia en la carrera docente; entonces, realmente la reforma docente no era tal reforma. Es decir, si los docentes no están alineados con el corazón de la reforma, ergo la reforma no es tanta reforma. Claro está, a menos que forcemos el cumplimiento de la Ley, y tenemos los mecanismos para hacerlo; sin embargo, en dicho escenario estaríamos ubicándonos de nuevo en manos del discurso político que constituye lo que no trajo al punto en el que nos encontramos. Ósea, los docentes seguirán sin hacer suya lo propuesto por la ley respecto a la meritocracia. En otras palabras, no habrá cambio educativo.

Hay una diferencia abismal entre reforma educativa y cambio educativo.  El segundo permanece en el tiempo y se convierte en una cosa, en un artefacto que define la cultura del sistema educativo. El primero, está atado a discursos políticos, asentados en hacedores de política, pero que claro depende de ellos.  Muchos de los cambios en el sistema educativo iniciaron en medio del merecumbe político, pero esos son los pocos. Y de nuevo la pregunta, respecto de lo que ha pasado en nuestro sistema, nos toca la puerta: Estamos ante una reforma educativa o un cambio educativo que perdure.

Amén de los resultados vistos, creo que estamos en el tema de la meritocracia lejos, muy lejos del cambio educativo que intuimos o queremos. Y eso, señores, es realmente una muy mala noticia para nuestro sistema educativo.

 

 

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