El tipo de juego que es la innovación

Hans Rothgiesser
– Director Adjunto Revista Stakeholders

¿Por qué hace falta hacer la aclaración “innovación social”? ¿Es que acaso no toda innovación tiene un impacto social? Quizás, pero hace falta hacer la acotación por el tipo de juego que es la innovación y -más concretamente- la inversión en innovación.  Para explicarlo mejor, procederé a hacer una analogía deportiva.

En el libro The numbers game, los autores David Sully y Chris Anderson comentan que el éxito en el futbol está más definido por cuán malo es el peor de los jugadores de un equipo.  Por el contrario, hay otros deportes, como el basquet, en el cual lo más importante es cuán bueno es el mejor de tus jugadores.  Un solo jugador estrella puede ser suficiente como para ganar un campeonato entero.  No es así en el futbol, en donde los errores de un solo jugador pueden traer consecuencias terribles.  En ese sentido, cuán malo es el peor de tus jugadores es la variable determinante, aunque suene extraño y nuestra prensa deportiva se resista a aceptarlo (porque viven del drama causado por futbolistas específicos).  Pueden revisar la data si así lo desean.

Uno podría estar inclinado a pensar que sin Messi -quien según muchos es no solamente el mejor jugador de su tiempo, sino además de todos los tiempos- el equipo argentino no habría obtenido las victorias que ha registrado.  Sin embargo, hay que tomar en cuenta que incluso una superestrella como él necesita de otros jugadores que le pasen la pelota, que defiendan el arco mientras él está avanzando, etc.  Si no tiene un respaldo adecuado, es un talento que se pierde. Pues bien, cuando hablamos de educación, estamos tratando con un juego en el que somos tan buenos como el último del equipo.  Por eso es que la reforma educativa es tan importante.  De que todos los peruanos estén tan bien educados como sea posible depende mucho.  Incluso si lo vemos lo más fríamente posible, depende la productividad del país.  Trabajadores con una educación pobre no estarán preparados para los retos del futuro cercano.

No obstante, la innovación tiene el comportamiento opuesto.  La innovación es una operación que depende del que está mejor y no comparte con la educación la preocupación por mejorar la situación del que está peor.  Por el contrario, el interés en muchos casos de empresas en una economía de libre mercado como la que tenemos hoy en día es la de diferenciarse lo más posible de sus competidores.  Esto en muchos casos es logrado a través de la inversión en investigación y desarrollo, lo que al final nos trae innovación en el sector privado.

A esa empresa lo que le va a interesar es mantenerse a la punta de la carrera y no tanto acercar a los que se han quedado atrás.  No necesariamente, en todo caso. Por eso es que tiene sentido hablar de innovación social concretamente.  La innovación por sí sola no necesariamente tendrá un impacto positivo en la sociedad entera, a menos que sea realizada bajo principios y valores concretos.  Recién cuando partimos de un problema social concreto para recién sobre la base de esa preocupación poner nuestra creatividad a funcionar buscando una solución es que podemos hablar de innovación social.

En el Perú uno de los que más ha hecho por promover innovación social es el Grupo Telefónica.  No solo ha promovido innovación a secas con Wayra, sino que además ha puesto sobre la mesa la búsqueda de soluciones creativas y tecnológicas a problemas sociales concretos a través de distintas iniciativas, como por ejemplo ConectaRSE o Kunan.  Sería mezquino no reconocerlo.

Según CEPAL, en la región hay “una explosión de innovación social”, como consecuencia de la atención que le dan las bases a problemas sociales concretos que no estaban siendo solucionados con modelos más tradicionales.  Es decir, ésta es una revolución que ya está en marcha.  Se trata solamente de apoyar un proceso que ya está corriendo y que ya está reportando excelentes resultados.  No habría razón para evitar ser parte de este cambio.

 

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