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Ética Empresarial: Una mirada absoluta

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Las empresas no están solas en la sociedad, y estas generan un impacto positivo y también negativo en sus grupos de interés (Freeman, 1984). Una organización debe aprender a prevenir conflictos bajo una mirada estratégica y con ética.

POR ALONSO ARIAS LOAYZA
aarias@stakeholders.com.pe

El sector privado se ha visto invadido por noticias mediáticas ligadas a acciones ilícitas como la corrupción. Ante ello, las corporaciones buscan responder y combatirlo fomentando lo que vendría a ser la base de la RSE, la ética.

Este texto buscará brindar un panorama sobre una temática tan crucial y que ha tomado peso imperativo en las empresas, como lo es la ética empresarial.

Comencemos haciendo una reflexión, y es que no podemos hablar de RSE si una corporación no respeta la legislación aplicable, ni los convenios colectivos entre interlocutores sociales (Comisión Europea, 2011). La ley es el punto de partida para que una empresa comience el camino a la RSE; sin embargo, hay que tener en cuenta que a lo largo de este recorrido la ética siempre estará presente, no solo para crear valor compartido sino asegurar una sostenibilidad eficaz.

EL PRINCIO DE LA ÉTICA

El comportamiento ético – moral, se manifiesta en un conjunto de políticas, procedimientos y prácticas que las organizaciones implementan de acuerdo al contexto social, económico y político en el que se encuentran, además de las necesidad propias, características y tiempos (Ramírez, 2017).

Ahora, como bien se estipula, el cultivo de una ética parte de un compromiso integral, es por ello que inclusive organismos internacionales fomentan principios con el fin de ser una guía a las organizaciones; por ejemplo, tenemos el Pacto Mundial, los Objetivos del Milenio, el Libro Verde, las Directrices de Gobierno Corporativo de la OCDE y la ISO 26 000 (Olcese, Rodríguez y Alfaro, 2008; Navarro, 2012).

Juan Carlos Migone,
Catedrático de la Universidad de Lima

Estas guías internacionales se complementan muy bien con aquellos documentos  propios de la empresa, cuya cultura los lleva a realizar su propio código de ética. Según Manuel Romero Caro, presidente de la Comisión de Integridad y Lucha contra la Corrupción de la Cámara de Comercio de Lima, manifestó que es  importante contar con un documento que ayude a priorizar los principios y valores de la compañía. “Es una guía que precisa que es lo que la empresa espera de sus colaboradores; y estos, de la organización”. Enfatizó que se trata de un documento que establece normas generales y específicas a ser utilizados por los colaboradores diariamente.

Por su parte, Juan Carlos Migone Bruiget, catedrático de la Universidad de Lima, sostuvo que todo código de ética recoge los valores, principios, prácticas, una manera de hacer y vivir al interior y fuera de la empresa. “Todo esto se enmarca dentro de lo que es la cultura de la empresa”. Además, también agregó que para gestionar un código de ética, de manera eficaz, es muy importante que los colaboradores se sientan comprometidos e involucrados con dicho código y para eso los directivos tienen que tener un buen plan de comunicación que les permita escuchar a sus colaboradores y a la vez transmitir los principios y valores que desean reforzar como parte de su cultura.

 

LA CORRUPCIÓN: CÁNCER ORGANIZACIONAL

El décimo principio del Pacto Mundial está relacionado a la lucha contra la corrupción; trabajar contra toda forma ilícita, incluyendo extorción y soborno. Por otro lado, están los indicadores Ethos, los cuales en uno de ellos podemos encontrar el punto  de valores, transparencia y  gobierno corporativo, relacionados a la autorregulación de la conducta y relaciones transparentes con la sociedad. Lamentablemente, organizaciones, sobre todo, del sector público se han visto envueltas en actos de corrupción que contradicen las ideas mencionadas anteriormente.

El Catedrático de la Universidad de Lima, nos hace una conceptualización sobre un acto tan corrupto como es el soborno. “Es un delito que se da cuando un funcionario acepta o exige una dádiva para concretar una acción u omitirla. Tanto el Estado como los proveedores pueden juntar esfuerzos para combatir esta mala práctica en la medida que tienen códigos de ética que rijan el quehacer de sus colaboradores”. Complementando esta idea, sostuvo que también se debe llevar a cabo una gestión transparente tanto en los requerimientos que realiza la organización, como en la ejecución de los mismos. “Por último deben acceder a auditorías de manera frecuente tanto el Estado como sus proveedores”, finalizó.

Para el Presidente de la Comisión de Integridad y Lucha contra la Corrupción de la Cámara de Comercio de Lima, es necesario actuar equilibradamente tanto a nivel de los corruptores, como de los corruptos.  “Eso es lo que viene pretendiendo el sector público a través de los programas de la Secretaría de Integridad, y el sector privado a través de los programas de Compliance y  lo establecido en la Ley 30424, complementarias y reglamentarias. Se trata de un modelo de prevención para gestionar riesgos de corrupción, lavado de activos y financiamiento del terrorismo. Lo que debe de ser tomado como una oportunidad para tratar también amenazas de otros delitos no contemplados”, afirmaba Manuel Romero Caro.

COMPLIANCE, REMEDIO ÉTICO

Manuel Romero Caro,
Presidente de la Comisión de Integridad y Lucha contra la Corrupción de la Cámara de Comercio de Lima

Romero Caro, mencionó a Compliance como parte del proceso de lucha contra la corrupción. Él nos explicó el concepto y su importancia. “El compliance trata de establecer las políticas y procedimientos adecuados para  que una compañía, incluidos sus directivos, empleados y agentes vinculados, cumplan con la normatividad legal aplicable, incluidas políticas internas, compromisos con clientes o proveedores y los códigos éticos”. Además agregó que el Compliance resulta fundamental para la gestión de riesgos como el financiero, político, operacional, reputacional, etc.

Complementando con ello, Juan Carlos Migone Bruiget agregó que compliance está muy vinculado a la ética empresarial porque tiene que ver con la aplicación y puesta en práctica de los valores y principios señalados en el código de ética y lo deseable es que ambos vayan en la misma dirección lo cual favorece la coherencia organizacional.

Las empresas se muestran preocupadas por tener acciones éticas, debido también porque cada vez la fiscalización de la opinión pública toma mayor poder. Esta en alianza con los medios de comunicación, cuidarán que la transparencia de los líderes y trabajadores de una organización se demuestre en el cumplimiento de las cláusulas de conciencia, pactos de autorregulación, códigos de ética y otras normas que cautelen la libertad de expresión, el derecho a la protección a la intimidad, etc (Ramírez, 2017).

 

ÉTICA RENTABLE

Siempre es importante recalcar las ventajas de contar con políticas que permitan a la empresa desanclarse de cualquier amenaza corrupta. “Hoy en día no es una opción ser o no ser ético, participar o no participar en la lucha contra la corrupción. Se trata de una obligación para con la sociedad, con tu país y tu empresa, si es que se desea que esta perdure en el tiempo”, afirmaba el Presidente de la Comisión de Integridad y Lucha contra la Corrupción de la Cámara de Comercio de Lima. También, recalcó que existen diversos estudios que demuestran que los consumidores están dispuestos a pagar precios más elevados por productos producidos con estándares éticos, y, naturalmente, “castigar” a aquellos que no lo hacen. Esta regla que menciona Manuel Romero Caro, no solo es aplicable para los consumidores, sino también para los colaboradores, ya que se sabe que ellos son también clientes internos de la empresa. Es por ello, que las organizaciones han establecido políticas hacia dentro que priorizan el bienestar del colaborador. Ponen la gestión del talento humano como parte de su ética normativa.

Para el Catedrático de la Universidad de Lima las ventajas para una empresa, cuando cuenta con claras políticas anticorrupción, es que genera un mejor ambiente de confianza y satisfacción para sus colaboradores y con ello tiende a elevarse la productividad. Por otro lado, al ser una empresa confiable va a poder acceder más fácilmente a préstamos y captar capitales de inversión. “Los índices de rotación de personal tienden a ser menores cuando la empresa es honesta y cuenta con un código de ética que rige la cultura y el quehacer de los colaboradores. Además, realizar estas buenas prácticas va a tener una repercusión positiva en sus clientes porque en estos tiempos el consumidor es muy sensible a temas como corrupción, consumo sostenible y cuidado del medio ambiente; si una empresa toma en cuenta estos aspectos, es muy probable que su cartera de clientes se incremente de manera significativa”, concluye Juan Carlos Migone Bruiget.

La Comisión de Integridad y Lucha contra la Corrupción de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), ha venido trabajando su compromiso en la lucha contra la corrupción basando su estrategia, como bien lo mencionó el Presidente Romero Caro, en dos sub grupos:

El primero, está referido a una colaboración de la CCL con la sociedad a través de un estudio que vienen elaborando, en el que se identifiquen los principales problemas que han enfrentado los megaproyectos de inversión, para después ver de qué maneras se puede evitar que dichos problemas se vuelvan a repetir en el futuro.

El segundo sub grupo está referido al compliance, tratar de sensibilizar a los asociados de la CCL con el cumplimiento de la normatividad vigente, la Ley 30424. Para lo cual la primera etapa son charlas de sensibilización; luego, se les entrega gratuitamente un diagnóstico para ver cómo están preparadas las diferentes empresas para cumplir con la Ley. Finalmente, luego de la etapa del diagnóstico, ya cada compañía decidirá como cumplir con sus obligaciones.

Hoy en día el cumplimiento de la ética en las empresas es el valor crucial que toda organización debe cultivar. Además, ser conscientes del impacto que una empresa genera en los grupos de interés debido a las acciones transparentes que realicen. No existe RSE sin buenas prácticas, y estas no se pueden realizar si no hay de por medio el fomento de un trabajo limpio y con una mirada sostenible en el tiempo.

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