Proyecto agrícola mejora la productividad de familias víctimas de El Niño Costero

Los duros momentos que pasaron los pobladores del distrito de Callahuanca en Huarochirí, tras los desastres del Fenómeno de ‘El Niño Costero’ en el 2017, pusieron a esa comunidad en los ojos del mundo y generaron muchas muestras de solidaridad. Una de ellas fue la del Grupo Enel, que activó una campaña de recolección de fondos entre sus colaboradores, logrando recaudar 208 mil dólares que fueron duplicados por la Fundación Enel Cuore, sumando más de 400 mil dólares.

Esos fondos fueron entregados a Cáritas, para que diseñe y ejecute un proyecto de creación de valor compartido que permitiera la recuperación de las comunidades del distrito de Callahuanca. Nació así el proyecto “Mejora de la cadena de valor de los principales cultivos agrícolas de las familias de los centros poblados de Callahuanca y Barbablanca”, que hoy beneficia a más de 200 familias de estas localidades y del anexo Purunhuasi, en Huarochirí.

La iniciativa tiene como principal finalidad promover el empleo digno y la competitividad agrícola de los pobladores afectados por los huaicos tras el Fenómeno de ‘El Niño Costero’ del 2017. Mediante el proyecto se busca implementar actividades que promuevan el desarrollo sostenible de la población afectada que les permita mejorar sus ingresos en el corto y mediano plazo.

 

El proyecto agrícola

El proyecto busca involucrar a más de 200 productores locales, promoviendo la producción en 50 hectáreas de plantaciones y la recuperación del sistema de riego, en un lapso de 24 meses.

En noviembre de 2017 se presentó oficialmente el proyecto y hasta la fecha se han empadronado 90 productores, con activa participación de mujeres. Durante el pasado mes de enero, se realizaron cuatro talleres de buenas prácticas agrícolas con la participación de más de 30 pobladores. Además, se efectuaron 98 visitas de asistencia técnica en los dos últimos meses. También se tiene considerado la implementación de un sistema de riego tecnificado, mejorando así el uso del agua. En este contexto, se tiene previsto que las primeras cosechas de los cultivos de palta, chirimoya y hortalizas sean a partir de mayo del 2018.

Al respecto, Enel promueve la aplicación del modelo de Creación de Valor Compartido (CSV) del Grupo, ya que en la localidad de Barbablanca, opera la central hidroeléctrica de Callahuanca y la Red Cáritas interviene con el enfoque de Desarrollo Humano Integral.

“Estamos en una etapa en la que pretendemos, tanto Enel como Cáritas del Perú, contribuir con el desarrollo de la población. En esa línea, una óptima producción agrícola permitirá a las familias recuperar niveles de ingreso y empleo que se perdieron a raíz del fenómeno de ‘El Niño Costero’ y tener una visión más amplia en la articulación de mercado”, indicó Juan Gil Castro, Gerente de Desarrollo de Proyectos Económico Productivos de Cáritas del Perú.

En línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU número 8 “Trabajo decente y crecimiento económico”, la iniciativa se articula en tres líneas de acción: mejora de la capacidad productiva y gestión del riego, fortalecimiento de las capacidades de emprendimiento y asociatividad, y la articulación comercial de las familias productoras.

La meta del proyecto es incrementar los ingresos por ventas de los beneficiarios en un 25%, basado en una óptima producción de chirimoya, palta, y hortalizas, así como la generación de valor agregado.

“Esperamos desarrollar el comercio de la palta y la chirimoya, mejorar la calidad técnica del cultivo y adicionalmente buscar nuevos mercados, lo estamos haciendo a través de asesorías técnicas, capacitaciones y parcelas demostrativas.” señaló María del Rosario Arrisueño, Gerenta de Sostenibilidad de Enel Perú.

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